Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
808Y, haciéndole media docena de cruces sobre el corazón, se apartó dél; y entonces Andrés respiró un poco, 809y dio a entender que las palabras de Preciosa le habían aprovechado. 810Finalmente, el doblón de dos caras se le dieron a Preciosa, 811y ella dijo a sus compañeras que le trocaría y repartiría con ellas hidalgamente. 812El padre de Andrés le dijo que le dejase por escrito las palabras que había dicho a don Juan, 813que las quería saber en todo caso. Ella dijo que las diría de muy buena gana, y que entendiesen que, 814aunque parecían cosa de burla, tenían gracia especial para preservar el mal del corazón y los vaguidos de cabeza, 815y que las palabras eran: 816"Cabecita, cabecita,
tente en ti, no te resbales,
y apareja dos puntales
de la paciencia bendita.
817Solicita
la bonita
confiancita;
no te inclines
a pensamientos ruines;
verás cosas
que toquen en milagrosas,
818Dios delante
y San Cristóbal gigante". 819-Con la mitad destas palabras que le digan, 820y con seis cruces que le hagan sobre el corazón a la persona que tuviere vaguidos de cabeza -dijo Preciosa-, 821quedará como una manzana. 822Cuando la gitana vieja oyó el ensalmo y el embuste, quedó pasmada; y más lo quedó Andrés , 823que vio que todo era invención de su agudo ingenio. Quedáronse con el soneto, porque no quiso pedirle Preciosa, 824por no dar otro tártago a Andrés; que ya sabía ella, sin ser enseñada, lo que era dar sustos y martelos, 825y sobresaltos celosos a los rendidos amantes. 826Despidiéronse las gitanas, y, al irse, dijo Preciosa a don Juan:
-Mire, señor, 827cualquiera día desta semana es próspero para partidas, y ninguno es aciago; apresure el irse lo más presto que pudiere, 828que le aguarda una vida ancha, libre y muy gustosa, si quiere acomodarse a ella.
829-No es tan libre la del soldado, a mi parecer -respondió don Juan-, que no tenga más de sujeción que de libertad; pero, 830con todo esto, haré como viere.
831-Más veréis de lo que pensáis -respondió Preciosa-, y Dios os lleve y traiga con bien, 832como vuestra buena presencia merece. 833Con estas últimas palabras quedó contento Andrés, y las gitanas se fueron contentísimas. 834Trocaron el doblón, repartiéronle entre todas igualmente, 835aunque la vieja guardiana llevaba siempre parte y media de lo que se juntaba, así por la mayoridad, 836como por ser ella el aguja por quien se guiaban en el maremagno de sus bailes, donaires, y aun de sus embustes. 837Llegóse, en fin, el día que Andrés Caballero se apareció una mañana en el primer lugar de su aparecimiento, 838sobre una mula de alquiler, sin criado alguno. Halló en él a Preciosa y a su abuela, de las cuales conocido, 839le recibieron con mucho gusto. 840Él les dijo que le guiasen al rancho antes que entrase el día y con él se descubriesen las señas que llevaba, 841si acaso le buscasen. Ellas, que, como advertidas, vinieron solas, dieron la vuelta, 842y de allí a poco rato llegaron a sus barracas. 843Entró Andrés en la una, que era la mayor del rancho, y luego acudieron a verle diez o doce gitanos, 844todos mozos y todos gallardos y bien hechos, 845a quien ya la vieja había dado cuenta del nuevo compañero que les había de venir, 846sin tener necesidad de encomendarles el secreto; que, como ya se ha dicho, 847ellos le guardan con sagacidad y puntualidad nunca vista. Echaron luego ojo a la mula, y dijo uno dellos:
848-Ésta se podrá vender el jueves en Toledo.
-Eso no -dijo Andrés-, 849porque no hay mula de alquiler que no sea conocida de todos los mozos de mulas que trajinan por España.
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