Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
4255Muchas cosas dijo Ricaredo a la reina desculpando a la camarera y suplicándola la perdonase, 4256pues las desculpas que daba eran bastantes para perdonar mayores insultos. Finalmente, 4257le entregaron a Isabela y a sus padres, y Ricaredo los llevó a su casa; digo a la de sus padres. 4258A las ricas perlas y al diamante, añadió otras joyas la reina, y otros vestidos tales, 4259que descubrieron el mucho amor que a Isabela tenía, la cual duró dos meses en su fealdad, 4260sin dar indicio alguno de poder reducirse a su primera hermosura; pero, al cabo deste tiempo, 4261comenzó a caérsele el cuero y a descubrírsele su hermosa tez. 4262En este tiempo, los padres de Ricaredo, pareciéndoles no ser posible que Isabela en sí volviese, 4263determinaron enviar por la doncella de Escocia, 4264con quien primero que con Isabela tenían concertado de casar a Ricaredo; y esto sin que él lo supiese, 4265no dudando que la hermosura presente de la nueva esposa hiciese olvidar a su hijo la ya pasada de Isabela, 4266a la cual pensaban enviar a España con sus padres, dándoles tanto haber y riquezas, 4267querecompensasen sus pasadas pérdidas. No pasó mes y medio cuando, sin sabiduría de Ricaredo, 4268la nueva esposa se le entró por las puertas, acompañada como quien ella era, y tan hermosa que, 4269después de la Isabela que solía ser, no había otra tan bella en toda Londres. 4270Sobresaltóse Ricaredo con la improvisa vista de la doncella, 4271y temió que el sobresalto de su venida había de acabar la vida a Isabela; y así, para templar este temor, 4272se fue al lecho donde Isabela estaba, y hallóla en compañía de sus padres, delante de los cuales dijo: 4273-Isabela de mi alma: mis padres, con el grande amor que me tienen, aún no bien enterados del mucho que yo te tengo, 4274han traído a casa una doncella escocesa, 4275con quien ellos tenían concertado de casarme antes que yo conociese lo que vales. Y esto, a lo que creo, 4276con intención que la mucha belleza desta doncella borre de mi alma la tuya, que en ella estampada tengo. Yo, Isabela, 4277desde el punto que te quise fue con otro amor de aquel que tiene 4278su fin y paradero en el cumplimiento del sensual apetito; que, 4279puesto que tu corporal hermosura me cautivó los sentidos, tus infinitas virtudes me aprisionaron el alma, 4280de manera que, si hermosa te quise, fea te adoro; y, para confirmar esta verdad, dame esa mano. 4281Y, dándole ella la derecha y asiéndola él con la suya, prosiguió diciendo: 4282-Por la fe católica que mis cristianos padres me enseñaron, la cual si no está en la entereza que se requiere, 4283por aquélla juro que guarda el Pontífice romano, que es la que yo en mi corazón confieso, creo y tengo, 4284y por el verdadero Dios que nos está oyendo, te prometo, ¡oh Isabela, mitad de mi alma!, de ser tu esposo, 4285y lo soy desde luego si tú quieres levantarme a la alteza de ser tuyo. 4286Quedó suspensa Isabela con las razones de Ricaredo, y sus padres atónitos y pasmados. Ella no supo qué decir, 4287ni hacer otra cosa que besar muchas veces la mano de Ricaredo y decirle, con voz mezclada con lágrimas, 4288que ella le aceptaba por suyo y se entregaba por su esclava. Besóla Ricaredo en el rostro feo, 4289no habiendo tenido jamás atrevimiento de llegarse a él cuando hermoso. 4290Los padres de Isabela solenizaron con tiernas y muchas lágrimas las fiestas del desposorio. 4291Ricaredo les dijo que él dilataría el casamiento de la escocesa, que ya estaba en casa, del modo quedespués verían; y, 4292cuando su padre los quisiese enviar a España a todos tres, no lo rehusasen, 4293sino que se fuesen y le aguardasen en Cádiz o en Sevilla dos años, 4294dentro de los cuales les daba su palabra de ser con ellos, si el cielo tanto tiempo le concedía de vida; 4295y que si deste término pasase, tuviese por cosa certísima que algún grande impedimento, o la muerte, 4296que era lo más cierto, se había opuesto a su camino. 4297Isabela le respondió que no solos dos años le aguardaría, sino todos aquéllos de su vida, 4298hasta estar enterada que él no la tenía, porque en el punto que esto supiese, sería el mismo de su muerte. 4299Con estas tiernas palabras, se renovaron las lágrimas en todos, 4300y Ricaredo salió a decir a sus padres cómo en ninguna manera se casaría ni daría la mano a su esposa la escocesa, 4301sin haber primero ido a Roma a asegurar su conciencia. 4302Tales razones supo decir a ellos y a los parientes que habían venido con Clisterna, que así se llamaba la escocesa, 4303que, como todos eran católicos, fácilmente las creyeron, 4304y Clisterna se contentó de quedar en casa de su suegro hasta que Ricaredo volviese, el cual pidió de término un año.
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