Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
3427Por un sevillano, rufo a lo valón,
tengo socarrado todo el corazón.
Siguió la Gananciosa cantando:
3428Por un morenico de color verde,
¿cuál es la fogosa que no se pierde? 3429Y luego Monipodio, dándose gran priesa al meneo de sus tejoletas, dijo:
Riñen dos amantes, hácese la paz:
3430si el enojo es grande, es el gusto más. 3431No quiso la Cariharta pasar su gusto en silencio, porque, tomando otro chapín, se metió en danza, 3432y acompañó a las demás diciendo: 3433Detente, enojado, no me azotes más;
que si bien lo miras, a tus carnes das. 3434-Cántese a lo llano -dijo a esta sazón Repolido-, y no se toquen estorias pasadas, que no hay para qué: 3435lo pasado sea pasado, y tómese otra vereda, y basta. 3436Talle llevaban de no acabar tan presto el comenzado cántico, si no sintieran que llamaban a la puerta apriesa; 3437y con ella salió Monipodio a ver quién era, 3438y la centinela le dijo cómo al cabo de la calle había asomado el alcalde de la justicia, 3439y que delante dél venían el Tordillo y el Cernícalo, corchetes neutrales. Oyéronlo los de dentro, 3440y alborotáronse todos de manera que la Cariharta y la Escalanta se calzaron sus chapines al revés, 3441dejó la escoba la Gananciosa, Monipodio sus tejoletas, y quedó en turbado silencio toda la música, 3442enmudeció Chiquiznaque, pasmóse Repolido y suspendióse Maniferro; y todos, cuál por una y cuál por otra parte, 3443desaparecieron, subiéndose a las azoteas y tejados, para escaparse y pasar por ellos a otra calle. 3444Nunca ha disparado arcabuz a deshora, ni trueno repentino espantó así a banda de descuidadas palomas, 3445como puso en alboroto y espanto a toda aquella recogida compañía 3446y buena gente la nueva de la venida del alcalde de la justicia. Los dos novicios, Rinconete y Cortadillo, 3447no sabían qué hacerse, y estuviéronse quedos, esperando ver en qué paraba aquella repentina borrasca, 3448que no paró en más de volver la centinela a decir que el alcalde se había pasado de largo, 3449sin dar muestra ni resabio de mala sospecha alguna. 3450Y, estando diciendo esto a Monipodio, llegó un caballero mozo a la puerta, vestido, como se suele decir, de barrio; 3451Monipodio le entró consigo, y mandó llamar a Chiquiznaque, a Maniferro y al Repolido, 3452y que de los demás no bajase alguno. Como se habían quedado en el patio, 3453Rinconete y Cortadillo pudieron oír toda la plática que pasó Monipodio con el caballero recién venido, 3454el cual dijo a Monipodio que por qué se había hecho tan mal lo que le había encomendado. 3455Monipodio respondió que aún no sabía lo que se había hecho; 3456pero que allí estaba el oficial a cuyo cargo estaba su negocio, y que él daría muy buena cuenta de sí. 3457Bajó en esto Chiquiznaque, 3458y preguntóle Monipodio si había cumplido con la obra que se le encomendó de la cuchillada de a catorce. 3459-¿Cuál? -respondió Chiquiznaque-. ¿Es la de aquel mercader de la Encrucijada?
-Ésa es -dijo el caballero. 3460-Pues lo que en eso pasa -respondió Chiquiznaque- es que yo le aguardé anoche a la puerta de su casa, 3461y él vino antes de la oración; lleguéme cerca dél, marquéle el rostro con la vista, 3462y vi que le tenía tan pequeño que era imposible de toda imposibilidad caber en él cuchillada de catorce puntos; y, 3463hallándome imposibilitado de poder cumplir lo prometido y de hacer lo que llevaba en mi destruición... 3464-Instrucción querrá vuesa merced decir -dijo el caballero-, que no destruición.
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