(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-10-24 ω


3833Seis días navegaron los dos navíos con próspero viento, siguiendo la derrota de las islas Terceras, 3834paraje donde nunca faltan o naves portuguesas de las Indias orientales o algunas derrotadas de las occidentales. Y, 3835al cabo de los seis días, 3836les dio de costado un reciísimo viento (que en el mar océano tiene otro nombre que en el Mediterráneo,

3837donde se llama mediodía), el cual viento fue tan durable y tan recio que, sin dejarles tomar las islas, 3838les fue forzoso correr a España; y, junto a su costa, a la boca del estrecho de Gibraltar, descubrieron tres navíos: 3839uno poderoso y grande, y los dos pequeños. Arribó la nave de Ricaredo a su capitán, 3840para saber de su general si quería embestir a los tres navíos que se descubrían; y, antes que a ella llegase,

3841vio poner sobre la gavia mayor un estandarte negro, y, llegándose más cerca, 3842oyó que tocaban en la nave clarines y trompetas roncas: 3843señales claras o que el general era muerto o alguna otra principal persona de la nave. 3844Con este sobresalto llegaron a poderse hablar, que no lo habían hecho después que salieron del puerto.

3845Dieron voces de la nave capitana, diciendo que el capitán Ricaredo pasase a ella, 3846porque el general la noche antes había muerto de una apoplejía. Todos se entristecieron, si no fue Ricaredo, 3847que le alegró, no por el daño de su general, sino por ver que quedaba él libre para mandar en los dos navíos,

3848que así fue la orden de la reina: que, faltando el general, lo fuese Ricaredo; 3849el cual con presteza se pasó a la capitana, 3850donde halló que unos lloraban por el general muerto y otros se alegraban con el vivo.

3851Finalmente, los unos y los otros le dieron luego la obediencia y le aclamaron por su general con breves ceremonias, 3852no dando lugar a otra cosa dos de los tres navíos que habían descubierto, los cuales, desviándose del grande, 3853a las dos naves se venían.

3854Luego conocieron ser galeras, y turquescas, por las medias lunas que en las banderas traían, 3855de que recibió gran gusto Ricaredo, pareciéndole que aquella presa, si el cielo se la concediese, 3856sería de consideración, sin haber ofendido a ningún católico. 3857Las dos galeras turquescas llegaron a reconocer los navíos ingleses, los cuales no traían insignias de Inglaterra,

3858sino de España, por desmentir a quien llegase a reconocellos, y no los tuviese por navíos de cosarios. 3859Creyeron los turcos ser naves derrotadas de las Indias y que con facilidad las rendirían. 3860Fuéronse entrando poco a poco, y de industria los dejó llegar Ricaredo hasta tenerlos a gusto de su artillería, 3861la cual mandó disparar a tan buen tiempo, que con cinco balas dio en la mitad de una de las galeras, con tanta furia,

3862que la abrió por medio toda. Dio luego a la banda, y comenzó a irse a pique sin poderse remediar. La otra galera, 3863viendo tan mal suceso, con mucha priesa le dio cabo, y le llevó a poner debajo del costado del gran navío; 3864pero Ricaredo, que tenía los suyos prestos y ligeros, y que salían y entraban como si tuvieran remos, 3865mandando cargar de nuevo toda la artillería, los fue siguiendo hasta la nave, lloviendo sobre ellos infinidad de balas.

3866Los de la galera abierta, así como llegaron a la nave, la desampararon, 3867y con priesa y celeridad procuraban acogerse a la nave. 3868Lo cual visto por Ricaredo y que la galera sana se ocupaba con la rendida, cargó sobre ella con sus dos navíos, y, 3869sin dejarla rodear ni valerse de los remos, la puso en estrecho:

3870que los turcos se aprovecharon ansimismo del refugio de acogerse a la nave, no para defenderse en ella, 3871sino por escapar las vidas por entonces. Los cristianos de quien venían armadas las galeras, 3872arrancando las branzas y rompiendo las cadenas, mezclados con los turcos, también se acogieron a la nave; y, 3873como iban subiendo por su costado, con la arcabucería de los navíos los iban tirando como a blanco; a losturcos no más,

3874que a los cristianos mandó Ricaredo que nadie los tirase. Desta manera, casi todos los más turcos fueron muertos, 3875y los que en la nave entraron, por los cristianos que con ellos se mezclaron, aprovechándose de sus mismas armas, 3876fueron hechos pedazos: que la fuerza de los valientes, cuando caen, se pasa a la flaqueza de los que se levantan. 3877Y así, con el calor que les daba a los cristianos pensar que los navíos ingleses eran españoles,

3878hicieron por su libertad maravillas. Finalmente, habiendo muerto casi todos los turcos, 3879algunos españoles se pusieron a borde del navío, 3880y a grandes voces llamaron a los que pensaban ser españoles entrasen a gozar el premio del vencimiento.

3881Preguntóles Ricaredo en español que qué navío era aquél. 3882Respondiéronle que era una nave que venía de la India de Portugal, cargada de especería, 3883y con tantas perlas y diamantes, que valía más de un millón de oro, y que con tormenta había arribado a aquella parte, 3884toda destruida y sin artillería, por haberla echado a la mar la gente, enferma y casi muerta de sed y de hambre;

3885y que aquellas dos galeras, que eran del cosario Arnaúte Mamí, el día antes la habían rendido, 3886sin haberse puesto en defensa; y que, a lo que habían oído decir, por no poder pasar tanta riqueza a sus dos bajeles, 3887la llevaban a jorro para meterla en el río de Larache, que estaba allí cerca.