Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
3583Acompañólos Ganchoso hasta enseñarles sus puestos, acordándoles que no faltasen el domingo, porque, 3584a lo que creía y pensaba, Monipodio había de leer una lición de posición acerca de las cosas concernientes a su arte. 3585Con esto, se fue, dejando a los dos compañeros admirados de lo que habían visto. 3586Era Rinconete, aunque muchacho, de muy buen entendimiento, y tenía un buen natural; y, 3587como había andado con su padre en el ejercicio de las bulas, sabía algo de buen lenguaje, 3588y dábale gran risa pensar en los vocablos que había oído a Monipodio y a los demás de su compañía y bendita comunidad, 3589y más cuando por decir per modum sufragii había dicho per modo de naufragio; y que sacaban el estupendo, 3590por decir estipendio, de lo que se garbeaba; 3591y cuando la Cariharta dijo que era Repolido como un marinero de Tarpeya y un tigre de Ocaña, por decir Hircania, 3592con otras mil impertinencias (especialmente le cayó en gracia cuando dijo que el trabajo que había pasado en ganar 3593los veinte y cuatro reales lo recibiese el cielo en descuento de sus pecados) a éstas y a otras peores semejantes; y, 3594sobre todo, le admiraba la seguridad que tenían y la confianza de irse al cielo con no faltar a sus devociones, 3595estando tan llenos de hurtos, y de homicidios y de ofensas a Dios. Y reíase de la otra buena vieja de la Pipota, 3596que dejaba la canasta de colar hurtada, guardada en su casa y se iba a poner las candelillas de cera a las imágenes, 3597y con ello pensaba irse al cielo calzada y vestida. 3598No menos le suspendía la obediencia y respecto que todos tenían a Monipodio, siendo un hombre bárbaro, 3599rústico y desalmado. Consideraba lo que había leído en su libro de memoria y los ejercicios en que todos se ocupaban. 3600Finalmente, exageraba cuán descuidada justicia había en aquella tan famosa ciudad de Sevilla, 3601pues casi al descubierto vivía en ella gente tan perniciosa y tan contraria a la misma naturaleza; 3602y propuso en sí de aconsejar a su compañero no durasen mucho en aquella vida tan perdida y tan mala, tan inquieta, 3603y tan libre y disoluta. Pero, con todo esto, llevado de sus pocos años y de su poca esperiencia, 3604pasó con ella adelante algunos meses, en los cuales le sucedieron cosas que piden más luenga escritura; y así, 3605se deja para otra ocasión contar su vida y milagros, con los de su maestro Monipodio, 3606y otros sucesos de aquéllos de la infame academia, 3607que todos serán de grande consideración y que podrán servir de ejemplo y aviso a los que las leyeren.
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