(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-10-01 ω


2889Un muchacho asturiano, que fue a quien le hicieron la pregunta, 2890respondió que el oficio era descansado y de que no se pagaba alcabala, 2891y que algunos días salía con cinco y con seis reales de ganancia, con que comía y bebía y triunfaba como cuerpo de rey,

2892libre de buscar amo a quien dar fianzas y seguro de comer a la hora que quisiese, 2893pues a todas lo hallaba en el más mínimo bodegón de toda la ciudad.

2894No les pareció mal a los dos amigos la relación del asturianillo, ni les descontentó el oficio, 2895por parecerles que venía como de molde para poder usar el suyo con cubierta y seguridad, 2896por la comodidad que ofrecía de entrar en todas las casas; 2897y luego determinaron de comprar los instrumentos necesarios para usalle, pues lo podían usar sin examen. Y,

2898preguntándole al asturiano qué habían de comprar, les respondió que sendos costales pequeños, limpios o nuevos, 2899y cada uno tres espuertas de palma, dos grandes y una pequeña, en las cuales se repartía la carne, pescado y fruta, 2900y en el costal, el pan; y él les guió donde lo vendían, y ellos, del dinero de la galima del francés, 2901lo compraron todo, y dentro de dos horas pudieran estar graduados en el nuevo oficio,

2902según les ensayaban las esportillas y asentaban los costales. Avisóles su adalid de los puestos donde habían de acudir: 2903por las mañanas, a la Carnicería y a la plaza de San Salvador; los días de pescado, a la Pescadería y a la Costanilla; 2904todas las tardes, al río; los jueves, a la Feria.

2905Toda esta lición tomaron bien de memoria, y otro día bien de mañana se plantaron en la plaza de San Salvador; y, 2906apenas hubieron llegado, cuando los rodearon otros mozos del oficio, que, por lo flamante de los costales y espuertas, 2907vieron ser nuevos en la plaza; hiciéronles mil preguntas, y a todas respondían con discreción y mesura. En esto,

2908llegaron un medio estudiante y un soldado, y, convidados de la limpieza de las espuertas de los dos novatos, 2909el que parecía estudiante llamó a Cortado, y el soldado a Rincón.

2910-En nombre sea de Dios -dijeron ambos.
2911-Para bien se comience el oficio -dijo Rincón-, que vuesa merced me estrena, señor mío.

2912A lo cual respondió el soldado:
-La estrena no será mala, porque estoy de ganancia y soy enamorado,
2913y tengo de hacer hoy banquete a unas amigas de mi señora.


2914-Pues cargue vuesa merced a su gusto, que ánimo tengo y fuerzas para llevarme toda esta plaza, 2915y aun si fuere menester que ayude a guisarlo, lo haré de muy buena voluntad.

2916Contentóse el soldado de la buena gracia del mozo, y díjole que si quería servir, 2917que él le sacaría de aquel abatido oficio. A lo cual respondió Rincón que, por ser aquel día el primero que le usaba, 2918no le quería dejar tan presto, hasta ver, a lo menos, lo que tenía de malo y bueno; y, cuando no le contentase, 2919él daba su palabra de servirle a él antes que a un canónigo.

2920Rióse el soldado, cargóle muy bien, mostróle la casa de su dama, 2921para que la supiese de allí adelante y él no tuviese necesidad, cuando otra vez le enviase, de acompañarle.

2922Rincón prometió fidelidad y buen trato. Diole el soldado tres cuartos, y en un vuelo volvió a la plaza, 2923por no perder coyuntura; porque también desta diligencia les advirtió el asturiano, 2924y de que cuando llevasen pescado menudo (conviene a saber: albures, o sardinas o acedías),

2925bien podían tomar algunas y hacerles la salva, siquiera para el gasto de aquel día; 2926pero que esto había de ser con toda sagacidad y advertimiento, porque no se perdiese el crédito, 2927que era lo que más importaba en aquel ejercicio.

2928Por presto que volvió Rincón, ya halló en el mismo puesto a Cortado. Llegóse Cortado a Rincón, 2929y preguntóle que cómo le había ido. Rincón abrió la mano y mostróle los tres cuartos.