(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-08-19 ω


904avisamos que nadie viva descuidado de mirar dónde pone su hacienda. No nos fatiga el temor de perder la honra, 905ni nos desvela la ambición de acrecentarla; ni sustentamos bandos, ni madrugamos a dar memoriales, 906ni acompañar magnates, ni a solicitar favores. 907Por dorados techos y suntuosos palacios estimamos estas barracas y movibles ranchos; por cuadros y países de Flandes,

908los que nos da la naturaleza en esos levantados riscos y nevadas peñas, 909tendidos prados y espesos bosques que a cada paso a los ojos se nos muestran. Somos astrólogos rústicos, porque, 910como casi siempre dormimos al cielo descubierto, a todas horas sabemos las que son del día y las que son de la noche; 911vemos cómo arrincona y barre la aurora las estrellas del cielo, y cómo ella sale con su compañera el alba,

912alegrando el aire, enfriando el agua y humedeciendo la tierra; y luego, tras ellas, el sol, 913dorando cumbres (como dijo el otro poeta) y rizando montes: 914ni tememos quedar helados por su ausencia cuando nos hiere a soslayo con sus rayos, 915ni quedar abrasados cuando con ellos particularmente nos toca; un mismo rostro hacemos al sol que al yelo,

916a la esterilidad que a la abundancia. En conclusión, somos gente que vivimos por nuestra industria y pico, 917y sin entremeternos con el antiguo refrán: "Iglesia, o mar, o casa real"; tenemos lo que queremos, 918pues nos contentamos con lo que tenemos. Todo esto os he dicho, generoso mancebo,

919porque no ignoréis la vida a que habéis venido y el trato que habéis de profesar, el cual os he pintado aquí en borrón; 920que otras muchas e infinitas cosas iréis descubriendo en él con el tiempo, 921no menos dignas de consideración que las que habéis oído.

922Calló, en diciendo esto el elocuente y viejo gitano, 923y el novicio dijo que se holgaba mucho de haber sabido tan loables estatutos, 924y que él pensaba hacer profesión en aquella orden tan puesta en razón y en políticos fundamentos; 925y que sólo le pesaba no haber venido más presto en conocimiento de tan alegre vida,

926y que desde aquel punto renunciaba la profesión de caballero y la vanagloria de su ilustre linaje, 927y lo ponía todo debajo del yugo, o, por mejor decir, debajo de las leyes con que ellos vivían, 928pues con tan alta recompensa le satisfacían el deseo de servirlos, entregándole a la divina Preciosa, 929por quien él dejaría coronas e imperios, y sólo los desearía para servirla.

930A lo cual respondió Preciosa:
-Puesto que estos señores legisladores han hallado por sus leyes que soy tuya,
931y que por tuya te me han entregado, yo he hallado por la ley de mi voluntad, que es la más fuerte de todas, 932que no quiero serlo si no es con las condiciones que antes que aquí vinieses entre los dos concertamos.

933Dos años has de vivir en nuestra compañía primero que de la mía goces, porque no te arrepientas por ligero, 934ni yo quede engañada por presurosa. Condiciones rompen leyes; las que te he puesto sabes: si las quisieres guardar, 935podrá ser que sea tuya y seas mío; y donde no, aún no es muerta la mula, tus vestidos están enteros,

936y de tus dineros no te falta un ardite; la ausencia que has hecho no ha sido aún de un día; 937que de lo que dél falta te puedes servir y dar lugar que consideres lo que más te conviene.

938Estos señores bien pueden entregarte mi cuerpo; pero no mi alma, que es libre y nació libre, 939y ha de ser libre en tanto que yo quisiere. Si te quedas, te estimaré en mucho; si te vuelves, no te tendré en menos; 940porque, a mi parecer, los ímpetus amorosos corren a rienda suelta,

941hasta que encuentran con la razón o con el desengaño; y no querría yo que fueses para conmigo como es el cazador, 942que, en alcanzado la liebre que sigue, la coge y la deja por correr tras otra que le huye.

943Ojos hay engañados que a la primera vista tan bien les parece el oropel como el oro, 944pero a poco rato bien conocen la diferencia que hay de lo fino a lo falso. Esta mi hermosura que dices que tengo, 945que la estimas sobre el sol y la encareces sobre el oro, ¿qué yo si de cerca te parecerá sombra, y tocada, 946cairás en que es de alquimia?

947Dos años te doy de tiempo para que tantees y ponderes lo que será bien que escojas o será justo que deseches; 948que la prenda que una vez comprada nadie se puede deshacer della, sino con la muerte, bien es que haya tiempo, y mucho, 949para miralla y remiralla, y ver en ella las faltas o las virtudes que tiene;

950que yo no me rijo por la bárbara e insolente licencia que estos mis parientes se han tomado de dejar las mujeres, 951o castigarlas, cuando se les antoja; y, como yo no pienso hacer cosa que llame al castigo, 952no quiero tomar compañía que por su gusto me deseche.