El gaucho Martín Fierro
Poema de José Hernández, publicado en 1872

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Tampoco tenía más bienes
ni propiedad conocida
que una carreta podrida,
y las paredes sin techo
de un rancho medio deshecho
que le servía de guarida.

Canto XIV - 731 y ss.
La vuelta de Martín Fierro
ExpresiónSignificadoFuente
carretaVehículo de larga historia en el pasado de nuestro país. La carreta fue la que inició el transporte de cargas y pasajeros entre las diversas regiones y estableció los primeros vínculos comerciales entre las poblaciones de la costa y las del interior. La caja de cada carreta, estrecha y larga, con techo de cuero o de paja, descansaba sobre dos ruedas altísimas, que facilitaban el cruce de ríos y arroyos. Como las carretas eran arrastradas por varias yuntas de bueyes –tres era lo común–, se movían con suma lentitud y se hacía necesario marchar un día entero para recorrer escasamente cinco leguas. Los peligros de la pampa, sobre todo el de los indios, obligaban a los carreteros a ponerse de acuerdo y marchar en tropas numerosas, lo que les daba una gran seguridad. A veces, hasta se llevaba un cañoncito, arma que inspiraba respeto a los salvajes. Por la noche, las carretas formaban en círculo, a modo de trinchera, y un centinela quedaba de guardia, mientras los demás dormían. La peonada, siempre numerosa, iba al mando de un capataz, jefe absoluto y hombre de valor bien probado, que podía herir y hasta matar al que se le insubordinase, sin que la justicia le pidiera cuentas. Las carretas destinadas al transporte de pasajeros eran una verdadera habitación, con todos los muebles necesarios para una larga estada, estada que solía ser de meses, según el punto de destino. (3)
ranchoEl rancho, especie de cabaña, era la casa común en la pampa del siglo pasado; podía ser "de chorizo", de adobe o ladrillo crudo, "de terrón", y todos con techo de paja quinchada. "Chorizo" se le llamaba a la masa de paja y barro que se usaba para las paredes; el "terrón" era un pan de tierra, de la misma forma que el adobe, que se cortaba directamente del suelo, manteniéndole toda la raigambre de los pastos naturales para darle mayor cohesión. "Paja quinchada" se le decía a los manojos de paja atados con un junco, o quinchos, que de ahí les viene el nombre. La construcción era sencilla: cuatro horcones o esquineros, vértices de un rectángulo enterrados firmemente en el suelo hasta cierta altura; unidos a éstos, los dos ángulos que forman los mojinetes, los travesaños laterales y la cumbrera o línea divisoria de las aguas. Preparado así el esqueleto, bastaba levantar las paredes, techar y colocar puertas y ventanas que, al principio, por la escasez de madera, se cubrían con cueros secos. (3)