(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-10-22 ω


3746pareció lo mismo que parece la estrella o exhalación que por la 3747región del fuego en serena y sosegada noche suele moverse, 3748o bien ansí como rayo del sol que al salir del día por entre dos montañas se descubre. Todo esto pareció,

3749y aun cometa que pronosticó el incendio de más de un alma de los que allí estaban, 3750a quien Amor abrasó con los rayos de los hermosos soles de Isabela; la cual, llena de humildad y cortesía, 3751se fue a poner de hinojos ante la reina, y, en lengua inglesa, le dijo:

3752- Vuestra Majestad las manos a esta su sierva, que, desde hoy más, se tendrá por señora, 3753pues ha sido tan venturosa que ha llegado a ver la grandeza vuestra.

3754Estúvola la reina mirando por un buen espacio, sin hablarle palabra, pareciéndole, como después dijo a su camarera, 3755que tenía delante un cielo estrellado, cuyas estrellas eran las muchas perlas y diamantes que Isabela traía; 3756su bello rostro y sus ojos, el sol y la luna, y toda ella una nueva maravilla de hermosura.

3757Las damas que estaban con la reina quisieran hacerse todas ojos, porque no les quedase cosa por mirar en Isabela: 3758cuál acababa la viveza de sus ojos, cuál la color del rostro, 3759cuál la gallardía del cuerpo y cuál la dulzura de la habla; y tal hubo que, de pura envidia, dijo:

3760-Buena es la española, pero no me contenta el traje.

3761Después que pasó algún tanto la suspensión de la reina, haciendo levantar a Isabela, le dijo: 3762-Habladme en español, doncella, que yo le entiendo bien y gustaré dello.

3763Y, volviéndose a Clotaldo, dijo: 3764-Clotaldo, agravio me habéis hecho en tenerme este tesoro tantos años ha encubierto; mas él es tal, 3765que os haya movido a codicia: obligado estáis a restituírmele, porque de derecho es mío.

3766-Señora -respondió Clotaldo-, mucha verdad es lo que Vuestra Majestad dice: confieso mi culpa, 3767si lo es haber guardado este tesoro a que estuviese en la perfección 3768que convenía para parecer ante los ojos de Vuestra Majestad; y, ahora que lo está, pensaba traerle mejorado,

3769pidiendo licencia a Vuestra Majestad para que Isabela fuese esposa de mi hijo Ricaredo, y daros, alta Majestad, 3770en los dos, todo cuanto puedo daros.

3771-Hasta el nombre me contenta -respondió la reina-: no le faltaba más sino llamarse Isabela la española, 3772para que no me quedase nada de perfección que desear en ella. Pero advertid, Clotaldo, 3773que que sin mi licencia la teníades prometida a vuestro hijo.

3774-Así es verdad, señora -respondió Clotaldo- , 3775pero fue en confianza que los muchos y relevados servicios que yo y mis pasados tenemos hechos a esta 3776corona alcanzarían de Vuestra Majestad otras mercedes más dificultosas que las desta licencia; cuanto más, 3777que aún no está desposado mi hijo.

3778-Ni lo estará -dijo la reina- con Isabela hasta que por mismo lo merezca. 3779Quiero decir que no quiero que para esto le aprovechen vuestros servicios ni de sus pasados: 3780él por mismo se ha de disponer a servirme y a merecer por esta prenda, que ya la estimo como si fuese mi hija.

3781Apenas oyó esta última palabra Isabela, cuando se volvió a hincar de rodillas ante la reina, 3782diciéndole en lengua castellana:

3783-Las desgracias que tales descuentos traen, serenísima señora, antes se han de tener por dichas que por desventuras. 3784Ya Vuestra Majestad me ha dado nombre de hija: sobre tal prenda, ¿qué males podré temer o qué bienes no podré esperar?