Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
3264A los dos viejos de bayeta y a la guía tocó el escanciar con el corcho de colmena. Mas, 3265apenas habían comenzado a dar asalto a las naranjas, 3266cuando les dio a todos gran sobresalto los golpes que dieron a la puerta. Mandóles Monipodio que se sosegasen, y, 3267entrando en la sala baja y descolgando un broquel, puesto mano a la espada, 3268llegó a la puerta y con voz hueca y espantosa preguntó:
-¿Quién llama? 3269Respondieron de fuera:
-Yo soy, que no es nadie, señor Monipodio: Tagarete soy, centinela desta mañana, 3270y vengo a decir que viene aquí Juliana la Cariharta, toda desgreñada y llorosa, 3271que parece haberle sucedido algún desastre. 3272En esto llegó la que decía, sollozando, y, sintiéndola Monipodio, abrió la puerta, 3273y mandó a Tagarete que se volviese a su posta y que de allí adelante avisase lo que viese con menos estruendo y ruido. 3274Él dijo que así lo haría. Entró la Cariharta, que era una moza del jaez de las otras y del mismo oficio. 3275Venía descabellada y la cara llena de tolondrones, y, así como entró en el patio, se cayó en el suelo desmayada. 3276Acudieron a socorrerla la Gananciosa y la Escalanta, y, desabrochándola el pecho, 3277la hallaron toda denegrida y como magullada. Echáronle agua en el rostro, y ella volvió en sí, diciendo a voces: 3278-¡La justicia de Dios y del Rey venga sobre aquel ladrón desuellacaras, sobre aquel cobarde bajamanero, 3279sobre aquel pícaro lendroso, que le he quitado más veces de la horca que tiene pelos en las barbas! ¡Desdichada de mí! 3280¡Mirad por quién he perdido y gastado mi mocedad y la flor de mis años, sino por un bellaco desalmado, 3281facinoroso e incorregible! 3282-Sosiégate, Cariharta -dijo a esta sazón Monipodio-, que aquí estoy yo que te haré justicia. Cuéntanos tu agravio, 3283que más estarás tú en contarle que yo en hacerte vengada; dime si has habido algo con tu respecto; 3284que si así es y quieres venganza, no has menester más que boquear. 3285-¿Qué respecto? -respondió Juliana-. Respectada me vea yo en los infiernos, 3286si más lo fuere de aquel león con las ovejas y cordero con los hombres. 3287¿Con aquél había yo de comer más pan a manteles, ni yacer en uno? Primero me vea yo comida de adivas estas carnes, 3288que me ha parado de la manera que ahora veréis. 3289Y, alzándose al instante las faldas hasta la rodilla, y aun un poco más, las descubrió llenas de cardenales. 3290-Desta manera -prosiguió- me ha parado aquel ingrato del Repolido, debiéndome más que a la madre que le parió. 3291Y ¿por qué pensáis que lo ha hecho? ¡Montas, que le di yo ocasión para ello! No, por cierto, 3292no lo hizo más sino porque, estando jugando y perdiendo, me envió a pedir con Cabrillas, su trainel, treinta reales, 3293y no le envié más de veinte y cuatro, 3294que el trabajo y afán con que yo los había ganado ruego yo a los cielos que vaya en descuento de mis pecados. Y, 3295en pago desta cortesía y buena obra, 3296creyendo él que yo le sisaba algo de la cuenta que él allá en su imaginación había hecho de lo que yo podía tener, 3297esta mañana me sacó al campo, detrás de la Güerta del Rey, y allí, entre unos olivares, me desnudó, y con la petrina, 3298sin escusar ni recoger los hierros, que en malos grillos y hierros le vea yo, 3299me dio tantos azotes que me dejó por muerta. 3300De la cual verdadera historia son buenos testigos estos cardenales que miráis. 3301Aquí tornó a levantar las voces, aquí volvió a pedir justicia, 3302y aquí se la prometió de nuevo Monipodio y todos los bravos que allí estaban. La Gananciosa tomó la mano a consolalla, 3303diciéndole que ella diera de muy buena gana una de las mejores preseas 3304que tenía porque le hubiera pasado otro tanto con su querido. 3305-Porque quiero -dijo- que sepas, hermana Cariharta, si no lo sabes, que a lo que se quiere bien se castiga; 3306y cuando estos bellacones nos dan, y azotan y acocean, entonces nos adoran; si no, confiésame una verdad, por tu vida: 3307después que te hubo Repolido castigado y brumado, ¿no te hizo alguna caricia?
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