Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
1193Quiso reconocerlos mi pariente, y apenas se encaminó hacia ellos, 1194cuando echaron con mucha ligereza mano a las espadas y a dos broqueles, y se vinieron a nosotros, que hicimos lo mismo, 1195y con iguales armas nos acometimos. Duró poco la pendencia, porque no duró mucho la vida de los dos contrarios, que, 1196de dos estocadas que guiaron los celos de mi pariente y la defensa que yo le hacía, 1197las perdieron (caso estraño y pocas veces visto). Triunfando, pues, de lo que no quisiéramos, volvimos a casa, y, 1198secretamente, tomando todos los dineros que podimos, nos fuimos a San Jerónimo, esperando el día, 1199que descubriese lo sucedido y las presunciones que se tenían de los matadores. 1200Supimos que de nosotros no había indicio alguno, y aconsejáronnos los prudentes religiosos que nos volviésemos a casa, 1201y que no diésemos ni despertásemos con nuestra ausencia alguna sospecha contra nosotros. Y, 1202ya que estábamos determinados de seguir su parecer, nos avisaron que los señores alcaldes de Corte habían preso en 1203su casa a los padres de la doncella y a la misma doncella, y que entre otros criados a quien tomaron la confesión, 1204una criada de la señora dijo cómo mi pariente paseaba a su señora de noche y de día; 1205y que con este indicio habían acudido a buscarnos, y, no hallándonos, sino muchas señales de nuestra fuga, 1206se confirmó en toda la Corte ser nosotros los matadores de aquellos dos caballeros, que lo eran, y muy principales. 1207Finalmente, con parecer del conde mi pariente, y del de los religiosos, 1208después de quince días que estuvimos escondidos en el monasterio, mi camarada, en hábito de fraile, 1209con otro fraile se fue la vuelta de Aragón, con intención de pasarse a Italia, y desde allí a Flandes, 1210hasta ver en qué paraba el caso. Yo quise dividir y apartar nuestra fortuna, 1211y que no corriese nuestra suerte por una misma derrota; seguí otro camino diferente del suyo, y, 1212en hábito de mozo de fraile, a pie, salí con un religioso, que me dejó en Talavera; 1213desde allí aquí he venido solo y fuera de camino, hasta que anoche llegué a este encinal, 1214donde me ha sucedido lo que habéis visto. Y si pregunté por el camino de la Peña de Francia, 1215fue por responder algo a lo que se me preguntaba; que en verdad que no sé dónde cae la Peña de Francia, 1216puesto que sé que está más arriba de Salamanca.»
-Así es verdad -respondió Andrés-, y ya la dejáis a mano derecha, 1217casi veinte leguas de aquí; porque veáis cuán derecho camino llevábades si allá fuérades.
1218-El que yo pensaba llevar -replicó el mozo- no es sino a Sevilla; que allí tengo un caballero ginovés, 1219grande amigo del conde mi pariente, que suele enviar a Génova gran cantidad de plata, 1220y llevo disignio que me acomode con los que la suelen llevar, como uno dellos; 1221y con esta estratagema seguramente podré pasar hasta Cartagena, y de allí a Italia, 1222porque han de venir dos galeras muy presto a embarcar esta plata. Ésta es, buen amigo, mi historia: 1223mirad si puedo decir que nace más de desgracia pura que de amores aguados. 1224Pero si estos señores gitanos quisiesen llevarme en su compañía hasta Sevilla, si es que van allá, 1225yo se lo pagaría muy bien; que me doy a entender que en su compañía iría más seguro, y no con el temor que llevo.
1226-Sí llevarán -respondió Andrés-; y si no fuéredes en nuestro aduar, porque hasta ahora no sé si va al Andalucía, 1227iréis en otro que creo que habemos de topar dentro de dos días, y con darles algo de lo que lleváis, 1228facilitaréis con ellos otros imposibles mayores. 1229Dejóle Andrés, y vino a dar cuenta a los demás gitanos de lo que el mozo le había contado y de lo que pretendía, 1230con el ofrecimiento que hacía de la buena paga y recompensa. Todos fueron de parecer que se quedase en el aduar. 1231Sólo Preciosa tuvo el contrario, y la abuela dijo que ella no podía ir a Sevilla, ni a sus contornos, 1232a causa que los años pasados había hecho una burla en Sevilla a un gorrero llamado Triguillos, muy conocido en ella, 1233al cual le había hecho meter en una tinaja de agua hasta el cuello, desnudo en carnes, 1234y en la cabeza puesta una corona de ciprés, 1235esperando el filo de la media noche para salir de la tinaja a cavar y sacar un gran 1236tesoro que ella le había hecho creer que estaba en cierta parte de su casa. Dijo que, 1237como oyó el buen gorrero tocar a maitines, por no perder la coyuntura, 1238se dio tanta priesa a salir de la tinaja que dio con ella y con él en el suelo, 1239y con el golpe y con los cascos se magulló las carnes, derramóse el agua y él quedó nadando en ella, 1240y dando voces que se anegaba. Acudieron su mujer y sus vecinos con luces, y halláronle haciendo efectos de nadador, 1241soplando y arrastrando la barriga por el suelo, y meneando brazos y piernas con mucha priesa, 1242y diciendo a grandes voces: "¡Socorro, señores, que me ahogo!"; tal le tenía el miedo,
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