(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-10-27 ω


3983Estaba con la reina, con las otras damas, Isabela, vestida a la inglesa, y parecía tan bien como a la castellana. 3984Antes que Ricaredo llegase, llegó otro que dio las nuevas a la reina de cómo Ricaredo venía. 3985Alborozas Isabela oyendo el nombre de Ricaredo, y en aquel instante temió y esperó malos y buenos sucesos de su venida.

3986Era Ricaredo alto de cuerpo, gentilhombre y bien proporcionado. Y, como venía armado de peto, espaldar, 3987gola y brazaletes y escarcelas, con unas armas milanesas de once vistas, grabadas y doradas, 3988parecía en estremo bien a cuantos le miraban; no le cubría la cabeza morrión alguno, sino un sombrero de gran falda, 3989de color leonado con mucha diversidad de plumas terciadas a la valona; la espada, ancha; los tiros, ricos; las calzas,

3990a la esguízara. Con este adorno y con el paso brioso que llevaba, algunos hubo que le compararon a Marte, 3991dios de la batallas, y otros, llevados de la hermosura de su rostro, dicen que le compararon a Venus, que, 3992para hacer alguna burla a Marte, de aquel modo se había disfrazado. 3993En fin, él llegó ante la reina; puesto de rodillas, le dijo:

3994-Alta Majestad, en fuerza de vuestra ventura y en consecución de mi deseo, 3995después de haber muerto de una apoplejía el general de Lansac, quedando yo en su lugar, 3996merced a la liberalidad vuestra, 3997me deparó la suerte dos galeras turquescas que llevaban remolcando aquella gran nave que allí se parece. Acomedía,

3998pelearon vuestros soldados como siempre, ocurrencia a fondo los bajeles de los cosarios; en el uno de los nuestros, 3999en vuestro real nombre, di libertad a los cristianos que del poder de los turcos escaparon; 4000sólo truje conmigo a un hombre y a una mujer españoles, que por su gusto quisieron venir a ver la grandeza vuestra.

4001Aquella nave es de las que vienen de la India de Portugal, la cual por tormenta vino a dar en poder de los turcos, 4002que con poco trabajo, o, por mejor decir, sin ninguno, la rindieron; y, 4003según dijeron algunos portugueses de los que en ella venían, 4004pasa de un millón de oro el valor de la especería y otras mercancías de perlas y diamantes que en ella vienen.

4005A ninguna cosa se ha tocado, ni los turcos habían llegado a ella, porque todo lo dedicó el cielo, 4006y yo lo mandé guardar, para Vuestra Majestad, que con una joya sola que se me , quedaré en deuda de otras diez naves, 4007la cual joya ya Vuestra Majestad me la tiene prometida, que es a mi buena Isabela. Con ella quedaré rico y premiado,

4008no sólo deste servicio, cual él se sea, que a Vuestra Majestad he hecho, 4009sino de otros muchos quepienso hacer por pagar alguna parte del 4010todo casi infinito que en esta joya Vuestra Majestad me ofrece.

4011-Levantaos, Ricaredo -respondió la reina-, y creedme que si por precio os hubiera de dar a Isabela, según yo la estimo, 4012no la peteretes pagar ni con lo que trae esa nave ni con lo que queda en las Indias. Deslayo porque os la prometí, 4013y porque ella es digna de vos y vos lo sois della. Vuestro valor solo la merece.

4014Si vos habéis guardado las joyas de la nave para , yo os he guardado la joya vuestra para vos; y, 4015aunque os parezca que no hago mucho en volveros lo que es vuestro, yo que os hago mucha merced en ello; 4016que las prendas que se compran a deseos y tienen su estimación en el alma del comprador,

4017aquello valen que vale una alma: que no hay precio en la tierra con que apreciable. Isabela es vuestra, veisla allí; 4018cuando quisiéredes podéis tomar su entera posesión, y creo será con su gusto, 4019porque es discreta y sabrá ponderar la amistad que le hacéis, que no la quiero llamar merced, sino amistad,

4020porque me quiero alzar con el nombre de que yo sola puedo hacerle mercedes. Idos a descansar y venidme a ver mañana, 4021que quiero más particularmente oír vuestras hazañas; 4022y traedme esos dos que decís que de su voluntad han querido venir a verme, que se lo quiero agradecer.

4023Besóle las manos Ricaredo por las muchas mercedes que le hacía. Entróse la reina en una sala, 4024y las damas rodearon a Ricaredo; y una dellas, que había tomado grande amistad con Isabela, llamada la señora Tansi, 4025tenida por la más discreta, desenvuelta y graciosa de todas, dijo a Ricaredo:

4026-¿Qué es esto, señor Ricaredo, qué armas son éstas? 4027¿Pensábades por ventura que veníades a pelear con vuestros enemigos? 4028Pues en verdad que aquí todas somos vuestras amigas, si no es la señora Isabela, que, como española, 4029está obligada a no teneros buena voluntad.

4030-Acuérdese ella, señora Tansi, de tenerme alguna, que como yo esté en su memoria -dijo Ricaredo-, 4031yo que la voluntad será buena, 4032pues no puede caber en su mucho valor y entendimiento y rara hermosura la fealdad de ser desagradecida