Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
515-Señora doncella -respondió Preciosa-, haga cuenta que se la he dicho y provéase de otro dedal, 516o no haga vainillas hasta el viernes, 517que yo volveré y le diré más venturas y aventuras que las que tiene un libro de caballerías. 518Fuéronse y juntáronse con las muchas labradoras que a la hora de 519las avemarías suelen salir de Madrid para volverse a sus aldeas; y entre otras vuelven muchas, 520con quien siempre se acompañaban las gitanas, y volvían seguras; 521porque la gitana vieja vivía en continuo temor no le salteasen a su Preciosa. 522Sucedió, pues, que la mañana de un día que volvían a Madrid a coger la garrama con las demás gitanillas, 523en un valle pequeño que está obra de quinientos pasos antes que se llegue a la villa, 524vieron un mancebo gallardo y ricamente aderezado de camino. La espada y daga que traía eran, como decirse suele, 525una ascua de oro; sombrero con rico cintillo y con plumas de diversas colores adornado. 526Repararon las gitanas en viéndole, y pusiéronsele a mirar muy de espacio, 527admiradas de que a tales horas un tan hermoso mancebo estuviese en tal lugar, a pie y solo. 528Él se llegó a ellas, y, hablando con la gitana mayor, le dijo:
-Por vida vuestra, amiga, 529que me hagáis placer que vos y Preciosa me oyáis aquí aparte dos palabras, que serán de vuestro provecho.
530-Como no nos desviemos mucho, ni nos tardemos mucho, sea en buen hora -respondió la vieja. 531Y, llamando a Preciosa, se desviaron de las otras obra de veinte pasos; y así, en pie, como estaban, 532el mancebo les dijo:
-Yo vengo de manera rendido a la discreción y belleza de Preciosa, 533que después de haberme hecho mucha fuerza para escusar llegar a este punto, 534al cabo he quedado más rendido y más imposibilitado de escusallo. Yo, 535señoras mías (que siempre os he de dar este nombre, si el cielo mi pretensión favorece), soy caballero, 536como lo puede mostrar este hábito -y, apartando el herreruelo, 537descubrió en el pecho uno de los más calificados que hay en España-; 538soy hijo de Fulano -que por buenos respectos aquí no se declara su nombre-; estoy debajo de su tutela y amparo, 539soy hijo único, y el que espera un razonable mayorazgo. Mi padre está aquí en la Corte pretendiendo un cargo, 540y ya está consultado, y tiene casi ciertas esperanzas de salir con él. Y, 541con ser de la calidad y nobleza que os he referido, y de la que casi se os debe ya de ir trasluciendo, con todo eso, 542quisiera ser un gran señor para levantar a mi grandeza la humildad de Preciosa, haciéndola mi igual y mi señora. 543Yo no la pretendo para burlalla, ni en las veras del amor que la tengo puede caber género de burla alguna; 544sólo quiero servirla del modo que ella más gustare: su voluntad es la mía. Para con ella es de cera mi alma, 545donde podrá imprimir lo que quisiere; y para conservarlo y guardarlo no será como impreso en cera, 546sino como esculpido en mármoles, cuya dureza se opone a la duración de los tiempos. Si creéis esta verdad, 547no admitirá ningún desmayo mi esperanza; pero si no me creéis, siempre me tendrá temeroso vuestra duda. 548Mi nombre es éste -y díjosele-; el de mi padre ya os le he dicho. La casa donde vive es en tal calle, 549y tiene tales y tales señas; vecinos tiene de quien podréis informaros, y aun de los que no son vecinos también, 550que no es tan escura la calidad y el nombre de mi padre y el mío, que no le sepan en los patios de palacio, 551y aun en toda la Corte. Cien escudos traigo aquí en oro para daros en arra y señal de lo que pienso daros, 552porque no ha de negar la hacienda el que da el alma. 553En tanto que el caballero esto decía, le estaba mirando Preciosa atentamente, 554y sin duda que no le debieron de parecer mal ni sus razones ni su talle; y, volviéndose a la vieja, le dijo:
555-Perdóneme, abuela, de que me tomo licencia para responder a este tan enamorado señor.
556-Responde lo que quisieres, nieta -respondió la vieja-, que yo sé que tienes discreción para todo. 557Y Preciosa dijo:
-Yo, señor caballero, aunque soy gitana pobre y humildemente nacida, 558tengo un cierto espiritillo fantástico acá dentro, que a grandes cosas me lleva. A mí ni me mueven promesas, 559ni me desmoronan dádivas, ni me inclinan sumisiones, ni me espantan finezas enamoradas; y, aunque de quince años (que, 560según la cuenta de mi abuela, para este San Miguel los haré),
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