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En la orilla de un arroyo
solitario lo pasaba,
en mil cosas cavilaba
y, a una güelta repentina,
se me hacía ver a mi china
o escuchar que me llamaba.
Aunque china era la designación de la mujer india, también en el campo se usó la denominación aplicándola a muchas mujeres. "Mi china", decía el gaucho, refiriéndose a su mujer.