(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-08-20 ω


953-Tienes razón, ¡oh Preciosa! -dijo a este punto Andrés-; y así, 954si quieres que asegure tus temores y menoscabe tus sospechas, 955jurándote que no saldré un punto de las órdenes que me pusieres, mira qué juramento quieres que haga, 956o qué otra seguridad puedo darte, que a todo me hallarás dispuesto.


957-Los juramentos y promesas que hace el cautivo porque le den libertad, pocas veces se cumplen con ella -dijo Preciosa-; 958y así son, según pienso, los del amante: que, por conseguir su deseo, 959prometerá las alas de Mercurio y los rayos de Júpiter, como me prometió a un cierto poeta,

960y juraba por la laguna Estigia. No quiero juramentos, señor Andrés, ni quiero promesas; 961sólo quiero remitirlo todo a la esperiencia deste noviciado, y a se me quedará el cargo de guardarme, 962cuando vos le tuviéredes de ofenderme.


963-Sea ansí -respondió Andrés-. Sola una cosa pido a estos señores y compañeros míos, 964y es que no me fuercen a que hurte ninguna cosa por tiempo de un mes siquiera; 965porque me parece que no he de acertar a ser ladrón si antes no preceden muchas liciones.


966-Calla, hijo -dijo el gitano viejo-, que aquí te industriaremos de manera que salgas un águila en el oficio; 967y cuando le sepas, has de gustar dél de modo que te comas las manos tras él.

968¡Ya es cosa de burla salir vacío por la mañana y volver cargado a la noche al rancho!
969-De azotes he visto yo volver a algunos désos vacíos -dijo Andrés.


970-No se toman truchas, etcétera -replicó el viejo-: todas las cosas desta vida están sujetas a diversos peligros, 971y las acciones del ladrón al de las galeras, azotes y horca; pero no porque corra un navío tormenta, o se anega, 972han de dejar los otros de navegar. ¡Bueno sería que porque la guerra come los hombres y los caballos,

973dejase de haber soldados! Cuanto más, que el que es azotado por justicia, entre nosotros, 974es tener un hábito en las espaldas, que le parece mejor que si le trujese en los pechos, y de los buenos.

975El toque está [en] no acabar acoceando el aire en la flor de nuestra juventud y a los primeros delitos; 976que el mosqueo de las espaldas, ni el apalear el agua en las galeras, no lo estimamos en un cacao. Hijo Andrés, 977reposad ahora en el nido debajo de nuestras alas, que a su tiempo os sacaremos a volar, 978y en parte donde no volváis sin presa; y lo dicho dicho: que os habéis de lamer los dedos tras cada hurto.


979-Pues, para recompensar -dijo Andrés- lo que yo podía hurtar en este tiempo que se me da de venia, 980quiero repartir docientos escudos de oro entre todos los del rancho.

981Apenas hubo dicho esto, cuando arremetieron a él muchos gitanos; y, levantándole en los brazos y sobre los hombros, 982le cantaban elVíctor, víctor!, y elgrande Andrés!", añadiendo: "¡Y viva, viva Preciosa, amada prenda suya! 983" Las gitanas hicieron lo mismo con Preciosa,

984no sin envidia de Cristina y de otras gitanillas que se hallaron presentes: 985que la envidia tan bien se aloja en los aduares de los bárbaros y en las chozas de pastores, 986como en palacios de príncipes, y esto de ver medrar al vecino que me parece que no tiene más méritos que yo, fatiga.

987Hecho esto, comieron lautamente; repartióse el dinero prometido con equidad y justicia; 988renováronse las alabanzas de Andrés, subieron al cielo la hermosura de Preciosa. Llegó la noche, 989acocotaron la mula y enterráronla de modo que quedó seguro Andrés de ser por ella descubierto;

990y también enterraron con ella sus alhajas, como fueron silla y freno y cinchas, a uso de los indios, 991que sepultan con ellos sus más ricas preseas.

992De todo lo que había visto y oído y de los ingenios de los gitanos quedó admirado Andrés, 993y con propósito de seguir y conseguir su empresa, sin entremeterse nada en sus costumbres; o, a lo menos, 994escusarlo por todas las vías que pudiese, 995pensando exentarse de la jurisdición de obedecellos en las cosas injustas que le mandasen, a costa de su dinero.