(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-09-17 ω


2288Contentísimo quedó el cadí con el parecer de sus esclavos, y, con la imaginada alegría, 2289ofreció desde luego libertad a Mahamut, mandándole la mitad de su hacienda después de sus días; 2290asimismo prometió a Mario, si alcanzaba lo que quería, libertad y dineros con que volviese a su tierra rico,

2291honrado y contento. Si él fue liberal en prometer, 2292sus cautivos fueron pródigos ofreciéndole de alcanzar la luna del cielo, cuanto más a Leonisa, 2293como él diese comodidad de hablarla.

2294-Ésa daré yo a Mario cuanta él quisiere -respondió el cadí-, porque haré que Halima se vaya en casa de sus padres, 2295que son griegos cristianos, por algunos días; y, estando fuera, 2296mandaré al portero que deje entrar a Mario dentro de casa todas las veces que él quisiere, 2297y diré a Leonisa que bien podrá hablar con su paisano cuando le diere gusto.

2298Desta manera comenzó a volver el viento de la ventura de Ricardo, soplando en su favor, 2299sin saber lo que hacían sus mismos amos.

2300Tomado, pues, entre los tres este apuntamiento, quien primero le puso en plática fue Halima, bien así como mujer, 2301cuya naturaleza es fácil y arrojadiza para todo aquello que es de su gusto.

2302Aquel mismo día dijo el cadí a Halima que cuando quisiese podría irse 2303a casa de sus padres a holgarse con ellos los días que gustase. Pero, 2304como ella estaba alborozada con las esperanzas que Leonisa le había dado, no sólo no se fuera a casa de sus padres,

2305sino al fingido paraíso de Mahoma no quisiera irse; y así, le respondió que por entonces no tenía tal voluntad, 2306y que cuando ella la tuviese lo diría, mas que había de llevar consigo a la cautiva cristiana.

2307-Eso no -replicó el cadí-, que no es bien que la prenda del Gran Señor sea vista de nadie; y más, 2308que se le ha de quitar que converse con cristianos, pues sabéis que, en llegando a poder del Gran Señor, 2309la han de encerrar en el serrallo y volverla turca, quiera o no quiera.

2310-Como ella ande conmigo -replicó Halima-, no importa que esté en casa de mis padres, ni que comunique con ellos, 2311que más comunico yo, y no dejo por eso de ser buena turca; y más, 2312que lo más que pienso estar en su casa serán hasta cuatro o cinco días, 2313porque el amor que os tengo no me dará licencia para estar tanto ausente y sin veros.

2314No la quiso replicar el cadí, por no darle ocasión de engendrar alguna sospecha de su intención.

2315Llegóse en esto el viernes, y él se fue a la mezquita, de la cual no podía salir en casi cuatro horas; y, 2316apenas le vio Halima apartado de los umbrales de casa, cuando mandó llamar a Mario; 2317mas no le dejaba entrar un cristiano corso que servía de portero en la puerta del patio,

2318si Halima no le diera voces que le dejase; y así, entró confuso y temblando, 2319como si fuera a pelear con un ejército de enemigos.

2320Estaba Leonisa del mismo modo y traje que cuando entró en la tienda del Bajá, 2321sentada al pie de una escalera grande de mármol que a los corredores subía.

2322Tenía la cabeza inclinada sobre la palma de la mano derecha y el brazo sobre las rodillas, 2323los ojos a la parte contraria de la puerta por donde entró Mario, de manera que, 2324aunque él iba hacia la parte donde ella estaba, ella no le veía. Así como entró Ricardo, 2325paseó toda la casa con los ojos, y no vio en toda ella sino un mudo y sosegado silencio,

2326hasta que paró la vista donde Leonisa estaba. En un instante, 2327al enamorado Ricardo le sobrevinieron tantos pensamientos, que le suspendieron y alegraron, 2328considerándose veinte pasos, a su parecer, o poco más, desviado de su felicidad y contento: considerábase cautivo, 2329y a su gloria en poder ajeno. Estas cosas revolviendo entre mismo, se movía poco a poco, y, con temor y sobresalto,