Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
427Ya tenía aviso la señora doña Clara, mujer del señor teniente, cómo habían de ir a su casa las gitanillas, 428y estábalas esperando como el agua de mayo ella y sus doncellas y dueñas, con las de otra señora vecina suya, 429que todas se juntaron para ver a Preciosa. Y apenas hubieron entrado las gitanas, 430cuando entre las demás resplandeció Preciosa como la luz de una antorcha entre otras luces menores. Y así, 431corrieron todas a ella: unas la abrazaban, otras la miraban, éstas la bendecían, aquéllas la alababan. 432Doña Clara decía:
-¡Éste sí que se puede decir cabello de oro! ¡Éstos sí que son ojos de esmeraldas! 433La señora su vecina la desmenuzaba toda, y hacía pepitoria de todos sus miembros y coyunturas. Y, 434llegando a alabar un pequeño hoyo que Preciosa tenía en la barba, dijo:
-¡Ay, qué hoyo! 435En este hoyo han de tropezar cuantos ojos le miraren. 436Oyó esto un escudero de brazo de la señora doña Clara, que allí estaba, de luenga barba y largos años, y dijo:
437-¿Ése llama vuesa merced hoyo, señora mía? Pues yo sé poco de hoyos, o ése no es hoyo, sino sepultura de deseos vivos. 438¡Por Dios, tan linda es la gitanilla que hecha de plata o de alcorza no podría ser mejor! ¿Sabes decir la buenaventura, 439niña?
-De tres o cuatro maneras -respondió Preciosa.
440-¿Y eso más? -dijo doña Clara-. Por vida del tiniente, mi señor, que me la has de decir, niña de oro, y niña de plata, 441y niña de perlas, y niña de carbuncos, y niña del cielo, que es lo más que puedo decir.
442-Denle, denle la palma de la mano a la niña, y con qué haga la cruz -dijo la vieja-, y verán qué de cosas les dice; 443que sabe más que un doctor de melecina. 444Echó mano a la faldriquera la señora tenienta, y halló que no tenía blanca. Pidió un cuarto a sus criadas, 445y ninguna le tuvo, ni la señora vecina tampoco. Lo cual visto por Preciosa, dijo:
-Todas las cruces, en cuanto cruces, 446son buenas; pero las de plata o de oro son mejores; y el señalar la cruz en la palma de la mano con moneda de cobre, 447sepan vuesas mercedes que menoscaba la buenaventura, a lo menos la mía; y así, 448tengo afición a hacer la cruz primera con algún escudo de oro, o con algún real de a ocho, o, por lo menos, 449de a cuatro, que soy como los sacristanes: que cuando hay buena ofrenda, se regocijan.
450-Donaire tienes, niña, por tu vida -dijo la señora vecina. 451Y, volviéndose al escudero, le dijo:
-Vos, señor Contreras, ¿tendréis a mano algún real de a cuatro? Dádmele, que, 452en viniendo el doctor, mi marido, os le volveré.
453-Sí tengo -respondió Contreras-, pero téngole empeñado en veinte y dos maravedís que cené anoche. Dénmelos, 454que yo iré por él en volandas.
455-No tenemos entre todas un cuarto -dijo doña Clara-, ¿y pedís veinte y dos maravedís? Andad, Contreras, 456que siempre fuistes impertinente. 457Una doncella de las presentes, viendo la esterilidad de la casa, dijo a Preciosa:
-Niña, 458¿hará algo al caso que se haga la cruz con un dedal de plata?
-Antes -respondió Preciosa-, 459se hacen las cruces mejores del mundo con dedales de plata, como sean muchos.
460-Uno tengo yo -replicó la doncella-; si éste basta, hele aquí, 461con condición que también se me ha de decir a mí la buenaventura.
462-¿Por un dedal tantas buenasventuras? -dijo la gitana vieja-. Nieta, acaba presto, que se hace noche. 463Tomó Preciosa el dedal y la mano de la señora tenienta, y dijo:
-Hermosita, hermosita,
la de las manos de plata,
464más te quiere tu marido
que el Rey de las Alpujarras.
465Eres paloma sin hiel,
pero a veces eres brava
como leona de Orán,
o como tigre de Ocaña.
466Pero en un tras, en un tris,
el enojo se te pasa,
y quedas como alfinique,
o como cordera mansa.
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