(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-09-19 ω


2374que otro turco me impelió y me arrojó tras Yzuf, donde caí sin ningún sentido, 2375ni volví en hasta que me hallé en tierra en brazos de dos turcos, que vuelta la boca al suelo me tenían, 2376derramando gran cantidad de agua que había bebido. Abrí los ojos, atónita y espantada, y vi a Yzuf junto a ,

2377hecha la cabeza pedazos; que, según después supe, al llegar a tierra dio con ella en las peñas, donde acabó la vida. 2378Los turcos asimismo me dijeron que, tirando de la cuerda, me sacaron a tierra casi ahogada; 2379solas ocho personas se escaparon de la desdichada galeota.

2380»Ocho días estuvimos en la isla, guardándome los turcos el mismo respecto que si fuera su hermana, y aun más. 2381Estábamos escondidos en una cueva, 2382temerosos ellos que no bajasen de una fuerza de cristianos que está en la isla y los cautivasen; 2383sustentáronse con el bizcocho mojado que la mar echó a la orilla, de lo que llevaban en la galeota,

2384lo cual salían a coger de noche. Ordenó la suerte, para mayor mal mío, que la fuerza estuviese sin capitán, 2385que pocos días había que era muerto, y en la fuerza no había sino veinte soldados; 2386esto se supo de un muchacho que los turcos cautivaron, que bajó de la fuerza a coger conchas a la marina. 2387A los ocho días llegó a aquella costa un bajel de moros, que ellos llaman caramuzales; viéronle los turcos,

2388y salieron de donde estaban, y, haciendo señas al bajel, que estaba cerca de tierra, 2389tanto que conoció ser turcos los que los llamaban, ellos contaron sus desgracias, 2390y los moros los recibieron en su bajel, en el cual venía un judío, riquísimo mercader, y toda la mercancía del bajel,

2391o la más, era suya; era de barraganes y alquiceles y de otras cosas que de Berbería se llevaban a Levante. 2392En el mismo bajel los turcos se fueron a Trípol, y en el camino me vendieron al judío, que dio por dos mil doblas, 2393precio excesivo, si no le hiciera liberal el amor que el judío me descubrió.

2394»Dejando, pues, los turcos en Trípol, tornó el bajel a hacer su viaje, y el judío dio en solicitarme descaradamente; 2395yo le hice la cara que merecían sus torpes deseos. Viéndose, pues, desesperado de alcanzarlos, 2396determinó de deshacerse de en la primera ocasión que se le ofreciese. Y, sabiendo que los dos bajaes, Alí y Hazán, 2397estaban en aquesta isla, donde podía vender su mercaduría tan bien como en Xío, en quien pensaba venderla,

2398se vino aquí con intención de venderme a alguno de los dos bajaes, y por eso me vistió de la manera que ahora me vees, 2399por aficionarles la voluntad a que me comprasen. 2400He sabido que me ha comprado este cadí para llevarme a presentar al Gran Turco, de que no estoy poco temerosa.

2401Aquí he sabido de tu fingida muerte, y séte decir, si lo quieres creer, 2402que me pesó en el alma y que te tuve más envidia que lástima; y no por quererte mal, que ya que soy desamorada, 2403no soy ingrata ni desconocida, sino porque habías acabado con la tragedia de tu vida

2404-No dices mal, señora -respondió Ricardo-, si la muerte no me hubiera estorbado el bien de volver a verte; 2405que ahora en más estimo este instante de gloria que gozo en mirarte, que otra ventura, como no fuera la eterna, 2406que en la vida o en la muerte pudiera asegurarme mi deseo. El que tiene mi amo el cadí,

2407a cuyo poder he venido por no menos varios accidentes que los tuyos, 2408es el mismo para contigo que para conmigo lo es el de Halima. Hame puesto a por intérprete de sus pensamientos; 2409acepté la empresa, no por darle gusto, sino por el que granjeaba en la comodidad de hablarte, porque veas, Leonisa,

2410el término a que nuestras desgracias nos han traído: a ti a ser medianera de un imposible, 2411que en lo que me pides conoces; a a serlo también de la cosa que menos pensé, 2412y de la que daré por no alcanzalla la vida, que ahora estimo en lo que vale la alta ventura de verte.

2413-No qué te diga, Ricardo -replicó Leonisa-, ni qué salida se tome al laberinto donde, como dices, 2414nuestra corta ventura nos tiene puestos.

2415Sólo decir que es menester usar en esto lo que de nuestra condición no se puede esperar, 2416que es el fingimiento y engaño; y así, 2417digo que de ti daré a Halima algunas razones que antes la entretengan que desesperen.

2418 de podrás decir al cadí lo que para seguridad de mi honor y de su engaño vieres que más convenga; y, 2419pues yo pongo mi honor en tus manos, 2420bien puedes creer dél que le tengo con la entereza y verdad que podían poner en duda tantos caminos como he andado, 2421y tantos combates como he sufrido. El hablarnos será fácil y a será de grandísimo gusto el hacello,