Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
666-A serlo -replicó el paje-, forzosamente había de ser por ventura. Pero has de saber, Preciosa, 667que ese nombre de poeta muy pocos le merecen; y así, yo no lo soy, sino un aficionado a la poesía. 668Y para lo que he menester, no voy a pedir ni a buscar versos ajenos: los que te di son míos, 669y éstos que te doy agora también; mas no por esto soy poeta, ni Dios lo quiera.
670-¿Tan malo es ser poeta? -replicó Preciosa.
671-No es malo -dijo el paje-, pero el ser poeta a solas no lo tengo por muy bueno. 672Hase de usar de la poesía como de una joya preciosísima, cuyo dueño no la trae cada día, ni la muestra a todas gentes, 673ni a cada paso, sino cuando convenga y sea razón que la muestre. La poesía es una bellísima doncella, casta, honesta, 674discreta, aguda, retirada, y que se contiene en los límites de la discreción más alta. Es amiga de la soledad, 675las fuentes la entretienen, los prados la consuelan, los árboles la desenojan, las flores la alegran, y, finalmente, 676deleita y enseña a cuantos con ella comunican.
677-Con todo eso -respondió Preciosa-, he oído decir que es pobrísima y que tiene algo de mendiga.
678-Antes es al revés -dijo el paje-, porque no hay poeta que no sea rico, pues todos viven contentos con su estado: 679filosofía que la alcanzan pocos. Pero, ¿qué te ha movido, Preciosa, a hacer esta pregunta?
680-Hame movido -respondió Preciosa- porque, como yo tengo a todos o los más poetas por pobres, 681causóme maravilla aquel escudo de oro que me distes entre vuestros versos envuelto; mas agora que sé que no sois poeta, 682sino aficionado de la poesía, podría ser que fuésedes rico, aunque lo dudo, 683a causa que por aquella parte que os toca de hacer coplas se ha de desaguar cuanta hacienda tuviéredes; 684que no hay poeta, según dicen, que sepa conservar la hacienda que tiene ni granjear la que no tiene.
685-Pues yo no soy désos -replicó el paje-: versos hago, y no soy rico ni pobre; y sin sentirlo ni descontarlo, 686como hacen los ginoveses sus convites, bien puedo dar un escudo, y dos, a quien yo quisiere. Tomad, preciosa perla, 687este segundo papel y este escudo segundo que va en él, sin que os pongáis a pensar si soy poeta o no; 688sólo quiero que penséis y creáis que quien os da esto quisiera tener para daros las riquezas de Midas. 689Y, en esto, le dio un papel; y, tentándole Preciosa, halló que dentro venía el escudo, y dijo:
690-Este papel ha de vivir muchos años, porque trae dos almas consigo: una, la del escudo, y otra, la de los versos, 691que siempre vienen llenos de almas y corazones. Pero sepa el señor paje que no quiero tantas almas conmigo, 692y si no saca la una, no haya miedo que reciba la otra; por poeta le quiero, y no por dadivoso, 693y desta manera tendremos amistad que dure; pues más aína puede faltar un escudo, por fuerte que sea, 694que la hechura de un romance. 695-Pues así es -replicó el paje- que quieres, Preciosa, que yo sea pobre por fuerza, 696no deseches el alma que en ese papel te envío, y vuélveme el escudo; que, como le toques con la mano, 697le tendré por reliquia mientras la vida me durare. 698Sacó Preciosa el escudo del papel, y quedóse con el papel, y no le quiso leer en la calle. El paje se despidió, 699y se fue contentísimo, creyendo que ya Preciosa quedaba rendida, pues con tanta afabilidad le había hablado. 700Y, como ella llevaba puesta la mira en buscar la casa del padre de Andrés, 701sin querer detenerse a bailar en ninguna parte, en poco espacio se puso en la calle do estaba, que ella muy bien sabía; 702y, habiendo andado hasta la mitad, alzó los ojos a unos balcones de hierro dorados, que le habían dado por señas, 703y vio en ella a un caballero de hasta edad de cincuenta años, con un hábito de cruz colorada en los pechos, 704de venerable gravedad y presencia; el cual, apenas también hubo visto la gitanilla, cuando dijo:
-Subid, niñas, 705que aquí os darán limosna. 706A esta voz acudieron al balcón otros tres caballeros, y entre ellos vino el enamorado Andrés, que, 707cuando vio a Preciosa, perdió la color y estuvo a punto de perder los sentidos: 708tanto fue el sobresalto que recibió con su vista. Subieron las gitanillas todas, sino la grande, 709que se quedó abajo para informarse de los criados de las verdades de Andrés. 710Al entrar las gitanillas en la sala, estaba diciendo el caballero anciano a los demás:
-Ésta debe de ser, sin duda, 711la gitanilla hermosa que dicen que anda por Madrid.
712-Ella es -replicó Andrés-, y sin duda es la más hermosa criatura que se ha visto.
713-Así lo dicen -dijo Preciosa, que lo oyó todo en entrando-, 714pero en verdad que se deben de engañar en la mitad del justo precio. Bonita, bien creo que lo soy; 715pero tan hermosa como dicen, ni por pienso.
716-¡Por vida de don Juanico, mi hijo, -dijo el anciano-, que aún sois más hermosa de lo que dicen, linda gitana!
717-Y ¿quién es don Juanico, su hijo? -preguntó Preciosa.
-Ese galán que está a vuestro lado -respondió el caballero.
718-En verdad que pensé -dijo Preciosa- que juraba vuestra merced por algún niño de dos años: ¡mirad qué don Juanico,
▼