Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
1392El alcalde, que estaba presente, comenzó a decir mil injurias a Andrés y a todos los gitanos, 1393llamándolos de públicos ladrones y salteadores de caminos. A todo callaba Andrés, suspenso e imaginativo, 1394y no acababa de caer en la traición de la Carducha. En esto se llegó a él un soldado bizarro, sobrino del alcalde, 1395diciendo:
-¿No veis cuál se ha quedado el gitanico podrido de hurtar? 1396Apostaré yo que hace melindres y que niega el hurto, con habérsele cogido en las manos; 1397que bien haya quien no os echa en galeras a todos. ¡Mirad si estuviera mejor este bellaco en ellas, 1398sirviendo a su Majestad, que no andarse bailando de lugar en lugar y hurtando de venta en monte! A fe de soldado, 1399que estoy por darle una bofetada que le derribe a mis pies. 1400Y, diciendo esto, sin más ni más, alzó la mano y le dio un bofetón tal, que le hizo volver de su embelesamiento, 1401y le hizo acordar que no era Andrés Caballero, sino don Juan, y caballero; y, 1402arremetiendo al soldado con mucha presteza y más cólera, 1403le arrancó su misma espada de la vaina y se la envainó en el cuerpo, dando con él muerto en tierra. 1404Aquí fue el gritar del pueblo, aquí el amohinarse el tío alcalde, 1405aquí el desmayarse Preciosa y el turbarse Andrés de verla desmayada; 1406aquí el acudir todos a las armas y dar tras el homicida. Creció la confusión, creció la grita, y, 1407por acudir Andrés al desmayo de Preciosa, dejó de acudir a su defensa; 1408y quiso la suerte que Clemente no se hallase al desastrado suceso, que con los bagajes había ya salido del pueblo. 1409Finalmente, tantos cargaron sobre Andrés, que le prendieron y le aherrojaron con dos muy gruesas cadenas. 1410Bien quisiera el alcalde ahorcarle luego, si estuviera en su mano, pero hubo de remitirle a Murcia, 1411por ser de su jurisdición. No le llevaron hasta otro día, y en el que allí estuvo, 1412pasó Andrés muchos martirios y vituperios que el indignado alcalde y sus ministros y todos los del lugar le hicieron. 1413Prendió el alcalde todos los más gitanos y gitanas que pudo, porque los más huyeron, y entre ellos Clemente, 1414que temió ser cogido y descubierto. 1415Finalmente, con la sumaria del caso y con una gran cáfila de gitanos, 1416entraron el alcalde y sus ministros con otra mucha gente armada en Murcia, entre los cuales iba Preciosa, 1417y el pobre Andrés, ceñido de cadenas, sobre un macho y con esposas y piedeamigo. Salió toda Murcia a ver los presos, 1418que ya se tenía noticia de la muerte del soldado. Pero la hermosura de Preciosa aquel día fue tanta, 1419que ninguno la miraba que no la bendecía, y llegó la nueva de su belleza a los oídos de la señora corregidora, 1420que por curiosidad de verla hizo que el corregidor, su marido, mandase que aquella gitanica no entrase en la cárcel, 1421y todos los demás sí. Y a Andrés le pusieron en un estrecho calabozo, cuya escuridad, y la falta de la luz de Preciosa, 1422le trataron de manera que bien pensó no salir de allí sino para la sepultura. 1423Llevaron a Preciosa con su abuela a que la corregidora la viese, y, así como la vio, dijo:
1424-Con razón la alaban de hermosa. 1425Y, llegándola a sí, la abrazó tiernamente, y no se hartaba de mirarla, 1426y preguntó a su abuela que qué edad tendría aquella niña.
-Quince años -respondió la gitana-, dos meses más a menos.
1427-Esos tuviera agora la desdichada de mi Costanza. ¡Ay, amigas, que esta niña me ha renovado mi desventura! 1428-dijo la corregidora. 1429Tomó en esto Preciosa las manos de la corregidora, y, besándoselas muchas veces, se las bañaba con lágrimas y le decía:
1430-Señora mía, el gitano que está preso no tiene culpa, porque fue provocado: llamáronle ladrón, y no lo es; 1431diéronle un bofetón en su rostro, que es tal que en él se descubre la bondad de su ánimo. 1432Por Dios y por quien vos sois, señora, que le hagáis guardar su justicia, 1433y que el señor corregidor no se dé priesa a ejecutar en él el castigo con que las leyes le amenazan; 1434y si algún agrado os ha dado mi hermosura, entretenedla con entretener el preso, 1435porque en el fin de su vida está el de la mía. Él ha de ser mi esposo, 1436y justos y honestos impedimentos han estorbado que aun hasta ahora no nos habemos dado las manos. 1437Si dineros fueren menester para alcanzar perdón de la parte, todo nuestro aduar se venderá en pública almoneda, 1438y se dará aún más de lo que pidieren. Señora mía, si sabéis qué es amor, y algún tiempo le tuvistes, 1439y ahora le tenéis a vuestro esposo, doleos de mí, que amo tierna y honestamente al mío.
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