Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
331Cuál dice: "Fecunda vid,
crece, sube, abraza y toca
el olmo felice tuyo
que mil siglos te haga sombra
332para gloria de ti misma,
para bien de España y honra,
para arrimo de la Iglesia,
para asombro de Mahoma".
333Otra lengua clama y dice:
"Vivas, ¡oh blanca paloma!,
que nos has de dar por crías
águilas de dos coronas,
334para ahuyentar de los aires
las de rapiña furiosas;
para cubrir con sus alas
a las virtudes medrosas".
335Otra, más discreta y grave,
más aguda y más curiosa
dice, vertiendo alegría
por los ojos y la boca:
336"Esta perla que nos diste,
nácar de Austria, única y sola,
¡qué de máquinas que rompe!,
¡qué [de] disignios que corta!,
337¡qué de esperanzas que infunde!,
¡qué de deseos mal logra!,
¡qué de temores aumenta!,
¡qué de preñados aborta!"
338En esto, se llegó al templo
del Fénix santo que en Roma
fue abrasado, y quedó vivo
en la fama y en la gloria.
339A la imagen de la vida,
a la del cielo Señora,
a la que por ser humilde
las estrellas pisa agora,
340a la Madre y Virgen junto,
a la Hija y a la Esposa
de Dios, hincada de hinojos,
Margarita así razona:
341"Lo que me has dado te doy,
mano siempre dadivosa;
que a do falta el favor tuyo,
siempre la miseria sobra.
342Las primicias de mis frutos
te ofrezco, Virgen hermosa:
tales cuales son las mira,
recibe, ampara y mejora.
343A su padre te encomiendo,
que, humano Atlante, se encorva
al peso de tantos reinos
y de climas tan remotas.
344Sé que el corazón del Rey
en las manos de Dios mora,
y sé que puedes con Dios
cuanto quieres piadosa".
345Acabada esta oración,
otra semejante entonan
himnos y voces que muestran
que está en el suelo la Gloria.
346Acabados los oficios
con reales ceremonias,
volvió a su punto este cielo
y esfera maravillosa. 347Apenas acabó Preciosa su romance, cuando del ilustre auditorio y grave senado que la oía, 348de muchas se formó una voz sola que dijo:
-¡Torna a cantar, Preciosica, que no faltarán cuartos como tierra! 349Más de docientas personas estaban mirando el baile y escuchando el canto de las gitanas, 350y en la fuga dél acertó a pasar por allí uno de los tinientes de la villa, y, viendo tanta gente junta, 351preguntó qué era; y fuele respondido que estaban escuchando a la gitanilla hermosa, que cantaba. Llegóse el tiniente, 352que era curioso, y escuchó un rato, y, por no ir contra su gravedad, no escuchó el romance hasta la fin; y, 353habiéndole parecido por todo estremo bien la gitanilla, 354mandó a un paje suyo dijese a la gitana vieja que al anochecer fuese a su casa con las gitanillas, 355que quería que las oyese doña Clara, su mujer. Hízolo así el paje, y la vieja dijo que sí iría. 356Acabaron el baile y el canto, y mudaron lugar; y en esto llegó un paje muy bien aderezado a Preciosa, y, 357dándole un papel doblado, le dijo:
-Preciosica, canta el romance que aquí va, porque es muy bueno, 358y yo te daré otros de cuando en cuando, con que cobres fama de la mejor romancera del mundo.
359-Eso aprenderé yo de muy buena gana -respondió Preciosa-; y mire, señor, que no me deje de dar los romances que dice, 360con tal condición que sean honestos; y si quisiere que se los pague, concertémonos por docenas, 361y docena cantada y docena pagada; porque pensar que le tengo de pagar adelantado es pensar lo imposible.
362-Para papel, siquiera, que me dé la señora Preciosica -dijo el paje-, estaré contento; y más, 363que el romance que no saliere bueno y honesto, no ha de entrar en cuenta.
364-A la mía quede el escogerlos -respondió Preciosa. 365Y con esto, se fueron la calle adelante, y desde una reja llamaron unos caballeros a las gitanas. 366Asomóse Preciosa a la reja, que era baja, y vio en una sala muy bien aderezada y muy fresca muchos caballeros que, 367unos paseándose y otros jugando a diversos juegos, se entretenían.
368-¿Quiérenme dar barato, cenores? -dijo Preciosa (que, como gitana, hablaba ceceoso, y esto es artificio en ellas, 369que no naturaleza). 370A la voz de Preciosa y a su rostro, dejaron los que jugaban el juego y el paseo los paseantes; 371y los unos y los otros acudieron a la reja por verla, que ya tenían noticia della, y dijeron:
-Entren, 372entren las gitanillas, que aquí les daremos barato.
373-Caro sería ello -respondió Preciosa- si nos pellizcacen.
374-No, a fe de caballeros -respondió uno-; bien puedes entrar, niña, segura, que nadie te tocará a la vira de tu zapato; 375no, por el hábito que traigo en el pecho. 376Y púsose la mano sobre uno de Calatrava.
377-Si tú quieres entrar, Preciosa -dijo una de las tres gitanillas que iban con ella-, entra en hora buena; 378que yo no pienso entrar adonde hay tantos hombres.
379-Mira, Cristina -respondió Preciosa-: de lo que te has de guardar es de un hombre solo y a solas,
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