Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
10594«Porque has de saber que la vieja me dijo: "Hijo Montiel, vente tras mí y sabrás mi aposento, 10595y procura que esta noche nos veamos a solas en él, que yo dejaré abierta la puerta; 10596y sabe que tengo muchas cosas que decirte de tu vida y para tu provecho". Bajé yo la cabeza en señal de obedecerla, 10597por lo cual ella se acabó de enterar en que yo era el perro Montiel que buscaba, según después me lo dijo. 10598Quedé atónito y confuso, esperando la noche, por ver en lo que paraba aquel misterio, o prodigio, 10599de haberme hablado la vieja; y, como había oído llamarla de hechicera, esperaba de su vista y habla grandes cosas. 10600Llegóse, en fin, el punto de verme con ella en su aposento, que era escuro, estrecho y bajo, 10601y solamente claro con la débil luz de un candil de barro que en él estaba; atizóle la vieja, 10602y sentóse sobre una arquilla, y llegóme junto a sí, y, sin hablar palabra, me volvió a abrazar, 10603y yo volví a tener cuenta con que no me besase. Lo primero que me dijo fue: 10604»"Bien esperaba yo en el cielo que, antes que estos mis ojos se cerrasen con el último sueño, te había de ver, 10605hijo mío; y, ya que te he visto, venga la muerte y lléveme desta cansada vida. Has de saber, hijo, 10606que en esta villa vivió la más famosa hechicera que hubo en el mundo, a quien llamaron la Camacha de Montilla; 10607fue tan única en su oficio, que las Eritos, las Circes, las Medeas, 10608de quien he oído decir que están las historias llenas, no la igualaron. Ella congelaba las nubes cuando quería, 10609cubriendo con ellas la faz del sol, y cuando se le antojaba volvía sereno el más turbado cielo; 10610traía los hombres en un instante de lejas tierras, 10611remediaba maravillosamente las doncellas que habían tenido algún descuido en guardar su entereza, 10612cubría a las viudas de modo que con honestidad fuesen deshonestas, descasaba las casadas y casaba las que ella quería. 10613Por diciembre tenía rosas frescas en su jardín y por enero segaba trigo. 10614Esto de hacer nacer berros en una artesa era lo menos que ella hacía, ni el hacer ver en un espejo, 10615o en la uña de una criatura, los vivos o los muertos que le pedían que mostrase. 10616Tuvo fama que convertía los hombres en animales, y que se había servido de un sacristán seis años, en forma de asno, 10617real y verdaderamente, lo que yo nunca he podido alcanzar cómo se haga, 10618porque lo que se dice de aquellas antiguas magas, que convertían los hombres en bestias, 10619dicen los que más saben que no era otra cosa sino que ellas, con su mucha hermosura y con sus halagos, 10620atraían los hombres de manera a que las quisiesen bien, y los sujetaban de suerte, 10621sirviéndose dellos en todo cuanto querían, que parecían bestias. Pero en ti, hijo mío, 10622la experiencia me muestra lo contrario: que sé que eres persona racional y te veo en semejanza de perro, 10623si ya no es que esto se hace con aquella ciencia que llaman tropelía, que hace parecer una cosa por otra. 10624Sea lo que fuere, lo que me pesa es que yo ni tu madre, que fuimos discípulas de la buena Camacha, 10625nunca llegamos a saber tanto como ella; y no por falta de ingenio, ni de habilidad, ni de ánimo, 10626que antes nos sobraba que faltaba, sino por sobra de su malicia, que nunca quiso enseñarnos las cosas mayores, 10627porque las reservaba para ella. 10628»"Tu madre, hijo, se llamó la Montiela, que después de la Camacha fue famosa; yo me llamo la Cañizares, 10629si ya no tan sabia como las dos, a lo menos de tan buenos deseos como cualquiera dellas. 10630Verdad es que el ánimo que tu madre tenía de hacer y entrar en un cerco y encerrarse en él con una legión de demonios, 10631no le hacía ventaja la misma Camacha. Yo fui siempre algo medrosilla; con conjurar media legión me contentaba, pero, 10632con paz sea dicho de entrambas, en esto de conficionar las unturas con que las brujas nos untamos, 10633a ninguna de las dos diera ventaja, ni la daré a cuantas hoy siguen y guardan nuestras reglas. Que has de saber, hijo, 10634que como yo he visto y veo que la vida, que corre sobre las ligeras alas del tiempo, se acaba, 10635he querido dejar todos los vicios de la hechicería, en que estaba engolfada muchos años había, 10636y sólo me he quedado con la curiosidad de ser bruja, que es un vicio dificultosísimo de dejar. Tu madre hizo lo mismo: 10637de muchos vicios se apartó, muchas buenas obras hizo en esta vida, pero al fin murió bruja; 10638y no murió de enfermedad alguna, sino de dolor de que supo que la Camacha, su maestra, 10639de envidia que la tuvo porque se le iba subiendo a las barbas 10640en saber tanto como ella (o por otra pendenzuela de celos, que nunca pude averiguar), 10641estando tu madre preñada y llegándose la hora del parto, fue su comadre la Camacha, 10642la cual recibió en sus manos lo que tu madre parió, y mostróle que había parido dos perritos; y, así como los vio, 10643dijo: '¡Aquí hay maldad, aquí hay bellaquería!'. 'Pero, hermana Montiela, tu amiga soy; yo encubriré este parto, 10644y atiende tú a estar sana, y haz cuenta que esta tu desgracia queda sepultada en el mismo silencio; 10645no te dé pena alguna este suceso, que ya sabes tú que puedo yo saber que si no es con Rodríguez, el ganapán tu amigo, 10646días ha que no tratas con otro; así que, este perruno parto de otra parte viene y algún misterio contiene.
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