(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-10-31 ω


4159Quiso saber la reina primero por qué le pedía con tanto ahínco aquella suspensión, 4160que tan derechamente iba contra la palabraque tenía dada a Ricaredo; 4161pero no se la quiso dar la camarera hasta que le hubo otorgado que haría lo que le pedía: 4162tanto deseo tenía la reina de saber la causa de aquella demanda. Y así,

4163después que la camarera alcanzó lo que por entonces deseaba, contó a la reina los amores de su hijo, 4164y cómo temía que si no le daban por mujer a Isabela, o se había de desesperar, o hacer algún hecho escandaloso; 4165y que si había pedido aquellos dos días, 4166era por dar lugar a su Majestad pensase qué medio sería a propósito y conveniente para dar a su hijo remedio.

4167La reina respondió que si su real palabra no estuviera de por medio, que ella hallara salida a tan cerrado laberinto, 4168pero que no la quebrantaría, ni defraudaría las esperanzas de Ricaredo, por todo el interés del mundo.

4169Esta respuesta dio la camarera a su hijo, el cual, sin detenerse un punto, ardiendo en amor y en celos, 4170se armó de todas armas, y sobre un fuerte y hermoso caballo se presentó ante la casa de Clotaldo, 4171y a grandes voces pidió que se asomase Ricaredo a la ventana, 4172el cual a aquella sazón estaba vestido de galas de desposado y a punto

4173para ir a palacio con el acompañamiento que tal acto requería; mas, habiendo oído las voces, 4174y siéndole dicho quién las daba y del modo que venía, con algún sobresalto se asomó a una ventana; 4175y como le vio Arnesto, dijo:

4176-Ricaredo, estáme atento a lo que decirte quiero: 4177la reina mi señora te mandó fueses a servirla y a hacer hazañas que te hiciesen merecedor de la sin par Isabela.

4178 fuiste, y volviste cargadas las naves de oro, con el cual piensas haber comprado y merecido a Isabela. Y, 4179aunque la reina mi señora te la ha prometido, 4180ha sido creyendo que no hay ninguno en su corte que mejor que la sirva, ni quien con mejor título merezca a Isabela, 4181y en esto bien podrá ser se haya engañado; y así, llegándome a esta opinión, que yo tengo por verdad averiguada,

4182digo que ni has hecho cosas tales que te hagan merecer a Isabela, 4183ni ninguna podrás hacer que a tanto bien te levanten; y, en razón de que no la mereces, si quisieres contradecirme, 4184te desafío a todo trance de muerte.

4185Calló el conde, y desta manera le respondió Ricaredo:
-En ninguna manera me toca salir a vuestro desafío, señor conde,
4186porque yo confieso, no sólo que no merezco a Isabela, sino que no la merece ninguno de los que hoy viven en el mundo.

4187Así que, confesando yo lo que vos decís, otra vez digo que no me tocavuestro desafío; 4188pero yo le acepto por el atrevimiento que habéis tenido en desafiarme.

4189Con esto se quitó de la ventana, y pidió apriesa sus armas. 4190Alborotáronse sus parientes y todos aquellos que para ir a palacio habían venido a acompañarle. 4191De la mucha gente que había visto al conde Arnesto armado, y le había oído las voces del desafío,

4192no faltó quien lo fue a contar a la reina, la cual mandó al capitán de su guarda que fuese a prender al conde. 4193El capitán se dio tanta priesa, que llegó a tiempo que ya Ricaredo salía de su casa, 4194armado con las armas con que se había desembarcado, puesto sobre un hermoso caballo.

4195Cuando el conde vio al capitán, luego imaginó a lo que venía, y determinó de no dejar prenderse, y, 4196alzando la voz contra Ricaredo, dijo:
-Ya vees, Ricaredo, el impedimento que nos viene. Si tuvieres gana de castigarme,
4197 me buscarás; y, por la que yo tengo de castigarte, también te buscaré; y,

4198pues dos que se buscan fácilmente se hallan, dejemos para entonces la ejecución de nuestros deseos.
4199-Soy contento -respondió Ricaredo.

4200En esto, llegó el capitán con toda su guarda, y dijo al conde que fuese preso en nombre de su Majestad. 4201Respondió el conde que daba; pero no para que le llevasen a otra parte que a la presencia de la reina. 4202Contentóse con esto el capitán, y, cogiéndole en medio de la guarda, le llevó a palacio ante la reina,