Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
1706quiero que me digas qué es la causa que Hazán Bajá, mi amo, 1707ha hecho plantar en esta campaña estas tiendas y pabellones antes de entrar en Nicosia, 1708donde viene proveído por virrey, o por bajá, como los turcos llaman a los virreyes.
1709-Yo te satisfaré brevemente -respondió Mahamut-; y así, 1710has de saber que es costumbre entre los turcos que los que van por virreyes de alguna provincia no entran en la 1711ciudad donde su antecesor habita hasta que él salga della y deje hacer libremente al que viene la residencia; y, 1712en tanto que el bajá nuevo la hace, el antiguo se está en la campaña esperando lo que resulta de sus cargos, 1713los cuales se le hacen sin que él pueda intervenir a valerse de sobornos ni amistades, si ya primero no lo ha hecho. 1714Hecha, pues, la residencia, se la dan al que deja el cargo en un pergamino cerrado y sellado, 1715y con ella se presenta a la Puerta del Gran Señor, que es como decir en la Corte, ante el Gran Consejo del Turco; 1716la cual vista por el visirbajá, y por los otros cuatro bajaes menores, 1717como si dijésemos ante el presidente del Real Consejo y oidores, o le premian o le castigan, 1718según la relación de la residencia; puesto que si viene culpado, con dineros rescata y escusa el castigo; 1719si no viene culpado y no le premian, como sucede de ordinario, 1720con dádivas y presentes alcanza el cargo que más se le antoja, 1721porque no se dan allí los cargos y oficios por merecimientos, sino por dineros: todo se vende y todo se compra. 1722Los proveedores de los cargos roban los proveídos en ellos y los desuellan; 1723deste oficio comprado sale la sustancia para comprar otro que más ganancia promete. Todo va como digo, 1724todo este imperio es violento, señal que prometía no ser durable; pero, a lo que yo creo, y así debe de ser verdad, 1725le tienen sobre sus hombros nuestros pecados; 1726quiero decir los de aquellos que descaradamente y a rienda suelta ofenden a Dios, como yo hago: 1727¡Él se acuerde de mí por quien Él es! Por la causa que he dicho, pues, tu amo, Hazán Bajá, 1728ha estado en esta campaña cuatro días, y si el de Nicosia no ha salido, como debía, ha sido por haber estado muy malo; 1729pero ya está mejor y saldrá hoy o mañana, sin duda alguna, 1730y se ha de alojar en unas tiendas que están detrás deste recuesto, que tú no has visto, 1731y tu amo entrará luego en la ciudad. Y esto es lo que hay que saber de lo que me preguntaste.
1732-Escucha, pues -dijo Ricardo-; mas no sé si podré cumplir lo que antes dije, 1733que en breves razones te contaría mi desventura, por ser ella tan larga y desmedida, 1734que no se puede medir con razón alguna; con todo esto, haré lo que pudiere y lo que el tiempo diere lugar. Y así, 1735te pregunto primero si conoces en nuestro lugar de Trápana una doncella a quien 1736la fama daba nombre de la más hermosa mujer que había en toda Sicilia. Una doncella, digo, 1737por quien decían todas las curiosas lenguas, y afirmaban los más raros entendimientos, 1738que era la de más perfecta hermosura que tuvo la edad pasada, tiene la presente y espera tener la que está por venir; 1739una por quien los poetas cantaban que tenía los cabellos de oro, y que eran sus ojos dos resplandecientes soles, 1740y sus mejillas purpúreas rosas, sus dientes perlas, sus labios rubíes, su garganta alabastro; 1741y que sus partes con el todo, y el todo con sus partes, hacían una maravillosa y concertada armonía, 1742esparciendo naturaleza sobre todo una suavidad de colores tan natural y perfecta, 1743que jamás pudo la envidia hallar cosa en que ponerle tacha. Que, ¿es posible, Mahamut, 1744que ya no me has dicho quién es y cómo se llama? Sin duda creo, o que no me oyes, o que, cuando en Trápana estabas, 1745carecías de sentido.
1746En verdad, Ricardo -respondió Mahamut-, que si la que has pintado con tantos estremos de hermosura no es Leonisa, 1747la hija de Rodolfo Florencio, no sé quién sea; que ésta sola tenía la fama que dices.
1748-Ésa es, ¡oh Mahamut! -respondió Ricardo-; ésa es, amigo, la causa principal de todo mi bien y de toda mi desventura; 1749ésa es, que no la perdida libertad, por quien mis ojos han derramado, derraman y derramarán lágrimas sin cuento, 1750y la por quien mis sospiros encienden el aire cerca y lejos, 1751y la por quien mis razones cansan al cielo que las escucha y a los oídos que las oyen; 1752ésa es por quien tú me has juzgado por loco o, por lo menos, por de poco valor y menos ánimo; esta Leonisa, 1753para mí leona y mansa cordera para otro, es la que me tiene en este miserable estado.
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