(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-10-19 ω


3608LA ESPAÑOLA INGLESA

3609ENTRE los despojos que los ingleses llevaron de la ciudad de Cádiz, Clotaldo, un caballero inglés, 3610capitán de una escuadra de navíos, llevó a Londres una niña de edad de siete años, poco más o menos; 3611y esto contra la voluntad y sabiduría del conde de Leste, 3612que con gran diligencia hizo buscar la niña para volvérsela a sus padres,

3613que ante él se quejaron de la falta de su hija, pidiéndole que, 3614pues se contentaba con las haciendas y dejaba libres las personas, no fuesen ellos tan desdichados que, 3615ya que quedaban pobres, quedasen sin su hija, 3616que era la lumbre de sus ojos y la más hermosa criatura que había en toda la ciudad.

3617Mandó el conde echar bando por toda su armada que, so pena de la vida, volviese la niña cualquiera que la tuviese; 3618mas ningunas penas ni temores fueron bastantes a que Clotaldo la obedeciese; que la tenía escondida en su nave, 3619aficionado, aunque cristianamente, a la incomparable hermosura de Isabel, que así se llamaba la niña. Finalmente,

3620sus padres se quedaron sin ella, tristes y desconsolados, y Clotaldo, alegre sobremodo, 3621llegó a Londres y entregó por riquísimo despojo a su mujer a la hermosa niña.

3622Quiso la buena suerte que todos los de la casa de Clotaldo eran católicos secretos, 3623aunque en lo público mostraban seguir la opinión de su reina. Tenía Clotaldo un hijo llamado Ricaredo, 3624de edad de doce años, 3625enseñado de sus padres a amar y temer a Dios y a estar muy entero en las verdades de la fe católica. Catalina,

3626la mujer de Clotaldo, noble, cristiana y prudente señora, tomó tanto amor a Isabel que, como si fuera su hija, 3627la criaba, regalaba e industriaba; y la niña era de tan buen natural, 3628que con facilidad aprendía todo cuanto le enseñaban. Con el tiempo y con los regalos, 3629fue olvidando los que sus padres verdaderos le habían hecho;

3630pero no tanto que dejase de acordarse y de suspirar por ellos muchas veces; y, 3631aunque iba aprendiendo la lengua inglesa, no perdía la española, 3632porque Clotaldo tenía cuidado de traerle a casa secretamente españoles que hablasen con ella. Desta manera, 3633sin olvidar la suya, como está dicho, hablaba la lengua inglesa como si hubiera nacido en Londres.

3634Después de haberle enseñado todas las cosas de labor que puede y debe saber una doncella bien nacida, 3635la enseñaron a leer y escribir más que medianamente; 3636pero en lo que tuvo estremo fue en tañer todos los instrumentos que a una mujer son lícitos,

3637y esto con toda perfección de música, acompañándola con una voz que le dio el cielo, 3638tan estremada que encantaba cuando cantaba.

3639Todas estas gracias, adqueridas y puestas sobre la natural suya, poco a poco fueron encendiendo el pecho de Ricaredo, 3640a quien ella, como a hijo de su señor, quería y servía.

3641Al principio le salteó amor con un modo de agradarse y complacerse de ver la sin igual belleza de Isabel, 3642y de considerar sus infinitas virtudes y gracias, amándola como si fuera su hermana, 3643sin que sus deseos saliesen de los términos honrados y virtuosos. Pero, como fue creciendo Isabel,

3644que ya cuando Ricaredo ardía tenía doce años, aquella benevolencia primera y aquella complacencia y agrado de mirarla 3645se volvió en ardentísimos deseos de gozarla y de poseerla: 3646no porque aspirase a esto por otros medios que por los de ser su esposo,

3647pues de la incomparable honestidad de Isabela (que así la llamaban ellos) no se podía esperar otra cosa, 3648ni aun él quisiera esperarla, aunque pudiera, porque la noble condición suya, y la estimación en que a Isabela tenía, 3649no consentían que ningún mal pensamiento echase raíces en su alma.

3650Mil veces determinó manifestar su voluntad a sus padres, y otras tantas no aprobó su determinación, 3651porque él sabía que le tenían dedicado para ser esposo de una muy rica y principal doncella escocesa, 3652asimismo secreta cristiana como ellos. Y estaba claro, según él decía,