Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
3144-Está bien -replicó Monipodio-, pero querría yo que también le tuviésedes para sufrir, si fuese menester, 3145media docena de ansias sin desplegar los labios y sin decir esta boca es mía. 3146-Ya sabemos aquí -dijo Cortadillo-, señor Monipodio, qué quiere decir ansias, y para todo tenemos ánimo; 3147porque no somos tan ignorantes que no se nos alcance que lo que dice la lengua paga la gorja; 3148y harta merced le hace el cielo al hombre atrevido, por no darle otro título, 3149que le deja en su lengua su vida o su muerte, ¡como si tuviese más letras un no que un sí! 3150-¡Alto, no es menester más! -dijo a esta sazón Monipodio-. Digo que sola esa razón me convence, me obliga, 3151me persuade y me fuerza a que desde luego asentéis por cofrades mayores y que se os sobrelleve el año del noviciado.
3152-Yo soy dese parecer -dijo uno de los bravos. 3153Y a una voz lo confirmaron todos los presentes, que toda la plática habían estado escuchando, 3154y pidieron a Monipodio que desde luego les concediese y permitiese gozar de las inmunidades de su cofradía, 3155porque su presencia agradable y su buena plática lo merecía todo. Él respondió que, por dalles contento a todos, 3156desde aquel punto se las concedía, y advirtiéndoles que las estimasen en mucho, 3157porque eran no pagar media nata del primer hurto que hiciesen; no hacer oficios menores en todo aquel año, 3158conviene a saber: no llevar recaudo de ningún hermano mayor a la cárcel, ni a la casa, de parte de sus contribuyentes; 3159piar el turco puro; hacer banquete cuando, como y adonde quisieren, sin pedir licencia a su mayoral; entrar a la parte, 3160desde luego, con lo que entrujasen los hermanos mayores, como uno dellos, 3161y otras cosas que ellos tuvieron por merced señaladísima, y lo[s] demás, con palabras muy comedidas, 3162las agradecieron mucho. 3163Estando en esto, entró un muchacho corriendo y desalentado, y dijo:
3164-El alguacil de los vagabundos viene encaminado a esta casa, pero no trae consigo gurullada.
3165-Nadie se alborote -dijo Monipodio-, que es amigo y nunca viene por nuestro daño. 3166Sosiéguense, que yo le saldré a hablar. 3167Todos se sosegaron, que ya estaban algo sobresaltados, y Monipodio salió a la puerta, donde halló al alguacil, 3168con el cual estuvo hablando un rato, y luego volvió a entrar Monipodio y preguntó:
3169-¿A quién le cupo hoy la plaza de San Salvador?
-A mí -dijo el de la guía. 3170-Pues ¿cómo -dijo Monipodio- no se me ha manifestado una bolsilla de ámbar que esta mañana en aquel 3171paraje dio al traste con quince escudos de oro y dos reales de a dos y no sé cuántos cuartos? 3172-Verdad es -dijo la guía- que hoy faltó esa bolsa, pero yo no la he tomado, ni puedo imaginar quién la tomase.
3173-¡No hay levas conmigo! -replicó Monipodio-. ¡La bolsa ha de parecer, porque la pide el alguacil, 3174que es amigo y nos hace mil placeres al año! 3175Tornó a jurar el mozo que no sabía della. Comenzóse a encolerizar Monipodio, 3176de manera que parecía que fuego vivo lanzaba por los ojos, diciendo: 3177-¡Nadie se burle con quebrantar la más mínima cosa de nuestra orden, que le costará la vida! Manifiéstese la cica; 3178y si se encubre por no pagar los derechos, yo le daré enteramente lo que le toca y pondré lo demás de mi casa; 3179porque en todas maneras ha de ir contento el alguacil. 3180Tornó de nuevo a jurar el mozo y a maldecirse, diciendo que él no había tomado tal bolsa ni vístola de sus ojos; 3181todo lo cual fue poner más fuego a la cólera de Monipodio, y dar ocasión a que toda la junta se alborotase, 3182viendo que se rompían sus estatutos y buenas ordenanzas. 3183Viendo Rinconete, pues, tanta disensión y alboroto, parecióle que sería bien sosegalle y dar contento a su mayor, 3184que reventaba de rabia; y, aconsejándose con su amigo Cortadilo, con parecer de entrambos, 3185sacó la bolsa del sacristán y dijo:
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