Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
996Otro día les rogó Andrés que mudasen de sitio y se alejasen de Madrid, porque temía ser conocido si allí estaba. 997Ellos dijeron que ya tenían determinado irse a los montes de Toledo, 998y desde allí correr y garramar toda la tierra circunvecina. Levantaron, pues, 999el rancho y diéronle a Andrés una pollina en que fuese, pero él no la quiso, sino irse a pie, 1000sirviendo de lacayo a Preciosa, que sobre otra iba: ella contentísima de ver cómo triunfaba de su gallardo escudero, 1001y él ni más ni menos, de ver junto a sí a la que había hecho señora de su albedrío. 1002¡Oh poderosa fuerza deste que llaman dulce dios de la amargura 1003(título que le ha dado la ociosidad y el descuido nuestro), y con qué veras nos avasallas, 1004y cuán sin respecto nos tratas! Caballero es Andrés, y mozo de muy buen entendimiento, 1005criado casi toda su vida en la Corte y con el regalo de sus ricos padres; y desde ayer acá ha hecho tal mudanza, 1006que engañó a sus criados y a sus amigos, defraudó las esperanzas que sus padres en él tenían; 1007dejó el camino de Flandes, donde había de ejercitar el valor de su persona y acrecentar la honra de su linaje, 1008y se vino a postrarse a los pies de una muchacha, y a ser su lacayo; que, puesto que hermosísima, en fin, era gitana: 1009privilegio de la hermosura, que trae al redopelo y por la melena a sus pies a la voluntad más esenta. 1010De allí a cuatro días llegaron a una aldea dos leguas de Toledo, donde asentaron su aduar, 1011dando primero algunas prendas de plata al alcalde del pueblo, 1012en fianzas de que en él ni en todo su término no hurtarían ninguna cosa. Hecho esto, todas las gitanas viejas, 1013y algunas mozas, y los gitanos, se esparcieron por todos los lugares, o, a lo menos, 1014apartados por cuatro o cinco leguas de aquel donde habían asentado su real. 1015Fue con ellos Andrés a tomar la primera lición de ladrón; pero, aunque le dieron muchas en aquella salida, 1016ninguna se le asentó; antes, correspondiendo a su buena sangre, 1017con cada hurto que sus maestros hacían se le arrancaba a él el alma; 1018y tal vez hubo que pagó de su dinero los hurtos que sus compañeros había hecho, 1019conmovido de las lágrimas de sus dueños; de lo cual los gitanos se desesperaban, 1020diciéndole que era contravenir a sus estatutos y ordenanzas, que prohibían la entrada a la caridad en sus pechos, 1021la cual, en teniéndola, habían de dejar de ser ladrones, cosa que no les estaba bien en ninguna manera. 1022Viendo, pues, esto Andrés, dijo que él quería hurtar por sí solo, sin ir en compañía de nadie; 1023porque para huir del peligro tenía ligereza, y para cometelle no le faltaba el ánimo; así que, 1024el premio o el castigo de lo que hurtase quería que fuese suyo. 1025Procuraron los gitanos disuadirle deste propósito, 1026diciéndole que le podrían suceder ocasiones donde fuese necesaria la compañía, así para acometer como para defenderse, 1027y que una persona sola no podía hacer grandes presas. Pero, por más que dijeron, Andrés quiso ser ladrón solo y señero, 1028con intención de apartarse de la cuadrilla y comprar por su dinero alguna cosa que pudiese decir que la había hurtado, 1029y deste modo cargar lo que menos pudiese sobre su conciencia. 1030Usando, pues, desta industria, 1031en menos de un mes trujo más provecho a la compañía que trujeron cuatro de los más estirados ladrones della; 1032de que no poco se holgaba Preciosa, viendo a su tierno amante tan lindo y tan despejado ladrón. Pero, con todo eso, 1033estaba temerosa de alguna desgracia; que no quisiera ella verle en afrenta por todo el tesoro de Venecia, 1034obligada a tenerle aquella buena voluntad [por] los muchos servicios y regalos que su Andrés le hacía. 1035Poco más de un mes se estuvieron en los términos de Toledo, donde hicieron su agosto, 1036aunque era por el mes de setiembre, y desde allí se entraron en Estremadura, por ser tierra rica y caliente. 1037Pasaba Andrés con Preciosa honestos, discretos y enamorados coloquios, 1038y ella poco a poco se iba enamorando de la discreción y buen trato de su amante; y él, del mismo modo, 1039si pudiera crecer su amor, fuera creciendo: tal era la honestidad, discreción y belleza de su Preciosa. 1040A doquiera que llegaban, él se llevaba el precio y las apuestas de corredor y de saltar más que ninguno; 1041jugaba a los bolos y a la pelota estremadamente; tiraba la barra con mucha fuerza y singular destreza. Finalmente, 1042en poco tiempo voló su fama por toda Estremadura, y no había lugar donde no se hablase de la gallarda disposición
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