Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
1089acábame a mí primero y luego matarás a este otro, y no quieras sacrificarnos juntos en las aras de tu engaño, 1090por no decir de tu belleza.
1091-¡Válame Dios -respondió Preciosa-, Andrés, y cuán delicado andas, 1092y cuán de un sotil cabello tienes colgadas tus esperanzas y mi crédito, 1093pues con tanta facilidad te ha penetrado el alma la dura espada de los celos! Dime, Andrés: 1094si en esto hubiera artificio o engaño alguno, ¿no supiera yo callar y encubrir quién era este mozo? ¿Soy tan necia, 1095por ventura, que te había de dar ocasión de poner en duda mi bondad y buen término? Calla, Andrés, por tu vida, 1096y mañana procura sacar del pecho deste tu asombro [preguntándole] adónde va, o a lo que viene. 1097Podría ser que estuviese engañada tu sospecha, como yo no lo estoy de que sea el que he dicho. Y, 1098para más satisfación tuya, pues ya he llegado a términos de satisfacerte, 1099de cualquiera manera y con cualquiera intención que ese mozo venga, despídele luego y haz que se vaya, 1100pues todos los de nuestra parcialidad te obedecen, 1101y no habrá ninguno que contra tu voluntad le quiera dar acogida en su rancho; y, cuando esto así no suceda, 1102yo te doy mi palabra de no salir del mío, ni dejarme ver de sus ojos, 1103ni de todos aquellos que tú quisieres que no me vean. Mira, Andrés, no me pesa a mí de verte celoso, 1104pero pesarme ha mucho si te veo indiscreto.
1105-Como no me veas loco, Preciosa -respondió Andrés-, 1106cualquiera otra demonstración será poca o ninguna para dar a entender adónde 1107llega y cuánto fatiga la amarga y dura presunción de los celos. Pero, con todo eso, yo haré lo que me mandas, y sabré, 1108si es que es posible, qué es lo que este señor paje poeta quiere, dónde va, o qué es lo que busca; 1109que podría ser que por algún hilo que sin cuidado muestre, sacase yo todo el ovillo con que temo viene a enredarme.
1110-Nunca los celos, a lo que imagino -dijo Preciosa-, 1111dejan el entendimiento libre para que pueda juzgar las cosas como ellas son. 1112Siempre miran los celosos con antojos de allende, que hacen las cosas pequeñas, grandes; los enanos, gigantes, 1113y las sospechas, verdades. Por vida tuya y por la mía, Andrés, que procedas en esto, 1114y en todo lo que tocare a nuestros conciertos, cuerda y discretamente; que si así lo hicieres, 1115sé que me has de conceder la palma de honesta y recatada, y de verdadera en todo estremo. 1116Con esto se despidió de Andrés, y él se quedó esperando el día para tomar la confesión al herido, 1117llena de turbación el alma y de mil contrarias imaginaciones. 1118No podía creer sino que aquel paje había venido allí atraído de la hermosura de Preciosa; 1119porque piensa el ladrón que todos son de su condición. Por otra parte, 1120la satisfación que Preciosa le había dado le parecía ser de tanta fuerza, 1121que le obligaba a vivir seguro y a dejar en las manos de su bondad toda su ventura. 1122Llegóse el día, visitó al mordido; preguntóle cómo se llamaba y adónde iba, 1123y cómo caminaba tan tarde y tan fuera de camino; aunque primero le preguntó cómo estaba, 1124y si se sentía sin dolor de las mordeduras. A lo cual respondió el mozo que se hallaba mejor y sin dolor alguno, 1125y de manera que podía ponerse en camino. A lo de decir su nombre y adónde iba, 1126no dijo otra cosa sino que se llamaba Alonso Hurtado, 1127y que iba a Nuestra Señora de la Peña de Francia a un cierto negocio, y que por llegar con brevedad caminaba de noche, 1128y que la pasada había perdido el camino, y acaso había dado con aquel aduar, 1129donde los perros que le guardaban le habían puesto del modo que había visto. 1130No le pareció a Andrés legítima esta declaración, sino muy bastarda, 1131y de nuevo volvieron a hacerle cosquillas en el alma sus sospechas; y así, le dijo:
-Hermano, 1132si yo fuera juez y vos hubiérades caído debajo de mi jurisdición por algún delito, 1133el cual pidiera que se os hicieran las preguntas que yo os he hecho, 1134la respuesta que me habéis dado obligara a que os apretara los cordeles. Yo no quiero saber quién sois, 1135cómo os llamáis o adónde vais; pero adviértoos que, si os conviene mentir en este vuestro viaje, 1136mintáis con más apariencia de verdad. Decís que vais a la Peña de Francia, y dejáisla a la mano derecha, 1137más atrás deste lugar donde estamos bien treinta leguas; camináis de noche por llegar presto,
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