Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
4645Puso las alabanzas en el cielo de la vida libre del soldado y de la libertad de Italia; 4646pero no le dijo nada del frío de las centinelas, del peligro de los asaltos, del espanto de las batallas, 4647de la hambre de los cercos, de la ruina de la minas, con otras cosas deste jaez, 4648que algunos las toman y tienen por añadiduras del peso de la soldadesca, y son la carga principal della. En resolución, 4649tantas cosas le dijo, y tan bien dichas, 4650que la discreción de nuestro Tomás Rodaja comenzó a titubear y la voluntad a aficionarse a aquella vida, 4651que tan cerca tiene la muerte. 4652El capitán, que don Diego de Valdivia se llamaba, contentísimo de la buena presencia, ingenio y desenvoltura de Tomás, 4653le rogó que se fuese con él a Italia, si quería, por curiosidad de verla; que él le ofrecía su mesa y aun, 4654si fuese necesario, su bandera, porque su alférez la había de dejar presto. 4655Poco fue menester para que Tomás tuviese el envite, 4656haciendo consigo en un instante un breve discurso de que sería bueno 4657ver a Italia y Flandes y otras diversas tierras y países, 4658pues las luengas peregrinaciones hacen a los hombres discretos; y que en esto, a lo más largo, 4659podía gastar tres o cuatro años, que, añadidos a los pocos que él tenía, 4660no serían tantos que impidiesen volver a sus estudios. Y, como si todo hubiera de suceder a la medida de su gusto, 4661dijo al capitán que era contento de irse con él a Italia; 4662pero había de ser condición que no se había de sentar debajo de bandera, ni poner en lista de soldado, 4663por no obligarse a seguir su bandera; y, aunque el capitán le dijo que no importaba ponerse en lista, 4664que ansí gozaría de los socorros y pagas que a la compañía se diesen, 4665porque él le daría licencia todas las veces que se la pidiese. 4666-Eso sería -dijo Tomás- ir contra mi conciencia y contra la del señor capitán; y así, más quiero ir suelto que obligado. 4667-Conciencia tan escrupulosa -dijo don Diego-, más es de religioso que de soldado; pero, comoquiera que sea, 4668ya somos camaradas. 4669Llegaron aquella noche a Antequera, y en pocos días y grandes jornadas se pusieron donde estaba la compañía, 4670ya acabada de hacer, y que comenzaba a marchar la vuelta de Cartagena, 4671alojándose ella y otras cuatro por los lugares que le venían a mano. Allí notó Tomás la autoridad de los comisarios, 4672la incomodidad de algunos capitanes, la solicitud de los aposentadores, la industria y cuenta de los pagadores, 4673las quejas de los pueblos, el rescatar de las boletas, las insolencias de los bisoños, las pendencias de los huéspedes, 4674el pedir bagajes más de los necesarios, y, finalmente, 4675la necesidad casi precisa de hacer todo aquello que notaba y mal le parecía. 4676Habíase vestido Tomás de papagayo, renunciando los hábitos de estudiante, y púsose a lo de Dios es Cristo, 4677como se suele decir. Los muchos libros que tenía los redujo a unas Horas de Nuestra Señora y un Garcilaso sin comento, 4678que en las dos faldriqueras llevaba. Llegaron más presto de lo que quisieran a Cartagena, 4679porque la vida de los alojamientos es ancha y varia, y cada día se topan cosas nuevas y gustosas. 4680Allí se embarcaron en cuatro galeras de Nápoles, 4681y allí notó también Tomás Rodaja la estraña vida de aquellas marítimas casas, 4682adonde lo más del tiempo maltratan las chinches, roban los forzados, enfadan los marineros, 4683destruyen los ratones y fatigan las maretas. Pusiéronle temor las grandes borrascas y tormentas, 4684especialmente en el golfo de León, que tuvieron dos; que la una los echó en Córcega y la otra los volvió a Tolón, 4685en Francia. En fin, trasnochados, mojados y con ojeras, llegaron a la hermosa y bellísima ciudad de Génova; y, 4686desembarcándose en su recogido mandrache, después de haber visitado una iglesia, 4687dio el capitán con todas sus camaradas en una hostería, 4688donde pusieron en olvido todas las borrascas pasadas con el presente gaudeamus. 4689Allí conocieron la suavidad del Treviano, el valor del Montefrascón, la fuerza del Asperino, 4690la generosidad de los dos griegos Candia y Soma, la grandeza del de las Cinco Viñas, 4691la dulzura y apacibilidad de la señora Guarnacha, la rusticidad de la Chéntola,
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