(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-08-13 ω


615¿cómo es esto?, que me tienes loca, y te estoy escuchando como a una persona espiritada, que habla latín sin saberlo.
616-Calle, abuela -respondió Preciosa-, y sepa que todas las cosas que me oye son nonada, y son de burlas, 617para las muchas que de más veras me quedan en el pecho.

618Todo cuanto Preciosa decía y toda la discreción que mostraba era añadir 619leña al fuego que ardía en el pecho del enamorado caballero. Finalmente, 620quedaron en que de allí a ocho días se verían en aquel mismo lugar, 621donde él vendría a dar cuenta del término en que sus negocios estaban,

622y ellas habrían tenido tiempo de informarse de la verdad que les había dicho. Sacó el mozo una bolsilla de brocado, 623donde dijo que iban cien escudos de oro, y dióselos a la vieja; 624pero no quería Preciosa que los tomase en ninguna manera, a quien la gitana dijo:
-Calla, niña,
625que la mejor señal que este señor ha dado de estar rendido es haber entregado las armas en señal de rendimiento;

626y el dar, en cualquiera ocasión que sea, siempre fue indicio de generoso pecho. Y acuérdate de aquel refrán que dice: 627"Al cielo rogando, y con el mazo dando". Y más, que no quiero yo que por pierdan las gitanas el nombre que por 628luengos siglos tienen adquerido de codiciosas y aprovechadas. ¿Cien escudos quieres que deseche, Preciosa, 629y de oro en oro, que pueden andar cosidos en el alforza de una saya que no valga dos reales,

630y tenerlos allí como quien tiene un juro sobre las yerbas de Estremadura? Y si alguno de nuestros hijos, 631nietos o parientes cayere, por alguna desgracia, en manos de la justicia, 632¿habrá favor tan bueno que llegue a la oreja del juez y del escribano como destos escudos, si llegan a sus bolsas? 633Tres veces por tres delitos diferentes me he visto casi puesta en el asno para ser azotada,

634y de la una me libró un jarro de plata, y de la otra una sarta de perlas, 635y de la otra cuarenta reales de a ocho que había trocado por cuartos, dando veinte reales más por el cambio. Mira, 636niña, que andamos en oficio muy peligroso y lleno de tropiezos y de ocasiones forzosas, 637y no hay defensas que más presto nos amparen y socorran como las armas invencibles del gran Filipo:

638no hay pasar adelante de su Plus ultra. 639Por un doblón de dos caras se nos muestra alegre la triste del procurador y de todos los ministros de la muerte, 640que son arpías de nosotras, las pobres gitanas, 641y más precian pelarnos y desollarnos a nosotras que a un salteador de caminos; jamás,

642por más rotas y desastradas que nos vean, nos tienen por pobres; 643que dicen que somos como los jubones de los gabachos de Belmonte: rotos y grasientos, y llenos de doblones.
644-Por vida suya, abuela, que no diga más; que lleva término de alegar tantas leyes, en favor de quedarse con el dinero, 645que agote las de los emperadores: quédese con ellos, y buen provecho le hagan,

646y plega a Dios que los entierre en sepultura donde jamás tornen a ver la claridad del sol, 647ni haya necesidad que la vean. A estas nuestras compañeras será forzoso darles algo, que ha mucho que nos esperan, 648y ya deben de estar enfadadas.
-Así verán ellas -replicó la vieja- moneda déstas, como veen al Turco agora.


649Este buen señor verá si le ha quedado alguna moneda de plata, o cuartos, y los repartirá entre ellas, 650que con poco quedarán contentas.
- traigo -dijo el galán.


651Y sacó de la faldriquera tres reales de a ocho, que repartió entre las tres gitanillas, 652con que quedaron más alegres y más satisfechas que suele quedar un autor de comedias cuando, en competencia de otro, 653le suelen retular por la esquinas: "Víctor, Víctor".

654En resolución, concertaron, como se ha dicho, la venida de allí a ocho días, y que se había de llamar, 655cuando fuese gitano, Andrés Caballero; porque también había gitanos entre ellos deste apellido.

656No tuvo atrevimiento Andrés (que así le llamaremos de aquí adelante) de abrazar a Preciosa; antes, 657enviándole con la vista el alma, sin ella, si así decirse puede, las dejó y se entró en Madrid; y ellas, contentísimas, 658hicieron lo mismo. Preciosa, algo aficionada, más con benevolencia que con amor, de la gallarda disposición de Andrés,

659ya deseaba informarse si era el que había dicho. Entró en Madrid, y, a pocas calles andadas, 660encontró con el paje poeta de las coplas y el escudo; y cuando él la vio, se llegó a ella, diciendo:
661-Vengas en buen hora, Preciosa: ¿leíste por ventura las coplas que te di el otro día?

662A lo que Preciosa respondió:
-Primero que le responda palabra, me ha de decir una verdad,
663por vida de lo que más quiere.
664-Conjuro es ése -respondió el paje- que, aunque el decirla me costase la vida, no la negaré en ninguna manera.
665-Pues la verdad que quiero que me diga -dijo Preciosa- es si por ventura es poeta.