Metió Sancho los dedos, y, estándole tentando, le dijo:
-¿Cuántas muelas solía vuestra merced tener en esta parte?
-Cuatro -respondió don Quijote-, fuera de la cordal, todas enteras y muy sanas.
-¿Cuántas muelas solía vuestra merced tener en esta parte?
-Cuatro -respondió don Quijote-, fuera de la cordal, todas enteras y muy sanas.
Primera parte, Capítulo XVIII