Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
241LA GITANILLA 242Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, 243críanse con ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo; 244y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos como acidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte. 245Una, pues, desta nación, gitana vieja, que podía ser jubilada en la ciencia de Caco, 246crió una muchacha en nombre de nieta suya, a quien puso nombre Preciosa, 247y a quien enseñó todas sus gitanerías y modos de embelecos y trazas de hurtar. 248Salió la tal Preciosa la más única bailadora que se hallaba en todo el gitanismo, 249y la más hermosa y discreta que pudiera hallarse, no entre los gitanos, 250sino entre cuantas hermosas y discretas pudiera pregonar la fama. Ni los soles, ni los aires, 251ni todas las inclemencias del cielo, a quien más que otras gentes están sujetos los gitanos, 252pudieron deslustrar su rostro ni curtir las manos; y lo que es más, 253que la crianza tosca en que se criaba no descubría en ella sino ser nacida de mayores prendas que de gitana, 254porque era en estremo cortés y bien razonada. Y, con todo esto, era algo desenvuelta, 255pero no de modo que descubriese algún género de deshonestidad; antes, con ser aguda, era tan honesta, 256que en su presencia no osaba alguna gitana, vieja ni moza, cantar cantares lascivos ni decir palabras no buenas. Y, 257finalmente, la abuela conoció el tesoro que en la nieta tenía; y así, 258determinó el águila vieja sacar a volar su aguilucho y enseñarle a vivir por sus uñas. 259Salió Preciosa rica de villancicos, de coplas, seguidillas y zarabandas, y de otros versos, especialmente de romances, 260que los cantaba con especial donaire. Porque su taimada abuela echó de ver que tales juguetes y gracias, 261en los pocos años y en la mucha hermosura de su nieta, 262habían de ser felicísimos atractivos e incentivos para acrecentar su caudal; y así, 263se los procuró y buscó por todas las vías que pudo, y no faltó poeta que se los diese: 264que también hay poetas que se acomodan con gitanos, y les venden sus obras, como los hay para ciegos, 265que les fingen milagros y van a la parte de la ganancia. De todo hay en el mundo, 266y esto de la hambre tal vez hace arrojar los ingenios a cosas que no están en el mapa. 267Crióse Preciosa en diversas partes de Castilla, y, a los quince años de su edad, 268su abuela putativa la volvió a la Corte y a su antiguo rancho, que es adonde ordinariamente le tienen los gitanos, 269en los campos de Santa Bárbara, pensando en la Corte vender su mercadería, donde todo se compra y todo se vende. 270Y la primera entrada que hizo Preciosa en Madrid fue un día de Santa Ana, patrona y abogada de la villa, 271con una danza en que iban ocho gitanas, cuatro ancianas y cuatro muchachas, y un gitano, gran bailarín, que las guiaba. 272Y, aunque todas iban limpias y bien aderezadas, el aseo de Preciosa era tal, 273que poco a poco fue enamorando los ojos de cuantos la miraban. 274De entre el son del tamborín y castañetas y fuga del baile salió 275un rumor que encarecía la belleza y donaire de la gitanilla, y corrían los muchachos a verla y los hombres a mirarla. 276Pero cuando la oyeron cantar, por ser la danza cantada, ¡allí fue ello! 277Allí sí que cobró aliento la fama de la gitanilla, y de común consentimiento de los diputados de la fiesta, 278desde luego le señalaron el premio y joya de la mejor danza; y cuando llegaron a hacerla en la iglesia de Santa María, 279delante de la imagen de Santa Ana, después de haber bailado todas, tomó Preciosa unas sonajas, al son de las cuales, 280dando en redondo largas y ligerísimas vueltas, cantó el romance siguiente: 281-Árbol preciosísimo
que tardó en dar fruto
años que pudieron
cubrirle de luto,
y hacer los deseos
del consorte puros,
282contra su esperanza
no muy bien seguros;
de cuyo tardarse
nació aquel disgusto
que lanzó del templo
al varón más justo;
283santa tierra estéril,
que al cabo produjo
toda la abundancia
que sustenta el mundo;
casa de moneda,
do se forjó el cuño
284que dio a Dios la forma
que como hombre tuvo;
madre de una hija
en quien quiso y pudo
mostrar Dios grandezas
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