(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-08-28 ω


1340Haga yo lo que en es,
que a ser buena me encamine,
y haga el cielo y determine
lo que quisiere después.
1341Quiero ver si la belleza
tiene tal prer[r]ogativa,
que me encumbre tan arriba,
que aspire a mayor alteza.
1342Si las almas son iguales,
podrá la de un labrador
igualarse por valor
con las que son imperiales.
1343De la mía lo que siento
me sube al grado mayor,
porque majestad y amor
no tienen un mismo asiento.


1344Aquí dio fin Preciosa a su canto, y Andrés y Clemente se levantaron a recebilla. 1345Pasaron entre los tres discretas razones, y Preciosa descubrió en las suyas su discreción, su honestidad y su agudeza, 1346de tal manera que en Clemente halló disculpa la intención de Andrés, que aún hasta entonces no la había hallado, 1347juzgando más a mocedad que a cordura su arrojada determinación.

1348Aquella mañana se levantó el aduar y se fueron a alojar en un lugar de la jurisdición de Murcia, 1349tres leguas de la ciudad, donde le sucedió a Andrés una desgracia que le puso en punto de perder la vida. Y fue que, 1350después de haber dado en aquel lugar algunos vasos y prendas de plata en fianzas, como tenían de costumbre, 1351Preciosa y su abuela y Cristina, con otras dos gitanillas y los dos, Clemente y Andrés,

1352se alojaron en un mesón de una viuda rica, la cual tenía una hija de edad de diez y siete o diez y ocho años, 1353algo más desenvuelta que hermosa; y, por más señas, se llamaba Juana Carducha. Ésta, 1354habiendo visto bailar a las gitanas y gitanos, la tomó el diablo, 1355y se enamoró de Andrés tan fuertemente que propuso de decírselo y tomarle por marido, si él quisiese,

1356aunque a todos sus parientes les pesase; y así, buscó coyuntura para decírselo, 1357y hallóla en un corral donde Andrés había entrado a requerir dos pollinos. Llegóse a él, y con priesa, 1358por no ser vista, le dijo:
-Andrés -que ya sabía su nombre-, yo soy doncella y rica;


1359que mi madre no tiene otro hijo sino a , y este mesón es suyo; 1360y amén desto tiene muchos majuelos y otros dos pares de casas. Hasme parecido bien: si me quieres por esposa, 1361a ti está; respóndeme presto, y si eres discreto, quédate y verás qué vida nos damos.

1362Admirado quedó Andrés de la resolución de la Carducha, y con la presteza que ella pedía le respondió:
-Señora doncella,
1363yo estoy apalabrado para casarme, y los gitanos no nos casamos sino con gitanas; 1364guárdela Dios por la merced que me quería hacer, de quien yo no soy digno.

1365No estuvo en dos dedos de caerse muerta la Carducha con la aceda respuesta de Andrés, 1366a quien replicara si no viera que entraban en el corral otras gitanas. Salióse corrida y asendereada, 1367y de buena gana se vengara si pudiera. Andrés, como discreto, 1368determinó de poner tierra en medio y desviarse de aquella ocasión que el diablo le ofrecía;

1369que bien leyó en los ojos de la Carducha que sin los lazos matrimoniales se le entregara a toda su voluntad, 1370y no quiso verse pie a pie y solo en aquella estacada; y así, 1371pidió a todos los gitanos que aquella noche se partiesen de aquel lugar. Ellos, que siempre le obedecían, 1372lo pusieron luego por obra, y, cobrando sus fianzas aquella tarde, se fueron.

1373La Carducha, que vio que en irse Andrés se le iba la mitad de su alma, 1374y que no le quedaba tiempo para solicitar el cumplimiento de sus deseos, ordenó de hacer quedar a Andrés por fuerza, 1375ya que de grado no podía. Y así, con la industria, sagacidad y secreto que su mal intento le enseñó, 1376puso entre las alhajas de Andrés, que ella conoció por suyas, unos ricos corales y dos patenas de plata,

1377con otros brincos suyos; y, apenas habían salido del mesón, cuando dio voces, 1378diciendo que aquellos gitanos le llevaban robadas sus joyas, 1379a cuyas voces acudió la justicia y toda la gente del pueblo.

1380Los gitanos hicieron alto, y todos juraban que ninguna cosa llevaban hurtada, 1381y que ellos harían patentes todos los sacos y repuestos de su aduar. Desto se congojó mucho la gitana vieja, 1382temiendo que en aquel escrutinio no se manifestasen los dijes de la Preciosa y los vestidos de Andrés,

1383que ella con gran cuidado y recato guardaba; pero la buena de la Carducha lo remedió con mucha brevedad todo, 1384porque al segundo envoltorio que miraron dijo que preguntasen cuál era el de aquel gitano gran bailador, 1385que ella le había visto entrar en su aposento dos veces, y que podría ser que aquél las llevase.

1386Entendió Andrés que por él lo decía y, riéndose, dijo:
-Señora doncella, ésta es mi recámara y éste es mi pollino;
1387si vos halláredes en ella ni en él lo que os falta, yo os lo pagaré con las setenas, 1388fuera de sujetarme al castigo que la ley da a los ladrones.

1389Acudieron luego los ministros de la justicia a desvalijar el pollino, y a pocas vueltas dieron con el hurto, 1390de que quedó tan espantado Andrés y tan absorto, que no pareció sino estatua, sin voz, de piedra dura.
1391-¿No sospeché yo bien? -dijo a esta sazón la Carducha-. ¡Mirad con qué buena cara se encubre un ladrón tan grande!