(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-08-15 ω


719y qué brinco! A mi verdad, que pudiera ya estar casado, y que, según tiene unas rayas en la frente, 720no pasarán tres años sin que lo esté, y muy a su gusto, si es que desde aquí allá no se le pierde o se le trueca.
721Basta! -dijo uno de los presentes-; ¿qué sabe la gitanilla de rayas?

722En esto, las tres gitanillas que iban con Preciosa, todas tres se arrimaron a un rincón de la sala, y, 723cosiéndose las bocas unas con otras, se juntaron por no ser oídas. Dijo la Cristina:
-Muchachas,
724éste es el caballero que nos dio esta mañana los tres reales de a ocho.


725-Así es la verdad -respondieron ellas-, pero no se lo mentemos, ni le digamos nada, si él no nos lo mienta; 726¿qué sabemos si quiere encubrirse?

727En tanto que esto entre las tres pasaba, respondió Preciosa a lo de las rayas:
-Lo que veo con lo ojos,
728con el dedo lo adivino. Yo del señor don Juanico, sin rayas, que es algo enamoradizo, impetuoso y acelerado, 729y gran prometedor de cosas que parecen imposibles; y plega a Dios que no sea mentirosito, que sería lo peor de todo.

730Un viaje ha de hacer agora muy lejos de aquí, y uno piensa el bayo y otro el que le ensilla; 731el hombre pone y Dios dispone; quizá pensará que va a Óñez y dará en Gamboa.

732A esto respondió don Juan: 733-En verdad, gitanica, que has acertado en muchas cosas de mi condición, 734pero en lo de ser mentiroso vas muy fuera de la verdad, porque me precio de decirla en todo acontecimiento.

735En lo del viaje largo has acertado, pues, sin duda, siendo Dios servido, 736dentro de cuatro o cinco días me partiré a Flandes, aunque me amenazas que he de torcer el camino, 737y no querría que en él me sucediese algún desmán que lo estorbase.


738-Calle, señorito -respondió Preciosa-, y encomiéndese a Dios, que todo se hará bien; 739y sepa que yo no nada de lo que digo, y no es maravilla que, como hablo mucho y a bulto, acierte en alguna cosa, 740y yo querría acertar en persuadirte a que no te partieses, sino que sosegases el pecho y te estuvieses con tus padres, 741para darles buena vejez; porque no estoy bien con estas idas y venidas a Flandes,

742principalmente los mozos de tan tierna edad como la tuya. Déjate crecer un poco, 743para que puedas llevar los trabajos de la guerra; cuanto más, que harta guerra tienes en tu casa: 744hartos combates amorosos te sobresaltan el pecho. Sosiega, sosiega, alborotadito,

745y mira lo que haces primero que te cases, y danos una limosnita por Dios y por quien eres; 746que en verdad que creo que eres bien nacido. Y si a esto se junta el ser verdadero, 747yo cantaré la gala al vencimiento de haber acertado en cuanto te he dicho.

748-Otra vez te he dicho, niña -respondió el don Juan que había de ser Andrés Caballero-, que en todo aciertas, 749sino en el temor que tienes que no debo de ser muy verdadero; que en esto te engañas, sin alguna duda.

750La palabra que yo doy en el campo, la cumpliré en la ciudad y adonde quiera, sin serme pedida, 751pues no se puede preciar de caballero quien toca en el vicio de mentiroso. Mi padre te dará limosna por Dios y por ; 752que en verdad que esta mañana di cuanto tenía a unas damas, que a ser tan lisonjeras como hermosas, 753especialmente una dellas, no me arriendo la ganancia.

754Oyendo esto Cristina, con el recato de la otra vez, dijo a las demás gitanas:
Ay, niñas,
755que me maten si no lo dice por los tres reales de a ocho que nos dio esta mañana!
756-No es así -respondió una de las dos-, porque dijo que eran damas, y nosotras no lo somos; y, 757siendo él tan verdadero como dice, no había de mentir en esto.


758-No es mentira de tanta consideración -respondió Cristina- la que se dice sin perjuicio de nadie, 759y en provecho y crédito del que la dice. Pero, con todo esto, veo que no nos dan nada, ni nos mandan bailar.

760Subió en esto la gitana vieja, y dijo:
-Nieta, acaba, que es tarde y hay mucho que hacer y más que decir.
761-Y ¿qué hay, abuela? -preguntó Preciosa-. ¿Hay hijo o hija?
-Hijo, y muy lindo -respondió la vieja-. Ven, Preciosa,
762y oirás verdaderas maravillas.
Plega a Dios que no muera de sobreparto! -dijo Preciosa.