(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-02-11 ω


8605LA SEÑORA CORNELIA

8606Don Antonio de Isunza y don Juan de Gamboa, caballeros principales, de una edad, muy discretos y grandes amigos, 8607siendo estudiantes en Salamanca, determinaron de dejar sus estudios por irse a Flandes, 8608llevados del hervor de la sangre moza y del deseo, como decirse suele, de ver mundo,

8609y por parecerles que el ejercicio de las armas, aunque arma y dice bien a todos, 8610principalmente asienta y dice mejor en los bien nacidos y de ilustre sangre.

8611Llegaron, pues, a Flandes a tiempo que estaban las cosas en paz, o en conciertos y tratos de tenerla presto. 8612Recibieron en Amberes cartas de sus padres, 8613donde les escribieron el grande enojo que habían recebido por haber dejado sus estudios sin avisárselo, 8614para que hubieran venido con la comodidad que pedía el ser quien eran. Finalmente,

8615conociendo la pesadumbre de sus padres, acordaron de volverse a España, pues no había qué hacer en Flandes; pero, 8616antes de volverse, quisieron ver todas las más famosas ciudades de Italia; y, habiéndolas visto todas, 8617pararon en Bolonia, y, admirados de los estudios de aquella insigne universidad, quisieron en ella proseguir los suyos. 8618Dieron noticia de su intento a sus padres, de que se holgaron infinito,

8619y lo mostraron con proveerles magníficamente y de modo que mostrasen en su tratamiento quién eran y qué padres tenían; 8620y, desde el primero día que salieron a las escuelas, fueron conocidos de todos por caballeros, galanes, 8621discretos y bien criados.

8622Tendría don Antonio hasta veinte y cuatro años, y don Juan no pasaba de veinte y seis. 8623Y adornaban esta buena edad con ser muy gentileshombres, músicos, poetas, diestros y valientes: 8624partes que los hacían amables y bien queridos de cuantos los comunicaban.

8625Tuvieron luego muchos amigos, así estudiantes españoles, de los muchos que en aquella universidad cursaban, 8626como de los mismos de la ciudad y de los estranjeros. Mostrábanse con todos liberales y comedidos, 8627y muy ajenos de la arrogancia que dicen que suelen tener los españoles. Y, como eran mozos y alegres,

8628no se desgustaban de tener noticia de las hermosas de la ciudad; y, aunque había muchas señoras, doncellas y casadas, 8629con gran fama de ser honestas y hermosas, a todas se aventajaba la señora Cornelia Bentibolli, 8630de la antigua y generosa familia de los Bentibollis, que un tiempo fueron señores de Bolonia.

8631Era Cornelia hermosísima en estremo, y estaba debajo de la guarda y amparo de Lorenzo Bentibolli, su hermano, 8632honradísimo y valiente caballero, huérfanos de padre y madre; que, aunque los dejaron solos, los dejaron ricos, 8633y la riqueza es grande alivio de orfanidad.

8634Era el recato de Cornelia tanto, y la solicitud de su hermano tanta en guardarla, 8635que ni ella se dejaba ver ni su hermano consentía que la viesen.

8636Esta fama traían deseosos a don Juan y a don Antonio de verla, aunque fuera en la iglesia; 8637pero el trabajo que en ello pusieron fue en balde, y el deseo, por la imposibilidad, cuchillo de la esperanza, 8638fue menguando. Y así, con sólo el amor de sus estudios y el entretenimiento de algunas honestas moc[e]dades, 8639pasaban una vida tan alegre como honrada. Pocas veces salían de noche, y si salían, iban juntos y bien armados.

8640Sucedió, pues, que, habiendo de salir una noche, 8641dijo don Antonio a don Juan que él se quería quedar a rezar ciertas devociones; que se fuese, que luego le seguiría.

8642-No hay para qué -dijo don Juan-, que yo os aguardaré, y si no saliéremos esta noche, importa poco.
8643-No, por vida vuestra -replicó don Antonio-: salid a coger el aire, que yo seré luego con vos, 8644si es que vais por donde solemos ir.