(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-10-04 ω


3014porque los días pasados dieron tres ansias a un cuatrero que había murciado dos roznos, 3015y con estar flaco y cuartanario, así las sufrió sin cantar como si fueran nada. 3016Y esto atribuimos los del arte a su buena devoción, 3017porque sus fuerzas no eran bastantes para sufrir el primer desconcierto del verdugo. Y,

3018porque que me han de preguntar algunos vocablos de los que he dicho, 3019quiero curarme en salud y decírselo antes que me lo pregunten. Sepan voacedes que cuatrero es ladrón de bestias; 3020ansia es el tormento; rosnos, los asnos, hablando con perdón;

3021primer desconcierto es las primeras vueltas de cordel que da el verdugo. Tenemos más: que rezamos nuestro rosario, 3022repartido en toda la semana, y muchos de nosotros no hurtamos el día del viernes, 3023ni tenemos conversación con mujer que se llame María el día del sábado.

3024-De perlas me parece todo eso -dijo Cortado-; pero dígame vuesa merced: 3025¿hácese otra restitución o otra penitencia más de la dicha?

3026-En eso de restituir no hay que hablar -respondió el mozo-, porque es cosa imposible, 3027por las muchas partes en que se divide lo hurtado, llevando cada uno de los ministros y contrayentes la suya; y así, 3028el primer hurtador no puede restituir nada; cuanto más, que no hay quien nos mande hacer esta diligencia,

3029a causa que nunca nos confesamos; y si sacan cartas de excomunión, jamás llegan a nuestra noticia, 3030porque jamás vamos a la iglesia al tiempo que se leen, si no es los días de jubileo, 3031por la ganancia que nos ofrece el concurso de la mucha gente.

3032-Y ¿con sólo eso que hacen, dicen esos señores -dijo Cortadillo- que su vida es santa y buena?
3033-Pues ¿qué tiene de malo? -replicó el mozo-. ¿No es peor ser hereje o renegado, o matar a su padre y madre, 3034o ser solomico?
-Sodomita querrá decir vuesa merced -respondió Rincón.
-Eso digo -dijo el mozo.


3035-Todo es malo -replicó Cortado-. Pero, pues nuestra suerte ha querido que entremos en esta cofradía, 3036vuesa merced alargue el paso, que muero por verme con el señor Monipodio, de quien tantas virtudes se cuentan.
3037-Presto se les cumplirá su deseo -dijo el mozo-, que ya desde aquí se descubre su casa.

3038Vuesas mercedes se queden a la puerta, que yo entraré a ver si está desocupado, 3039porque éstas son las horas cuando él suele dar audiencia.
-En buena sea -dijo Rincón.


3040Y, adelantándose un poco el mozo, entró en una casa no muy buena, sino de muy mala apariencia, 3041y los dos se quedaron esperando a la puerta. Él salió luego y los llamó, y ellos entraron, 3042y su guía les mandó esperar en un pequeño patio ladrillado, 3043y de puro limpio y aljimifrado parecía que vertía carmín de lo más fino.

3044Al un lado estaba un banco de tres pies y al otro un cántaro desbocado con un jarrillo encima, 3045no menos falto que el cántaro; a otra parte estaba una estera de enea, y en el medio un tiesto, 3046que en Sevilla llaman maceta, de albahaca.

3047Miraban los mozos atentamente las alhajas de la casa, en tanto que bajaba el señor Monipodio; y, viendo que tardaba, 3048se atrevió Rincón a entrar en una sala baja, de dos pequeñas que en el patio estaban, 3049y vio en ella dos espadas de esgrima y dos broqueles de corcho, pendientes de cuatro clavos, 3050y una arca grande sin tapa ni cosa que la cubriese, y otras tres esteras de enea tendidas por el suelo.

3051En la pared frontera estaba pegada a la pared una imagen de Nuestra Señora, destas de mala estampa, 3052y más abajo pendía una esportilla de palma, y, encajada en la pared, una almofía blanca, 3053por do coligió Rincón que la esportilla servía de cepo para limosna, y la almofía de tener agua bendita, 3054y así era la verdad.

3055Estando en esto, entraron en la casa dos mozos de hasta veinte años cada uno, vestidos de estudiantes; 3056y de allí a poco, dos de la esportilla y un ciego; y, sin hablar palabra ninguno, se comenzaron a pasear por el patio.

3057No tardó mucho, cuando entraron dos viejos de bayeta, con antojos que los hacían graves y dignos de ser respectados, 3058con sendos rosarios de sonadoras cuentas en las manos. Tras ellos entró una vieja halduda, y, sin decir nada, 3059se fue a la sala; y, habiendo tomado agua bendita, con grandísima devoción se puso de rodillas ante la imagen, y, 3060a cabo de una buena pieza,