Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
7965y que si no hubiesen llegado, podían esperarlas, y allí sin duda hallarían a Marco Antonio. 7966Su hermana le dijo que hiciese todo aquello que mejor le pareciese, porque ella no tenía más voluntad que la suya. 7967Dijo don Rafael al mozo de mulas que consigo llevaba que tuviese paciencia, porque le convenía pasar a Barcelona, 7968asegurándole la paga a todo su contento del tiempo que con él anduviese. El mozo, 7969que era de los alegres del oficio y que conocía que don Rafael era liberal, 7970respondió que hasta el cabo del mundo le acompañaría y serviría. Preguntó don Rafael a su hermana qué dineros llevaba. 7971Respondió que no los tenía contados, y que no sabía más de que en el escritorio de su padre había metido 7972la mano siete o ocho veces y sacádola llena de escudos de oro; y, según aquello, 7973imaginó don Rafael que podía llevar hasta quinientos escudos, 7974que con otros docientos que él tenía y una cadena de oro que llevaba, le pareció no ir muy desacomodado; y más, 7975persuadiéndose que había de hallar en Barcelona a Marco Antonio. 7976Con esto, se dieron priesa a caminar sin perder jornada, y, sin acaescerles desmán o impedimento alguno, 7977llegaron a dos leguas de un lugar que está nueve de Barcelona, que se llama Igualada. 7978Habían sabido en el camino cómo un caballero, que pasaba por embajador a Roma, 7979estaba en Barcelona esperando las galeras, que aún no habían llegado, nueva que les dio mucho contento. 7980Con este gusto caminaron hasta entrar en un bosquecillo que en el camino estaba, 7981del cual vieron salir un hombre corriendo y mirando atrás, como espantado. Púsosele don Rafael delante, diciéndole:
7982-¿Por qué huís, buen hombre, o qué cosa os ha acontecido, que con muestras de tanto miedo os hace parecer tan ligero? 7983-¿No queréis que corra apriesa y con miedo -respondió el hombre-, 7984si por milagro me he escapado de una compañía de bandoleros que queda en ese bosque?
-¡Malo! -dijo el mozo de mulas-. 7985¡Malo, vive Dios! ¿Bandoleritos a estas horas? Para mi santiguada, que ellos nos pongan como nuevos.
7986-No os congojéis, hermano -replicó el del bosque-, 7987que ya los bandoleros se han ido y han dejado atados a los árboles deste bosque más de treinta pasajeros, 7988dejándolos en camisa; a sólo un hombre dejaron libre para que desatase a los demás después 7989que ellos hubiesen traspuesto una montañuela que le dieron por señal. 7990-Si eso es -dijo Calvete, que así se llamaba el mozo de mulas-, seguros podemos pasar, 7991a causa que al lugar donde los bandoleros hacen el salto no vuelven por algunos días, 7992y puedo asegurar esto como aquel que ha dado dos veces en sus manos y sabe de molde su usanza y costumbres.
7993-Así es -dijo el hombre. 7994Lo cual oído por don Rafael, determinó pasar adelante; y no anduvieron mucho cuando dieron en los atados, 7995que pasaban de cuarenta, que los estaba desatando el que dejaron suelto. Era estraño espectáculo el verlos: 7996unos desnudos del todo, otros vestidos con los vestidos astrosos de los bandoleros; unos llorando de verse robados, 7997otros riendo de ver los estraños trajes de los otros; éste contaba por menudo lo que le llevaban, 7998aquél decía que le pesaba más de una caja de agnus que de Roma traía que de otras infinitas cosas que llevaban. En fin, 7999todo cuanto allí pasaba eran llantos y gemidos de los miserables despojados. Todo lo cual miraban, no sin mucho dolor, 8000los dos hermanos, dando gracias al cielo que de tan grande y tan cercano peligro los había librado. 8001Pero lo que más compasión les puso, especialmente a Teodoro, 8002fue ver al tronco de una encina atado un muchacho de edad al parecer de diez y seis años, 8003con sola la camisa y unos calzones de lienzo, pero tan hermoso de rostro que forzaba y movía a todos que le mirasen. 8004Apeóse Teodoro a desatarle, y él le agradeció con muy corteses razones el beneficio; y, por hacérsele mayor, 8005pidió a Calvete, el mozo de mulas, 8006le prestase su capa hasta que en el primer lugar comprasen otra para aquel gentil mancebo. Diola Calvete, 8007y Teodoro cubrió con ella al mozo, preguntándole de dónde era, de dónde venía y adónde caminaba.
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