Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
4914¿Y qué de los que murmuran de algunos ilustres y excelentes sujetos, donde resplandece la verdadera luz de la poesía; 4915que, tomándola por alivio y entretenimiento de sus muchas y graves ocupaciones, 4916muestran la divinidad de sus ingenios y la alteza de sus conceptos, 4917a despecho y pesar del circunspecto ignorante que juzga de lo que no sabe y aborrece lo que no entiende, 4918y del que quiere que se estime y tenga en precio la necedad que se sienta 4919debajo de doseles y la ignorancia que se arrima a los sitiales? 4920Otra vez le preguntaron qué era la causa de que los poetas, por la mayor parte, eran pobres. 4921Respondió que porque ellos querían, pues estaba en su mano ser ricos, 4922si se sabían aprovechar de la ocasión que por momentos traían entre las manos, que eran las de sus damas, 4923que todas eran riquísimas en estremo, pues tenían los cabellos de oro, la frente de plata bruñida, 4924los ojos de verdes esmeraldas, los dientes de marfil, los labios de coral y la garganta de cristal transparente, 4925y que lo que lloraban eran líquidas perlas; y más, que lo que sus plantas pisaban, por dura y estéril tierra que fuese, 4926al momento producía jazmines y rosas; y que su aliento era de puro ámbar, almizcle y algalia; 4927y que todas estas cosas eran señales y muestras de su mucha riqueza. Estas y otras cosas decía de los malos poetas, 4928que de los buenos siempre dijo bien y los levantó sobre el cuerno de la luna. 4929Vio un día en la acera de San Francisco unas figuras pintadas de mala mano, 4930y dijo que los buenos pintores imitaban a naturaleza, pero que los malos la vomitaban. 4931Arrimóse un día con grandísimo tiento, porque no se quebrase, a la tienda de un librero, y díjole:
4932-Este oficio me contentara mucho si no fuera por una falta que tiene. 4933Preguntóle el librero se la dijese. Respondióle: 4934-Los melindres que hacen cuando compran un privilegio de un libro, 4935y de la burla que hacen a su autor si acaso le imprime a su costa; pues, en lugar de mil y quinientos, 4936imprimen tres mil libros, y, cuando el autor piensa que se venden los suyos, se despachan los ajenos. 4937Acaeció este mismo día que pasaron por la plaza seis azotados; y, diciendo el pregón: "Al primero, por ladrón", 4938dio grandes voces a los que estaban delante dél, diciéndoles:
-¡Apartaos, hermanos, 4939no comience aquella cuenta por alguno de vosotros! 4940Y cuando el pregonero llegó a decir: "Al trasero...", dijo:
-Aquel debe de ser el fiador de los muchachos. 4941Un muchacho le dijo:
-Hermano Vidriera, mañana sacan a azotar a una alcagüeta. 4942Respondióle:
-Si dijeras que sacaban a azotar a un alcagüete, entendiera que sacaban a azotar un coche. 4943Hallóse allí uno destos que llevan sillas de manos, y díjole:
-De nosotros, Licenciado, ¿no tenéis qué decir? 4944-No -respondió Vidriera-, sino que sabe cada uno de vosotros más pecados que un confesor; más es con esta diferencia: 4945que el confesor los sabe para tenerlos secretos, y vosotros para publicarlos por las tabernas.
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