Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
467Riñes mucho y comes poco:
algo celosita andas;
que es juguetón el tiniente,
y quiere arrimar la vara.
468Cuando doncella, te quiso
uno de una buena cara;
que mal hayan los terceros,
que los gustos desbaratan.
469Si a dicha tú fueras monja,
hoy tu convento mandaras,
porque tienes de abadesa
más de cuatrocientas rayas.
470No te lo quiero decir...;
pero poco importa, vaya:
enviudarás, y otra vez,
y otras dos, serás casada.
471No llores, señora mía;
que no siempre las gitanas
decimos el Evangelio;
no llores, señora, acaba.
472Como te mueras primero
que el señor tiniente, basta
para remediar el daño
de la viudez que amenaza.
473Has de heredar, y muy presto,
hacienda en mucha abundancia;
tendrás un hijo canónigo,
la iglesia no se señala;
474de Toledo no es posible.
475Una hija rubia y blanca
tendrás, que si es religiosa,
también vendrá a ser perlada.
476Si tu esposo no se muere
dentro de cuatro semanas,
verásle corregidor
de Burgos o Salamanca.
477Un lunar tienes, ¡qué lindo!
¡Ay Jesús, qué luna clara!
¡Qué sol, que allá en los antípodas
escuros valles aclara!
478Más de dos ciegos por verle
dieran más de cuatro blancas.
479¡Agora sí es la risica!
¡Ay, que bien haya esa gracia!
Guárdate de las caídas,
principalmente de espaldas,
480que suelen ser peligrosas
en las principales damas.
481Cosas hay más que decirte;
si para el viernes me aguardas,
las oirás, que son de gusto,
y algunas hay de desgracias. 482Acabó su buenaventura Preciosa, y con ella encendió el deseo de todas las circunstantes en querer saber la suya; 483y así se lo rogaron todas, pero ella las remitió para el viernes venidero, 484prometiéndole que tendrían reales de plata para hacer las cruces. 485En esto vino el señor tiniente, a quien contaron maravillas de la gitanilla; él las hizo bailar un poco, 486y confirmó por verdaderas y bien dadas las alabanzas que a Preciosa habían dado; y, poniendo la mano en la faldriquera, 487hizo señal de querer darle algo, y, habiéndola espulgado, y sacudido, y rascado muchas veces, 488al cabo sacó la mano vacía y dijo:
-¡Por Dios, que no tengo blanca! Dadle vos, doña Clara, un real a Preciosica, 489que yo os le daré después.
490-¡Bueno es eso, señor, por cierto! ¡Sí, ahí está el real de manifiesto! 491No hemos tenido entre todas nosotras un cuarto para hacer la señal de la cruz, ¿y quiere que tengamos un real?
492-Pues dadle alguna valoncica vuestra, o alguna cosita; que otro día nos volverá a ver Preciosa, y la regalaremos mejor. 493A lo cual dijo doña Clara:
-Pues, porque otra vez venga, no quiero dar nada ahora a Preciosa.
494-Antes, si no me dan nada -dijo Preciosa-, nunca más volveré acá. Mas sí volveré, a servir a tan principales señores, 495pero trairé tragado que no me han de dar nada, y ahorraréme la fatiga del esperallo. Coheche vuesa merced, 496señor tiniente; coheche y tendrá dineros, y no haga usos nuevos, que morirá de hambre. Mire, señora: 497por ahí he oído decir (y, aunque moza, 498entiendo que no son buenos dichos) que de los oficios se ha de sacar dineros para 499pagar las condenaciones de las residencias y para pretender otros cargos.
500-Así lo dicen y lo hacen los desalmados -replicó el teniente-, 501pero el juez que da buena residencia no tendrá que pagar condenación alguna, 502y el haber usado bien su oficio será el valedor para que le den otro.
503-Habla vuesa merced muy a lo santo, señor teniente -respondió Preciosa-; 504ándese a eso y cortarémosle de los harapos para reliquias.
505-Mucho sabes, Preciosa -dijo el tiniente-. Calla, que yo daré traza que sus Majestades te vean, 506porque eres pieza de reyes.
507-Querránme para truhana -respondió Preciosa-, y yo no lo sabré ser, y todo irá perdido. Si me quisiesen para discreta, 508aún llevarme hían, pero en algunos palacios más medran los truhanes que los discretos. 509Yo me hallo bien con ser gitana y pobre, y corra la suerte por donde el cielo quisiere.
510-Ea, niña -dijo la gitana vieja-, no hables más, que has hablado mucho, y sabes más de lo que yo te he enseñado. 511No te asotiles tanto, que te despuntarás; habla de aquello que tus años permiten, y no te metas en altanerías, 512que no hay ninguna que no amenace caída.
-¡El diablo tienen estas gitanas en el cuerpo! -dijo a esta sazón el tiniente. 513Despidiéronse las gitanas, y, al irse, dijo la doncella del dedal:
-Preciosa, dime la buenaventura, 514o vuélveme mi dedal, que no me queda con qué hacer labor.
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