Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
6969-Pues ¿cómo la llaman por toda la ciudad -dijo Lope- la fregona ilustre, si es que no friega? 6970Mas sin duda debe de ser que, como friega plata, y no loza, la dan nombre de ilustre. Pero, dejando esto aparte, dime, 6971Tomás: ¿en qué estado están tus esperanzas? 6972-En el de perdición -respondió Tomás-, porque, en todos estos días que has estado preso, 6973nunca la he podido hablar una palabra, y, a muchas que los huéspedes le dicen, 6974con ninguna otra cosa responde que con bajar los ojos y no desplegar los labios; tal es su honestidad y su recato, 6975que no menos enamora con su recogimiento que con su hermosura. 6976Lo que me trae alcanzado de paciencia es saber que el hijo del corregidor, que es mozo brioso y algo atrevido, 6977muere por ella y la solicita con músicas; que pocas noches se pasan sin dársela, y tan al descubierto, 6978que en lo que cantan la nombran, la alaban y la solenizan. Pero ella no las oye, 6979ni desde que anochece hasta la mañana no sale del aposento de su ama, 6980escudo que no deja que me pase el corazón la dura saeta de los celos. 6981-Pues ¿qué piensas hacer con el imposible que se te ofrece en la conquista desta Porcia, 6982desta Minerva y desta nueva Penélope, que en figura de doncella y de fregona te enamora, te acobarda y te desvanece? 6983-Haz la burla que de mí quisieres, amigo Lope, 6984que yo sé que estoy enamorado del más hermoso rostro que pudo formar naturaleza, 6985y de la más incomparable honestidad que ahora se puede usar en el mundo. Costanza se llama, y no Porcia, 6986Minerva o Penélope; en un mesón sirve, que no lo puedo negar, pero, ¿qué puedo yo hacer, 6987si me parece que el destino con oculta fuerza me inclina, y la elección con claro discurso me mueve a que la adore? 6988Mira, amigo: no sé cómo te diga -prosiguió Tomás- de la manera con que amor el bajo sujeto desta fregona, 6989que tú llamas, me le encumbra y levanta tan alto, que viéndole no le vea, y conociéndole le desconozca. 6990No es posible que, aunque lo procuro, pueda un breve término contemplar, si así se puede decir, 6991en la bajeza de su estado, porque luego acuden a borrarme este pensamiento su belleza, su donaire, su sosiego, 6992su honestidad y recogimiento, y me dan a entender que, debajo de aquella rústica corteza, 6993debe de estar encerrada y escondida alguna mina de gran valor y de merecimiento grande. Finalmente, 6994sea lo que se fuere, yo la quiero bien; y no con aquel amor vulgar con que a otras he querido, 6995sino con amor tan limpio, que no se estiende a más que a servir y a procurar que ella me quiera, 6996pagándome con honesta voluntad lo que a la mía, también honesta, se debe. 6997A este punto, dio una gran voz el Asturiano y, como exclamando, dijo:
-¡Oh amor platónico! ¡Oh fregona ilustre! 6998¡Oh felicísimos tiempos los nuestros, donde vemos que la belleza enamora sin malicia, 6999la honestidad enciende sin que abrase, el donaire da gusto sin que incite, 7000la bajeza del estado humilde obliga y fuerza a que le suban sobre la rueda de la que llaman Fortuna! 7001¡Oh pobres atunes míos, que os pasáis este año sin ser visitados deste tan enamorado y aficionado vuestro! 7002Pero el que viene yo haré la enmienda, de manera que no se quejen de mí los mayorales de las mis deseadas almadrabas. 7003A esto dijo Tomás:
-Ya veo, Asturiano, cuán al descubierto te burlas de mí. 7004Lo que podías hacer es irte norabuena a tu pesquería, que yo me quedaré en mi caza, y aquí me hallarás a la vuelta. 7005Si quisieres llevarte contigo el dinero que te toca, luego te lo daré; y ve en paz, 7006y cada uno siga la senda por donde su destino le guiare. 7007-Por más discreto te tenía -replicó Lope-; y ¿tú no vees que lo que digo es burlando? Pero, 7008ya que sé que tú hablas de veras, de veras te serviré en todo aquello que fuere de tu gusto. Una cosa sola te pido, 7009en recompensa de las muchas que pienso hacer en tu servicio: 7010y es que no me pongas en ocasión de que la Argüello me requiebre ni solicite; 7011porque antes romperé con tu amistad que ponerme a peligro de tener la suya. Vive Dios, amigo, 7012que habla más que un relator y que le huele el aliento a rasuras desde una legua: 7013todos los dientes de arriba son postizos, y tengo para mí que los cabellos son cabellera; y, 7014para adobar y suplir estas faltas, después que me descubrió su mal pensamiento, ha dado en afeitarse con albayalde, 7015y así se jalbega el rostro, que no parece sino mascarón de yeso puro.
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