Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
1529-Calla, hija Preciosa -dijo su padre-, que este nombre de Preciosa quiero que se te quede, 1530en memoria de tu pérdida y de tu hallazgo; que yo, como tu padre, 1531tomo a cargo el ponerte en estado que no desdiga de quién eres. 1532Suspiró oyendo esto Preciosa, y su madre (como era discreta, 1533entendió que suspiraba de enamorada de don Juan) dijo a su marido:
-Señor, 1534siendo tan principal don Juan de Cárcamo como lo es, y queriendo tanto a nuestra hija, 1535no nos estaría mal dársela por esposa. 1536Y él respondió:
-Aun hoy la habemos hallado, ¿y ya queréis que la perdamos? Gocémosla algún tiempo; que, en casándola, 1537no será nuestra, sino de su marido.
1538-Razón tenéis, señor -respondió ella-, pero dad orden de sacar a don Juan, que debe de estar en algún calabozo.
1539-Sí estará -dijo Preciosa-; que a un ladrón, matador y, sobre todo, gitano, no le habrán dado mejor estancia.
1540-Yo quiero ir a verle, como que le voy a tomar la confesión -respondió el corregidor-, y de nuevo os encargo, señora, 1541que nadie sepa esta historia hasta que yo lo quiera. 1542Y, abrazando a Preciosa, fue luego a la cárcel y entró en el calabozo donde don Juan estaba, 1543y no quiso que nadie entrase con él. Hallóle con entrambos pies en un cepo y con las esposas a las manos, 1544y que aún no le habían quitado el piedeamigo. Era la estancia escura, pero hizo que por arriba abriesen una lumbrera, 1545por donde entraba luz, aunque muy escasa; y, así como le vio, le dijo:
-¿Cómo está la buena pieza? 1546¡Que así tuviera yo atraillados cuantos gitanos hay en España, para acabar con ellos en un día, 1547como Nerón quisiera con Roma, sin dar más de un golpe! Sabed, ladrón puntoso, que yo soy el corregidor desta ciudad, 1548y vengo a saber, de mí a vos, si es verdad que es vuestra esposa una gitanilla que viene con vosotros. 1549Oyendo esto Andrés, imaginó que el corregidor se debía de haber enamorado de Preciosa; 1550que los celos son de cuerpos sutiles y se entran por otros cuerpos sin romperlos, apartarlos ni dividirlos; pero, 1551con todo esto, respondió:
-Si ella ha dicho que yo soy su esposo, es mucha verdad; y si ha dicho que no lo soy, 1552también ha dicho verdad, porque no es posible que Preciosa diga mentira.
1553-¿Tan verdadera es? -respondió el corregidor-. No es poco serlo, para ser gitana. Ahora bien, mancebo, 1554ella ha dicho que es vuestra esposa, pero que nunca os ha dado la mano. Ha sabido que, según es vuestra culpa, 1555habéis de morir por ella; y hame pedido que antes de vuestra muerte la despose con vos, 1556porque se quiere honrar con quedar viuda de un tan gran ladrón como vos.
1557-Pues hágalo vuesa merced, señor corregidor, como ella lo suplica; que, como yo me despose con ella, 1558iré contento a la otra vida, como parta désta con nombre de ser suyo.
-¡Mucho la debéis de querer! -dijo el corregidor.
1559-Tanto -respondió el preso-, que, a poderlo decir, no fuera nada. En efeto, señor corregidor, mi causa se concluya: 1560yo maté al que me quiso quitar la honra; yo adoro a esa gitana, moriré contento si muero en su gracia, 1561y sé que no nos ha de faltar la de Dios, 1562pues entrambos habremos guardado honestamente y con puntualidad lo que nos prometimos.
1563-Pues esta noche enviaré por vos -dijo el corregidor-, y en mi casa os desposaréis con Preciosica, 1564y mañana a mediodía estaréis en la horca, 1565con lo que yo habré cumplido con lo que pide la justicia y con el deseo de entrambos. 1566Agradecióselo Andrés, y el corregidor volvió a su casa y dio cuenta a su mujer de lo que con don Juan había pasado, 1567y de otras cosas que pensaba hacer. 1568En el tiempo que él faltó dio cuenta Preciosa a su madre de todo el discurso de su vida, 1569y de cómo siempre había creído ser gitana y ser nieta de aquella vieja; 1570pero que siempre se había estimado en mucho más de lo que de ser gitana se esperaba. 1571Preguntóle su madre que le dijese la verdad: si quería bien a don Juan de Cárcamo. Ella, 1572con vergüenza y con los ojos en el suelo, le dijo que por haberse considerado gitana, 1573y que mejoraba su suerte con casarse con un caballero de hábito y tan principal como don Juan de Cárcamo, 1574y por haber visto por experiencia su buena condición y honesto trato, alguna vez le había mirado con ojos aficionados; 1575pero que, en resolución, ya había dicho que no tenía otra voluntad de aquella que ellos quisiesen.
▼