Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
4305Esto ansí puesto y concertado, Clotaldo dijo a Ricaredo cómo determinaba enviar a España a Isabela y a sus padres, 4306si la reina le daba licencia: 4307quizá los aires de la patria apresurarían y facilitarían la salud que ya comenzaba a tener. Ricaredo, 4308por no dar indicio de sus designios, respondió tibiamente a su padre que hiciese lo que mejor le pareciese; 4309sólo le suplicó que no quitase a Isabela ninguna cosa de las riquezas que la reina le había dado. 4310Prometióselo Clotaldo, y aquel mismo día fue a pedir licencia a la reina, así para casar a su hijo con Clisterna, 4311como para enviar a Isabela y a sus padres a España. De todo se contentó la reina, 4312y tuvo por acertada la determinación de Clotaldo. Y aquel mismo día, 4313sin acuerdo de letrados y sin poner a su camarera en tela de juicio, 4314la condenó en que no sirviese más su oficio y en diez mil escudos de oro para Isabela; y al conde Arnesto, 4315por el desafío, le desterró por seis años de Inglaterra. No pasaron cuatro días, 4316cuando ya Arnesto se puso a punto de salir a cumplir su destierro y los dineros estuvieron juntos. 4317La reina llamó a un mercader rico, que habitaba en Londres y era francés, el cual tenía correspondencia en Francia, 4318Italia y España, al cual entregó los diez mil escudos, 4319y le pidió cédulas para que se los entregasen al padre de Isabela en Sevilla o en otra playa de España. El mercader, 4320descontados sus intereses y ganancias, dijo a la reina que las daría ciertas y seguras para Sevilla, 4321sobre otro mercader francés, su correspondiente, en esta forma: 4322que élescribiría a París para que allí se hiciesen las cédulas por otro correspondiente suyo, 4323a causa que rezasen las fechas de Francia y no de Inglaterra, por el contrabando de la comunicación de los dos reinos, 4324y que bastaba llevar una letra de aviso suya sin fecha, con sus contraseñas, 4325para que luego diese el dinero el mercader de Sevilla, que ya estaría avisado del de París. 4326En resolución, la reina tomó tales seguridades del mercader, que no dudó de no ser cierta la partida; y, 4327no contenta con esto, mandó llamar a un patrón de una nave flamenca, que estaba para partirse otro día a Francia, 4328a sólo tomar en algún puerto della testimonio para poder entrar en España, 4329a título de partir de Francia y no de Inglaterra; 4330al cual pidió encarecidamente llevase en su nave a Isabela y a sus padres, 4331y con toda seguridad y buen tratamiento los pusiese en un puerto de España, el primero a do llegase. 4332El patrón, que deseaba contentar a la reina, dijo que sí haría, y que los pondría en Lisboa, Cádiz o Sevilla. Tomados, 4333pues, los recaudos del mercader, envió la reina a decir a Clotaldo no quitase a Isabela todo lo que ella la había dado, 4334así de joyas como de vestidos. Otro día, vino Isabela y sus padres a despedirse de la reina, 4335que los recibió con mucho amor. Dioles la reina la carta del mercader y otras muchas dádivas, 4336así de dineros como de otras cosas de regalo para el viaje. Con tales razones se lo agradeció Isabela, 4337que de nuevo dejó obligada a la reina para hacerle siempre mercedes. Despidióse de las damas, las cuales, 4338como ya estaba fea, no quisieran que se partiera, viéndose libres de la envidia que a su hermosura tenían, 4339y contentas de gozar de sus gracias y discreciones. Abrazó la reina a los tres, y, 4340encomendándolos a la buena ventura y al patrón de la nave, 4341y pidiendo a Isabela la avisase de su buena llegada a España, y siempre de su salud, por la vía del mercader francés, 4342se despidió de Isabela y de sus padres, los cuales aquella misma tarde se embarcaron, 4343no sin lágrimas de Clotaldo y de su mujer y de todos los de su casa, de quien era en todo estremo bien querida. 4344No se halló a esta despedida presente Ricaredo, que por no dar muestras de tiernos sentimientos, 4345aquel día hizo con unos amigos suyos le llevasen a caza. 4346Los regalos que la señora Catalina dio a Isabela para el viaje fueron muchos, los abrazos infinitos, 4347las lágrimas en abundancia, las encomiendas de que la escribiese sin número, 4348y los agradecimientos de Isabela y de sus padres correspondieron a todo; de suerte que, aunque llorando, 4349los dejaron satisfechos. 4350Aquella noche se hizo el bajel a la vela; y, 4351habiendo con próspero viento tocado en Francia y tomado en ella los recados necesarios para poder entrar en España, 4352de allí a treinta días entró por la barra de Cádiz, donde se desembarcaron Isabela y sus padres; y, 4353siendo conocidos de todos los de la ciudad, los recibieron con muestras de mucho contento. 4354Recibieron mil parabienes del hallazgo de Isabela y de la libertad que habían alcanzado, 4355ansí de los moros que los habían cautivado (habiendo sabido todo su suceso 4356de los cautivos que dio libertad la liberalidad de Ricaredo), como de la que habían alcanzado de los ingleses.
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