Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
2930Cortado entró la suya en el seno y sacó una bolsilla, que mostraba haber sido de ámbar en los pasados tiempos; 2931venía algo hinchada, y dijo: 2932-Con ésta me pagó su reverencia del estudiante, y con dos cuartos; mas tomadla vos, Rincón, por lo que puede suceder. 2933Y, habiéndosela ya dado secretamente, veis aquí do vuelve el estudiante trasudando y turbado de muerte; y, 2934viendo a Cortado, le dijo si acaso había visto una bolsa de tales y tales señas, que, 2935con quince escudos de oro en oro y con tres reales de a dos y tantos maravedís en cuartos y en ochavos, le faltaba, 2936y que le dijese si la había tomado en el entretanto que con él había andado comprando. A lo cual, con estraño disimulo, 2937sin alterarse ni mudarse en nada, respondió Cortado: 2938-Lo que yo sabré decir desa bolsa es que no debe de estar perdida, si ya no es que vuesa merced la puso a mal recaudo. 2939-¡Eso es ello, pecador de mí -respondió el estudiante-: que la debí de poner a mal recaudo, pues me la hurtaron! 2940-Lo mismo digo yo -dijo Cortado-; pero para todo hay remedio, si no es para la muerte, 2941y el que vuesa merced podrá tomar es, lo primero y principal, tener paciencia; 2942que de menos nos hizo Dios y un día viene tras otro día, y donde las dan las toman; y podría ser que, con el tiempo, 2943el que llevó la bolsa se viniese a arrepentir y se la volviese a vuesa merced sahumada. 2944-El sahumerio le perdonaríamos -respondió el estudiante. 2945Y Cortado prosiguió diciendo:
-Cuanto más, que cartas de descomunión hay, paulinas, y buena diligencia, 2946que es madre de la buena ventura; aunque, a la verdad, no quisiera yo ser el llevador de tal bolsa; porque, 2947si es que vuesa merced tiene alguna orden sacra, parecerme hía a mí que había cometido algún grande incesto, 2948o sacrilegio. 2949-Y ¡cómo que ha cometido sacrilegio! -dijo a esto el adolorido estudiante-; que, puesto que yo no soy sacerdote, 2950sino sacristán de unas monjas, el dinero de la bolsa era del tercio de una capellanía, 2951que me dio a cobrar un sacerdote amigo mío, y es dinero sagrado y bendito. 2952-Con su pan se lo coma -dijo Rincón a este punto-; no le arriendo la ganancia; día de juicio hay, 2953donde todo saldrá en la colada, y entonces se verá quién fue Callejas y el atrevido que se atrevió a tomar, 2954hurtar y menoscabar el tercio de la capellanía. Y ¿cuánto renta cada año? Dígame, señor sacristán, por su vida. 2955-¡Renta la puta que me parió! ¡Y estoy yo agora para decir lo que renta! 2956-respondió el sacristán con algún tanto de demasiada cólera-. Decidme, hermanos, si sabéis algo; si no, 2957quedad con Dios, que yo la quiero hacer pregonar. 2958-No me parece mal remedio ese -dijo Cortado-, pero advierta vuesa merced no se le olviden las señas de la bolsa, 2959ni la cantidad puntualmente del dinero que va en ella; que si yerra en un ardite, no parecerá en días del mundo, 2960y esto le doy por hado. 2961-No hay que temer deso -respondió el sacristán-, que lo tengo más en la memoria que el tocar de las campanas: 2962no me erraré en un átomo. 2963Sacó, en esto, de la faldriquera un pañuelo randado para limpiarse el sudor, que llovía de su rostro como de alquitara; 2964y, apenas le hubo visto Cortado, cuando le marcó por suyo. Y, habiéndose ido el sacristán, 2965Cortado le siguió y le alcanzó en las Gradas, donde le llamó y le retiró a una parte; 2966y allí le comenzó a decir tantos disparates, al modo de lo que llaman bernardinas, 2967cerca del hurto y hallazgo de su bolsa, dándole buenas esperanzas, sin concluir jamás razón que comenzase, 2968que el pobre sacristán estaba embelesado escuchándole. Y, como no acababa de entender lo que le decía, 2969hacía que le replicase la razón dos y tres veces. 2970Estábale mirando Cortado a la cara atentamente y no quitaba los ojos de sus ojos. 2971El sacristán le miraba de la misma manera, estando colgado de sus palabras. 2972Este tan grande embelesamiento dio lugar a Cortado que concluyese su obra, 2973y sutilmente le sacó el pañuelo de la faldriquera; y, despidiéndose dél,
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