Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
3390-No pase más adelante, caballeros; cesen aquí palabras mayores, y desháganse entre los dientes; y, 3391pues las que se han dicho no llegan a la cintura, nadie las tome por sí. 3392-Bien seguros estamos -respondió Chiquiznaque- que no se dijeron ni dirán semejantes monitorios por nosotros; que, 3393si se hubiera imaginado que se decían, en manos estaba el pandero que lo supiera bien tañer. 3394-También tenemos acá pandero, sor Chiquiznaque -replicó el Repolido-, y también, si fuere menester, 3395sabremos tocar los cascabeles, y ya he dicho que el que se huelga, miente; y quien otra cosa pensare, sígame, 3396que con un palmo de espada menos hará el hombre que sea lo dicho dicho. 3397Y, diciendo esto, se iba a salir por la puerta afuera. Estábalo escuchando la Cariharta, y, 3398cuando sintió que se iba enojado, salió diciendo: 3399-¡Ténganle no se vaya, que hará de las suyas! ¿No veen que va enojado, y es un Judas Macarelo en esto de la valentía? 3400¡Vuelve acá, valentón del mundo y de mis ojos! 3401Y, cerrando con él, le asió fuertemente de la capa, y, acudiendo también Monipodio, le detuvieron. 3402Chiquiznaque y Maniferro no sabían si enojarse o si no, y estuviéronse quedos esperando lo que Repolido haría; el cual, 3403viéndose rogar de la Cariharta y de Monipodio, volvió diciendo: 3404-Nunca los amigos han de dar enojo a los amigos, ni hacer burla de los amigos, 3405y más cuando veen que se enojan los amigos. 3406-No hay aquí amigo -respondió Maniferro- que quiera enojar ni hacer burla de otro amigo; y, pues todos somos amigos, 3407dense las manos los amigos. 3408A esto dijo Monipodio:
-Todos voacedes han hablado como buenos amigos, y como tales amigos se den las manos de amigos. 3409Diéronselas luego, y la Escalanta, quitándose un chapín, comenzó a tañer en él como en un pandero; 3410la Gananciosa tomó una escoba de palma nueva, que allí se halló acaso, y, rascándola, hizo un son que, 3411aunque ronco y áspero, se concertaba con el del chapín. Monipodio rompió un plato y hizo dos tejoletas, que, 3412puestas entre los dedos y repicadas con gran ligereza, llevaba el contrapunto al chapín y a la escoba. 3413Espantáronse Rinconete y Cortadillo de la nueva invención de la escoba, porque hasta entonces nunca la habían visto. 3414Conociólo Maniferro y díjoles: 3415-¿Admíranse de la escoba? Pues bien hacen, pues música más presta y más sin pesadumbre, ni más barata, 3416no se ha inventado en el mundo; y en verdad que oí decir el otro día a un estudiante que ni el Negrofeo, 3417que sacó a la Arauz del infierno; ni el Marión, 3418que subió sobre el delfín y salió del mar como si viniera caballero sobre una mula de alquiler; 3419ni el otro gran músico que hizo una ciudad que tenía cien puertas y otros tantos postigos, 3420nunca inventaron mejor género de música, tan fácil de deprender, tan mañera de tocar, tan sin trastes, 3421clavijas ni cuerdas, y tan sin necesidad de templarse; y aun voto a tal, 3422que dicen que la inventó un galán desta ciudad, que se pica de ser un Héctor en la música. 3423-Eso creo yo muy bien -respondió Rinconete-, pero escuchemos lo que quieren cantar nuestros músicos, 3424que parece que la Gananciosa ha escupido, señal de que quiere cantar. 3425Y así era la verdad, porque Monipodio le había rogado que cantase algunas seguidillas de las que se usaban; 3426mas la que comenzó primero fue la Escalanta, y con voz sutil y quebradiza cantó lo siguiente:
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