Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
2846Y, levantándose, Diego Cortado abrazó a Rincón y Rincón a él tierna y estrechamente, 2847y luego se pusieron los dos a jugar a la veintiuna con los ya referidos naipes, limpios de polvo y de paja, 2848mas no de grasa y malicia; y, a pocas manos, alzaba tan bien por el as Cortado como Rincón, su maestro. 2849Salió en esto un arriero a refrescarse al portal, y pidió que quería hacer tercio. Acogiéronle de buena gana, 2850y en menos de media hora le ganaron doce reales y veinte y dos maravedís, 2851que fue darle doce lanzadas y veinte y dos mil pesadumbres. Y, 2852creyendo el arriero que por ser muchachos no se lo defenderían, quiso quitalles el dinero; mas ellos, 2853poniendo el uno mano a su media espada y el otro al de las cachas amarillas, le dieron tanto que hacer, que, 2854a no salir sus compañeros, sin duda lo pasara mal. 2855A esta sazón, pasaron acaso por el camino una tropa de caminantes a caballo, que iban a sestear a la venta del Alcalde, 2856que está media legua más adelante, los cuales, viendo la pendencia del arriero con los dos muchachos, 2857los apaciguaron y les dijeron que si acaso iban a Sevilla, que se viniesen con ellos. 2858-Allá vamos -dijo Rincón-, y serviremos a vuesas mercedes en todo cuanto nos mandaren. 2859Y, sin más detenerse, saltaron delante de las mulas y se fueron con ellos, dejando al arriero agraviado y enojado, 2860y a la ventera admirada de la buena crianza de los pícaros, 2861que les había estado oyendo su plática sin que ellos advirtiesen en ello. Y, 2862cuando dijo al arriero que les había oído decir que los naipes que traían eran falsos, se pelaba las barbas, 2863y quisiera ir a la venta tras ellos a cobrar su hacienda, porque decía que era grandísima afrenta, 2864y caso de menos valer, que dos muchachos hubiesen engañado a un hombrazo tan grande como él. 2865Sus compañeros le detuvieron y aconsejaron que no fuese, siquiera por no publicar su inhabilidad y simpleza. En fin, 2866tales razones le dijeron, que, aunque no le consolaron, le obligaron a quedarse. 2867En esto, Cortado y Rincón se dieron tan buena maña en servir a los caminantes, 2868que lo más del camino los llevaban a las ancas; y, 2869aunque se les ofrecían algunas ocasiones de tentar las valijas de sus medios amos, no las admitieron, 2870por no perder la ocasión tan buena del viaje de Sevilla, donde ellos tenían grande deseo de verse. 2871Con todo esto, a la entrada de la ciudad, que fue a la oración y por la puerta de la Aduana, 2872a causa del registro y almojarifazgo que se paga, 2873no se pudo contener Cortado de no cortar la valija o maleta que a las ancas traía un francés de la camarada; y así, 2874con el de sus cachas le dio tan larga y profunda herida, que se parecían patentemente las entrañas, 2875y sutilmente le sacó dos camisas buenas, un reloj de sol y un librillo de memoria, 2876cosas que cuando las vieron no les dieron mucho gusto; y pensaron que, 2877pues el francés llevaba a las ancas aquella maleta, 2878no la había de haber ocupado con tan poco peso como era el que tenían aquellas preseas, 2879y quisieran volver a darle otro tiento; pero no lo hicieron, 2880imaginando que ya lo habrían echado menos y puesto en recaudo lo que quedaba. 2881Habíanse despedido antes que el salto hiciesen de los que hasta allí los habían sustentado, 2882y otro día vendieron las camisas en el malbaratillo que se hace fuera de la puerta del Arenal, 2883y dellas hicieron veinte reales. Hecho esto, se fueron a ver la ciudad, 2884y admiróles la grandeza y sumptuosidad de su mayor iglesia, el gran concurso de gente del río, 2885porque era en tiempo de cargazón de flota y había en él seis galeras, cuya vista les hizo suspirar, 2886y aun temer el día que sus culpas les habían de traer a morar en ellas de por vida. 2887Echaron de ver los muchos muchachos de la esportilla que por allí andaban; 2888informáronse de uno dellos qué oficio era aquél, y si era de mucho trabajo, y de qué ganancia.
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