Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
1576Llegóse la noche, y, siendo casi las diez, sacaron a Andrés de la cárcel, sin las esposas y el piedeamigo, 1577pero no sin una gran cadena que desde los pies todo el cuerpo le ceñía. Llegó dese modo, sin ser visto de nadie, 1578sino de los que le traían, en casa del corregidor, y con silencio y recato le entraron en un aposento, 1579donde le dejaron solo. De allí a un rato entró un clérigo y le dijo que se confesase, porque había de morir otro día. 1580A lo cual respondió Andrés:
-De muy buena gana me confesaré, pero ¿cómo no me desposan primero? 1581Y si me han de desposar, por cierto que es muy malo el tálamo que me espera. 1582Doña Guiomar, que todo esto sabía, dijo a su marido que eran demasiados los sustos que a don Juan daba; 1583que los moderase, porque podría ser perdiese la vida con ellos. Parecióle buen consejo al corregidor, 1584y así entró a llamar al que le confesaba, y díjole que primero habían de desposar al gitano con Preciosa, la gitana, 1585y que después se confesaría, y que se encomendase a Dios de todo corazón, 1586que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas. 1587En efeto, Andrés salió a una sala donde estaban solamente doña Guiomar, el corregidor, 1588Preciosa y otros dos criados de casa. Pero, cuando Preciosa vio a don Juan ceñido y aherrojado con tan gran cadena, 1589descolorido el rostro y los ojos con muestra de haber llorado, 1590se le cubrió el corazón y se arrimó al brazo de su madre, que junto a ella estaba, la cual, abrazándola consigo, 1591le dijo:
-Vuelve en ti, niña, que todo lo que vees ha de redundar en tu gusto y provecho. 1592Ella, que estaba ignorante de aquello, no sabía cómo consolarse, y la gitana vieja estaba turbada, y los circunstantes, 1593colgados del fin de aquel caso. 1594El corregidor dijo:
-Señor tiniente cura, este gitano y esta gitana son los que vuesa merced ha de desposar.
1595-Eso no podré yo hacer si no preceden primero las circunstancias que para tal caso se requieren. 1596¿Dónde se han hecho las amonestaciones? ¿Adónde está la licencia de mi superior, 1597para que con ellas se haga el desposorio?
-Inadvertencia ha sido mía -respondió el corregidor-, 1598pero yo haré que el vicario la dé.
-Pues hasta que la vea -respondió el tiniente cura-, estos señores perdonen. 1599Y, sin replicar más palabra, porque no sucediese algún escándalo, se salió de casa y los dejó a todos confusos.
1600-El padre ha hecho muy bien -dijo a esta sazón el corregidor-, y podría ser fuese providencia del cielo ésta, 1601para que el suplicio de Andrés se dilate; porque, en efeto, 1602él se ha de desposar con Preciosa y han de preceder primero las amonestaciones, donde se dará tiempo al tiempo, 1603que suele dar dulce salida a muchas amargas dificultades; y, con todo esto, quería saber de Andrés, 1604si la suerte encaminase sus sucesos de manera que sin estos sustos y sobresaltos se hallase esposo de Preciosa, 1605si se tendría por dichoso, ya siendo Andrés Caballero, o ya don Juan de Cárcamo. 1606Así como oyó Andrés nombrarse por su nombre, dijo:
1607-Pues Preciosa no ha querido contenerse en los límites del silencio y ha descubierto quién soy, 1608aunque esa buena dicha me hallara hecho monarca del mundo, la tuviera en tanto que pusiera término a mis deseos, 1609sin osar desear otro bien sino el del cielo.
1610-Pues, por ese buen ánimo que habéis mostrado, señor don Juan de Cárcamo, 1611a su tiempo haré que Preciosa sea vuestra legítima consorte, 1612y agora os la doy y entrego en esperanza por la más rica joya de mi casa, y de mi vida; y de mi alma; 1613y estimadla en lo que decís, porque en ella os doy a doña Costanza de Meneses, mi única hija, la cual, 1614si os iguala en el amor, no os desdice nada en el linaje. 1615Atónito quedó Andrés viendo el amor que le mostraban, 1616y en breves razones doña Guiomar contó la pérdida de su hija y su hallazgo, 1617con las certísimas señas que la gitana vieja había dado de su hurto;
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