(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-10-08 ω


3186-Cese toda cuestión, mis señores, que ésta es la bolsa, sin faltarle nada de lo que el alguacil manifiesta; 3187que hoy mi camarada Cortadillo le dio alcance, con un pañuelo que al mismo dueño se le quitó por añadidura.

3188Luego sacó Cortadillo el pañizuelo y lo puso de manifiesto; viendo lo cual, Monipodio dijo:
-Cortadillo el Bueno,
3189que con este título y renombre ha de quedar de aquí adelante, 3190se quede con el pañuelo y a mi cuenta se quede la satisfación deste servicio; y la bolsa se ha de llevar el alguacil,

3191que es de un sacristán pariente suyo, y conviene que se cumpla aquel refrán que dice: 3192"No es mucho que a quien te da la gallina entera, des una pierna della". 3193Más disimula este buen alguacil en un día que nosotros le podremos ni solemos dar en ciento.

3194De común consentimiento aprobaron todos la hidalguía de los dos modernos y la sentencia y parecer de su mayoral, 3195el cual salió a dar la bolsa al alguacil; y Cortadillo se quedó confirmado con el renombre de Bueno, 3196bien como si fuera don Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, 3197que arrojó el cuchillo por los muros de Tarifa para degollar a su único hijo.

3198Al volver, que volvió, Monipodio, entraron con él dos mozas, afeitados los rostros, 3199llenos de color los labios y de albayalde los pechos, cubiertas con medios mantos de anascote, 3200llenas de desenfado y desvergüenza: señales claras por donde, en viéndolas Rinconete y Cortadillo, 3201conocieron que eran de la casa llana; y no se engañaron en nada. Y, así como entraron,

3202se fueron con los brazos abiertos, la una a Chiquiznaque y la otra a Maniferro, 3203que éstos eran los nombres de los dos bravos; y el de Maniferro era porque traía una mano de hierro, 3204en lugar de otra que le habían cortado por justicia. Ellos las abrazaron con grande regocijo, 3205y les preguntaron si traían algo con que mojar la canal maestra.

3206-Pues, ¿había de faltar, diestro mío? -respondió la una, que se llamaba la Gananciosa-. 3207No tardará mucho a venir Silbatillo, tu trainel, con la canasta de colar atestada de lo que Dios ha sido servido.

3208Y así fue verdad, porque al instante entró un muchacho con una canasta de colar cubierta con una sábana.

3209Alegráronse todos con la entrada de Silbato, 3210y al momento mandó sacar Monipodio una de las esteras de enea que estaban en el aposento, 3211y tenderla en medio del patio. Y ordenó, asimismo, que todos se sentasen a la redonda; porque, en cortando la cólera, 3212se trataría de lo que mas conviniese. A esto, dijo la vieja que había rezado a la imagen:

3213-Hijo Monipodio, yo no estoy para fiestas, porque tengo un vaguido de cabeza, dos días ha, que me trae loca; y más, 3214que antes que sea mediodía tengo de ir a cumplir mis devociones y poner mis candelicas 3215a Nuestra Señora de las Aguas y al Santo Crucifijo de Santo Agustín, 3216que no lo dejaría de hacer si nevase y ventiscase.

3217A lo que he venido es que anoche el Renegado y Centopiés llevaron a mi casa una canasta de colar, 3218algo mayor que la presente, llena de ropa blanca; y en Dios y en ni ánima que venía con su cernada y todo, 3219que los pobretes no debieron de tener lugar de quitalla, y venían sudando la gota tan gorda, 3220que era una compasión verlos entrar ijadeando y corriendo agua de sus rostros, que parecían unos angelicos.

3221Dijéronme que iban en seguimiento de un ganadero que había pesado ciertos carneros en la Carnicería, 3222por ver si le podían dar un tiento en un grandísimo gato de reales que llevaba. No desembanastaron ni contaron la ropa, 3223fiados en la entereza de mi conciencia;

3224y así me cumpla Dios mis buenos deseos y nos libre a todos de poder de justicia, que no he tocado a la canasta, 3225y que se está tan entera como cuando nació.

3226-Todo se le cree, señora madre -respondió Monipodio-, y estése así la canasta, que yo iré allá, a boca de sorna, 3227y haré cala y cata de lo que tiene, y daré a cada uno lo que le tocare, bien y fielmente, como tengo de costumbre.

3228-Sea como vos lo ordenáredes, hijo -respondió la vieja-; y, porque se me hace tarde, dadme un traguillo, si tenéis, 3229para consolar este estómago, que tan desmayado anda de contino.