(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-10-25 ω


3888Ricaredo les respondió que si ellos pensaban que aquellos dos navíos eran españoles, se engañaban; 3889que no eran sino de la señora reina de Inglaterra, cuya nueva dio que pensar y que temer a los que la oyeron, pensando, 3890como era razón que pensasen, que de un lazo habían caído en otro. Pero Ricaredo les dijo que no temiesen algún daño, 3891y que estuviesen ciertos de su libertad, con tal que no se pusiesen en defensa.

3892-Ni es posible ponernos en ella -respondieron-, porque, como se ha dicho, 3893este navío no tiene artillería ni nosotros armas; así que, 3894nos es forzoso acudir a la gentileza y liberalidad de vuestro general; 3895pues será justo que quien nos ha librado del insufrible cautiverio

3896de los turcos lleve adelante tan gran merced y beneficio, pues le podrá hacer famoso en todas las partes, 3897que serán infinitas, donde llegare la nueva desta memorable vitoria y de su liberalidad, 3898más de nosotros esperada que temida.

3899No le parecieron mal a Ricaredo las razones del español; y, llamando a consejo los de su navío, 3900les preguntó cómo haría para enviar todos los cristianos a España sin ponerse a peligro de algúnsiniestro suceso, 3901si el ser tantos les daba ánimo para levantarse. Pareceres hubo que los hiciese pasar uno a uno a su navío, y,

3902así como fuesen entrando debajo de cubierta, matarle, y desta manera matarlos a todos, 3903y llevar la gran nave a Londres, sin temor ni cuidado alguno.

3904A esto respondió Ricaredo:

3905-Pues que Dios nos ha hecho tan gran merced en darnos tanta riqueza, 3906no quiero corresponderle con ánimo cruel y desagradecido, 3907ni es bien que lo que puedo remediar con la industria lo remedie con la espada. Y así,

3908soy de parecer que ningún cristiano católico muera: no porque los quiero bien, sino porque me quiero a muy bien, 3909y querría que esta hazaña de hoy ni a ni a vosotros, que en ella me habéis sido compañeros, nos diese, 3910mezclado con el nombre de valientes, el renombre de crueles: porque nunca dijo bien la crueldad con la valentía.

3911Lo que se ha de hacer es que toda la artillería de un navío destos se ha de pasar a la gran nave portuguesa, 3912sin dejar en el navío otras armas ni otra cosa más del bastimento, y no lejando la nave de nuestra gente, 3913la llevaremos a Inglaterra, y los españoles se irán a España.

3914Nadie osó contradecir lo que Ricaredo había propuesto, 3915y algunos le tuvieron por valiente y magnánimo y de buen entendimiento; 3916otros le juzgaron en sus corazones por más católico que debía. Resuelto, pues, en esto Ricaredo, 3917pasó con cincuenta arcabuceros a la nave portuguesa, todos alerta y con las cuerdas encendidas.

3918Halló en la nave casi trecientas personas, de las que habían escapado de las galeras. 3919Pidió luego el registro de la nave, y Respondióle aquel mismo que desde el borde le habló la vez primera, 3920que el registro le había tomado el cosario de los bajeles, que con ellos se había ahogado. 3921Al instante puso el torno en orden, y, acostando su segundo bajel a la gran nave,

3922con maravillosa presteza y con fuerza de fortísimos cabestrantes, 3923pasaron la artillería del pequeño bajel a la mayor nave. Luego, haciendo una breve plática a los cristianos, 3924les mandó pasar al bajel desembarazado, donde hallaron bastimento en abundancia para más de un mes y para más gente; y, 3925así como se iban embarcando, dio a cada uno cuatro escudos de oro españoles, que hizo traer de su navío,

3926para remediar en parte su necesidad cuando llegasen a tierra: que estaba tan cerca, 3927que las altas montañas de Abala y Calpe desde allí se parecían. 3928Todos le dieron infinitas gracias por lamerced que les hacía, 3929y el último que se iba a embarcar fue aquel que por los demás había hablado, el cual le dijo:

3930-Por más ventura tuviera, valeroso caballero, que me llevaras contigo a Inglaterra, que no que me enviaras a España; 3931porque, aunque es mi patria y no habrá sino seis días que della partí, 3932no he de hallar en ella otra cosa que no sea de ocasiones de tristezas y soledades mías.

3933«Sabrás, señor, que en la pérdida de Cádiz, que sucedió habrá quince años, 3934perdí una hija que los ingleses debieron de llevar a Inglaterra, 3935y con ella perdí el descanso de mi vejez y la luz de mis ojos; que, después que no la vieron, 3936nunca han visto cosa que de su gusto sea. El grave descontento en que me dejó su pérdida y la de la hacienda,