(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-09-06 ω


1754«Porque has de saber que desde mis tiernos años, o a lo menos desde que tuve uso de razón, no sólo la amé, 1755mas la adoré y serví con tanta solicitud como si no tuviera en la 1756tierra ni en el cielo otra deidad a quien sirviese ni adorase. Sabían sus deudos y sus padres mis deseos, 1757y jamás dieron muestra de que les pesase, considerando que iban encaminados a fin honesto y virtuoso; y así,

1758muchas veces yo que se lo dijeron a Leonisa, para disponerle la voluntad a que por su esposo me recibiese. Mas ella, 1759que tenía puestos los ojos en Cornelio, el hijo de Ascanio Rótulo, que bien conoces (mancebo galán, atildado, 1760de blandas manos y rizos cabellos, de voz meliflua y de amorosas palabras, y, finalmente, 1761todo hecho de ámbar y de alfeñique, guarnecido de telas y adornado de brocados), no quiso ponerlos en mi rostro,

1762no tan delicado como el de Cornelio, ni quiso agradecer siquiera mis muchos y continuos servicios, 1763pagando mi voluntad con desdeñarme y aborrecerme; y a tanto llegó el estremo de amarla, 1764que tomara por partido dichoso que me acabara a pura fuerza de desdenes y desagradecimientos, 1765con que no diera descubiertos, aunque honestos, favores a Cornelio. ¡Mira, pues,

1766si llegándose a la angustia del desdén y aborrecimiento, la mayor y más cruel rabia de los celos, 1767cuál estaría mi alma de dos tan mortales pestes combatida! 1768Disimulaban los padres de Leonisa los favores que a Cornelio hacía, creyendo, como estaba en razón que creyesen, 1769que atraído el mozo de su incomparable y bellísima hermosura, la escogería por su esposa,

1770y en ello granjearían yerno más rico que conmigo; y bien pudiera ser, si así fuera, pero no le alcanzaran, 1771sin arrogancia sea dicho, de mejor condición que la mía, ni de más altos pensamientos, 1772ni de más conocido valor que el mío. Sucedió, pues, que, en el discurso de mi pretensión, 1773alcancé a saber que un día del mes pasado de mayo, que éste de hoy hace un año, tres días y cinco horas,

1774Leonisa y sus padres, y Cornelio y los suyos, se iban a solazar con toda su parentela y criados al jardín de Ascanio, 1775que está cercano a la marina, en el camino de las salinas
-Bien lo -dijo Mahamut-; pasa adelante, Ricardo,
1776que más de cuatro días tuve en él, cuando Dios quiso, más de cuatro buenos ratos.


1777Súpelo -replicó Ricardo-, y, al mismo instante que lo supe, me ocupó el alma una furia, 1778una rabia y un infierno de celos, con tanta vehemencia y rigor, que me sacó de mis sentidos, 1779como lo verás por lo que luego hice, que fue irme al jardín donde me dijeron que estaban,

1780y hallé a la más de la gente solazándose, y debajo de un nogal sentados a Cornelio y a Leonisa, 1781aunque desviados un poco. Cuál ellos quedaron de mi vista, no lo ; de decir que quedé tal con la suya, 1782que perdí la de mis ojos, y me quedé como estatua sin voz ni movimiento alguno.

1783Pero no tardó mucho en despertar el enojo a la cólera, y la cólera a la sangre del corazón, y la sangre a la ira, 1784y la ira a las manos y a la lengua. Puesto que las manos se ataron con el respecto, a mi parecer, 1785debido al hermoso rostro que tenía delante, pero la lengua rompió el silencio con estas razones: "Contenta estarás,

1786¡oh enemiga mortal de mi descanso!, 1787en tener con tanto sosiego delante de tus ojos la causa que hará que los míos vivan en perpetuo y doloroso llanto.

1788Llégate, llégate, cruel, un poco más, y enrede tu yedra a ese inútil tronco que te busca; 1789peina o ensortija aquellos cabellos de ese tu nuevo Ganimedes, que tibiamente te solicita.

1790Acaba ya de entregarte a los banderizos años dese mozo en quien contemplas, porque, 1791perdiendo yo la esperanza de alcanzarte, acabe con ella la vida que aborrezco. ¿Piensas, por ventura, 1792soberbia y mal considerada doncella, 1793que contigo sola se han de romper y faltar las leyes y fueros que en semejantes casos en el mundo se usan? ¿Piensas,

1794quiero decir, que este mozo, altivo por su riqueza, arrogante por su gallardía, inexperto por su edad poca, 1795confiado por su linaje, ha de querer, ni poder, ni saber guardar firmeza en sus amores, ni estimar lo inestimable, 1796ni conocer lo que conocen los maduros y experimentados años? No lo pienses, si lo piensas, 1797porque no tiene otra cosa buena el mundo, sino hacer sus acciones siempre de una misma manera,

1798porque no se engañe nadie sino por su propia ignorancia. En los pocos años está la inconstancia mucha; en los ricos, 1799la soberbia; la vanidad, en los arrogantes, y en los hermosos, el desdén; y en los que todo esto tienen, la necedad, 1800que es madre de todo mal suceso. Y , ¡oh mozo!, que tan a tu salvo piensas llevar el premio, 1801más debido a mis buenos deseos que a los ociosos tuyos,

1802¿por qué no te levantas de ese estrado de flores donde yaces y vienes a sacarme el alma, que tanto la tuya aborrece? 1803Y no porque me ofendas en lo que haces, sino porque no sabes estimar el bien que la ventura te concede; 1804y véese claro que le tienes en poco, en que no quieres moverte a defendelle por no ponerte a riesgo 1805de descomponer la afeitada compostura de tu galán vestido. Si esa tu reposada condición tuviera Aquiles,