Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
2473Con la misma facilidad que él lo pensó, con la misma se lo concedieron Mahamut y Ricardo; y, quedando firmes en esto, 2474aquel mismo día dio cuenta el cadí a Halima del viaje que pensaba 2475hacer a Constantinopla a llevar la cristiana al Gran Señor, 2476de cuya liberalidad esperaba que le hiciese Gran Cadí del Cairo o de Constantinopla. 2477Halima le dijo que le parecía muy bien su determinación, creyendo que se dejaría a Ricardo en casa; mas, 2478cuando el cadí le certificó que le había de llevar consigo y a Mahamut también, 2479tornó a mudar de parecer y a desaconsejarle lo que primero le había aconsejado. En resolución, 2480concluyó que si no la llevaba consigo, no pensaba dejarle ir en ninguna manera. 2481Contentóse el cadí de hacer lo que ella quería, 2482porque pensaba sacudir presto de su cuello aquella para él tan pesada carga. 2483No se descuidaba en este tiempo Hazán Bajá de solicitar al cadí le entregase la esclava, ofreciéndole montes de oro, 2484y habiéndole dado a Ricardo de balde, cuyo rescate apreciaba en dos mil escudos; 2485facilitábale la entrega con la misma industria que él se había imaginado 2486de hacer muerta la cautiva cuando el Gran Turco enviase por ella. 2487Todas estas dádivas y promesas aprovecharon con el cadí no más de ponerle en la voluntad que abreviase su partida. 2488Y así, solicitado de su deseo y de las importunaciones de Hazán, y aun de las de Halima, 2489que también fabricaba en el aire vanas esperanzas, dentro de veinte días aderezó un bergantín de quince bancos, 2490y le armó de buenas boyas, moros y de algunos cristianos griegos. Embarcó en él toda su riqueza, 2491y Halima no dejó en su casa cosa de momento, y rogó a su marido que la dejase llevar consigo a sus padres, 2492para que viesen a Constantinopla. Era la intención de Halima la misma que la de Mahamut: 2493hacer con él y con Ricardo que en el camino se alzasen con el bergantín; 2494pero no les quiso declarar su pensamiento hasta verse embarcada, y esto con voluntad de irse a tierra de cristianos, 2495y volverse a lo que primero había sido, y casarse con Ricardo, pues era de creer que, 2496llevando tantas riquezas consigo y volviéndose cristiana, no dejaría de tomarla por mujer. 2497En este tiempo habló otra vez Ricardo con Leonisa y le declaró toda su intención, y ella le dijo la que tenía Halima, 2498que con ella había comunicado; encomendáronse los dos el secreto, y, encomendándose a Dios, 2499esperaban el día de la partida, el cual llegado, salió Hazán acompañándolos hasta la marina con todos sus soldados, 2500y no los dejó hasta que se hicieron a la vela, ni aun quitó los ojos del bergantín hasta perderle de vista; 2501y parece que el aire de los suspiros que el enamorado moro arrojaba impelía 2502con mayor fuerza las velas que le apartaban y llevaban el alma. 2503Mas como aquel a quien el amor había tanto tiempo que sosegar no le dejaba, 2504pensando en lo que había de hacer para no morir a manos de sus deseos, 2505puso luego por obra lo que con largo discurso y resoluta determinación tenía pensado; y así, 2506en un bajel de diez y siete bancos, que en otro puerto había hecho armar, puso en él cincuenta soldados, 2507todos amigos y conocidos suyos, y a quien él tenía obligados con muchas dádivas y promesas, 2508y dioles orden que saliesen al camino y tomasen el bajel del cadí y sus riquezas, 2509pasando a cuchillo cuantos en él iban, si no fuese a Leonisa la cautiva; 2510que a ella sola quería por despojo aventajado a los muchos haberes que el bergantín llevaba; 2511ordenóles también que le echasen a fondo, de manera que ninguna cosa quedase que pudiese dar indicio de su perdición. 2512La codicia del saco les puso alas en los pies y esfuerzo en el corazón, 2513aunque bien vieron cuán poca defensa habían de hallar en los del bergantín, 2514según iban desarmados y sin sospecha de semejante acontecimiento. 2515Dos días había ya que el bergantín caminaba, que al cadí se le hicieron dos siglos, 2516porque luego en el primero quisiera poner en efeto su determinación; 2517mas aconsejáronle sus esclavos que convenía primero hacer de suerte que Leonisa cayese mala, 2518para dar color a su muerte, y que esto había de ser con algunos días de enfermedad. 2519Él no quisiera sino decir que había muerto de repente, y acabar presto con todo, 2520y despachar a su mujer y aplacar el fuego que las entrañas poco a poco le iba consumiendo; pero, en efeto, 2521hubo de condecender con el parecer de los dos.
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